¿Una muralla de árboles con 4 millones de km²? China lleva décadas creando una barrera verde
Desde 1978, China desarrolla una gigantesca red de vegetación en el norte del país para combatir la desertificación, la erosión y las tormentas de arena.
¿Una muralla de árboles con 4 millones de km²? China lleva décadas creando una barrera verde. Foto: National Geographic | China.
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Cuando se habla de la Gran Muralla China, normalmente pensamos en kilómetros de piedra construidos para atravesar montañas y proteger territorios. Pero China tiene otra enorme barrera que no se puede recorrer de principio a fin: está formada por árboles, arbustos y otras áreas de vegetación.
Se trata del Programa de la Cintura Protectora de los Tres Nortes, conocido también como la Gran Muralla Verde, una iniciativa que comenzó en 1978 y que actualmente abarca alrededor de 4.06 millones de km², una superficie equivalente a cerca del 42% del territorio chino.
¿Qué es la Gran Muralla Verde de China?
Aunque su nombre puede hacer imaginar una pared interminable de árboles, la realidad es un poco diferente. La Gran Muralla Verde es una red de cinturones forestales, plantaciones y proyectos de restauración de vegetación distribuidos por el norte, noreste y noroeste de China.
El programa comprende cientos de condados, distritos y ciudades de 13 provincias, regiones autónomas y municipios, en una de las zonas del país más expuestas a condiciones áridas, erosión y avance de la desertificación.
Foto: National Geographic.
Su nombre de “Tres Nortes” se debe precisamente a las regiones que busca proteger: el noreste, norte y noroeste de China.
La idea detrás de esta gigantesca red vegetal es utilizar la vegetación como una especie de barrera natural. Los árboles y otras plantas ayudan a reducir la velocidad del viento, proteger los suelos y disminuir la erosión, además de contribuir a frenar la expansión de zonas desérticas.
¿Por qué China está creando esta barrera de árboles?
El objetivo principal no es simplemente hacer que el paisaje se vea más verde. El proyecto nació como una estrategia para enfrentar problemas ambientales que también afectan directamente a las personas que viven y trabajan en estas regiones.
La iniciativa busca proteger tierras agrícolas, zonas de pastoreo y asentamientos humanos frente a la erosión causada por el viento y el agua, además de reducir los efectos de la desertificación.
Foto: Canva.
Esto es especialmente relevante en el norte de China, donde las tormentas de polvo y arena pueden desplazarse grandes distancias. Por eso, las barreras vegetales funcionan como una forma de protección para terrenos agrícolas y poblaciones.
Y aquí aparece uno de los datos que mejor dimensionan el proyecto: de los 4.06 millones de km² que comprende el programa, alrededor de 1.33 millones de km² corresponden a tierras desérticas.
El objetivo histórico del programa contempla establecer alrededor de 35 millones de hectáreas de bosques protectores para 2050, por lo que la iniciativa todavía no ha llegado a su punto final.
Foto: Canva.
¿La Gran Muralla Verde de China ya está terminada?
No. Y este es un detalle importante para entender qué significan realmente los 4 millones de km².
El programa comenzó en 1978 y está previsto para continuar hasta 2050, por lo que se trata de un proyecto de varias décadas y no de una única campaña de reforestación.
Además, 4 millones de km² no significa que exista un bosque continuo de esa extensión. Es la superficie territorial que comprende el programa. Dentro de ella hay diferentes tipos de terrenos y proyectos destinados a recuperar vegetación, estabilizar zonas arenosas y establecer barreras forestales.
La escala, sin embargo, sigue siendo enorme: el proyecto cubre una superficie comparable con una parte considerable de todo el territorio de China y lleva casi cinco décadas desarrollándose.
Por eso, más que una segunda muralla construida de piedra, la llamada Gran Muralla Verde representa un intento de utilizar la propia vegetación como infraestructura para proteger una de las regiones más vulnerables del país frente al viento, la erosión y la desertificación.