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Anti-blush: ¿en qué consiste esta tendencia de maquillaje?

El anti-blush es la nueva tendencia de maquillaje que apuesta la sutileza y un acabado natural; ¿será que es el adiós a las mejillas rosas?

La tendencia anti-blush busca lucir un rotro más al natural. Foto: Canva
La tendencia anti-blush busca lucir un rotro más al natural. Foto: Canva

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Si pensabas que el reinado del blush estaba lejos de terminar, las tendencias de belleza tienen algo que decirte; después de varias temporadas en las que las mejillas rosas, rojas y durazno dominaron los beauty looks, llega el anti-blush, una propuesta que apuesta por bajar el volumen al rubor sin renunciar a él.

Su nombre puede sonar un poco contradictorio, pero el anti-blush no significa dejar el blush en el cajón; todo lo contrario, se trata de aprender a llevarlo de una manera mucho más discreta, utilizando tonos apagados que se funden con la piel y crean un efecto de dimensión prácticamente imperceptible.

El resultado es ese tipo de maquillaje que hace pensar que simplemente tienes buena piel, pómulos definidos y un ligero toque de color natural.

¿Qué es el anti-blush y por qué está conquistando el maquillaje?

La tendencia consiste en utilizar rubores de baja saturación, en tonos como es:

  • Beige
  • Taupe
  • Marrón suave
  • Malva apagado
  • Terracota
  • Rosa amarronado

A diferencia de los blushes intensos que buscan convertirse en el centro del look, aquí la intención es que el producto se integre con el rostro.

El anti-blush crea una especie de punto medio entre el rubor, el bronzer y el contour; aporta calidez y estructura a las mejillas, pero sin dejar un color demasiado evidente.

La clave está en que, cuando terminas de difuminarlo, casi no puedas identificar dónde comienza y termina el rubor.

¿El anti-blush es la respuesta al exceso de blush?

En cierto modo, sí, el auge de esta estética llega después de la popularización del llamado blush blindness, una expresión que comenzó a circular en redes para describir esa sensación de aplicar cada vez más rubor porque parece que nunca es suficiente.

Ahora, la belleza parece inclinarse hacia una estética más suave; el anti-blush comparte ese espíritu con el clean look, es decir, menos producto, acabados más naturales y facciones definidas sin que el maquillaje se vea demasiado elaborado.

También resulta perfecto para la temporada de otoño, cuando los tonos marrones, beige, terracota y malva comienzan a ganar protagonismo en el maquillaje.

¿Qué tono de anti-blush elegir según tu piel?

La idea no es encontrar un color idéntico al de tu piel, sino uno que se sienta como una extensión natural de ella:

  • Si tienes subtonos cálidos, prueba con caramel, canela, terracota suave o marrones con destellos dorados.
  • Para pieles frías, los beige rosados, malvas apagados y marrones ligeramente grisáceos pueden crear ese efecto sutil.
  • En pieles neutras u oliva, los tonos avellana, beige y marrones rosados son opciones que vale la pena explorar.

Y si estás entre varios tonos, una buena regla es elegir el que, al difuminarlo, desaparezca visualmente sobre la piel en lugar de competir con ella.

¿Cómo llevar el anti-blush para conseguir unas mejillas naturales?

En la tendencia anti-blush menos es definitivamente más:

  1. Toma una pequeña cantidad de producto y aplícala sobre los pómulos
  2. Después, difumina suavemente hacia las sienes hasta eliminar cualquier borde visible.
  3. El secreto está en construir el color poco a poco; es mucho más sencillo añadir producto que intentar corregir un rubor demasiado intenso.

Esta técnica también funciona especialmente bien cuando quieres darle protagonismo a otra parte del rostro.

Un labial profundo, un delineado marcado o unas sombras intensas pueden acompañarse con mejillas neutras para conseguir un look equilibrado.

El resultado que obtendrás es de un rostro definido, cálido y saludable, pero sin ese efecto de “traigo muchísimo blush” porque, al parecer, la nueva forma de llevar rubor consiste precisamente en hacer que parezca que casi no llevas nada.


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