¡Adiós al “no traigo efectivo”! Puesteros de la Macroplaza ya acepta pago con tarjeta
Con el calorón de 40 grados, ya no hay excusa de "no traigo cambio" para no comprarte un agua de alfalfa o un elote; ahora el comercio informal se pone al nivel de las grandes ligas digitales.
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Durante décadas, el ritual era el mismo: caminar frente al Faro del Comercio, sentir el calor sofocante de la ciudad y buscar desesperadamente en la bolsa o el pantalón un billete de veinte o unas monedas para calmar la sed.
Pero hoy, la Macroplaza ha dado un salto cuántico que ni el mismísimo Elon Musk se esperaba en tierras regias.
Lo que antes era una barrera entre un cliente con antojo y una refrescante agua de alfalfa, hoy es un simple "clic". Algunos puestos han pegado incluso versiones gigantes de tarjetas bancarias en sus estructuras metálicas, dejando claro que aquí se acepta desde la de nómina hasta la de crédito más exclusiva.
"Ya no hay excusa. Si traes el puro celular o la tarjeta, ya saliste con tu coco bien frío", comenta un paseante mientras acerca su plástico a la terminal.
Esta digitalización del comercio informal no es solo un tema de conveniencia; es una respuesta a la nueva economía. Los puesteros, siempre "jaladores" y con visión de negocio, han entendido que para seguir siendo el alma de la ciudad hay que hablar el idioma de los centennials y de los turistas que ya no cargan carteras abultadas.