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El “camaleón” de BCS no es un camaleón: conoce a esta peculiar lagartija cornuda

Aunque le llaman “camaleón”, la lagartija cornuda de BCS tiene características únicas para sobrevivir al calor y ocultarse.

Foto: Daniel Zamora Miranda / Conanp
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El llamado “camaleón” es en realidad una lagartija cornuda, una de las especies que pueden encontrarse en Baja California Sur.

Sin embargo, este animal no pertenece a ese grupo de reptiles, sino al género de los lagartos cornudos, que tienen características propias como su cuerpo aplanado y las pequeñas estructuras parecidas a cuernos en la cabeza.

¿Por qué le dicen “camaleón” a esta lagartija cornuda de Baja California Sur?

La información del Instituto de Ecología (INECOL) y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) permite conocer más sobre estos reptiles, sus formas de defensa, alimentación y las amenazas que enfrentan.

El llamado “camaleón” no es un camaleón, se trata de una lagartija cornuda del género Phrynosoma, un grupo de reptiles conocido por la forma aplanada de su cuerpo, sus escamas y las estructuras parecidas a cuernos que tiene en la cabeza.

En el estado se encuentra el lagarto cornudo Phrynosoma coronatum, una especie endémica de la península que ha sido estudiada por su capacidad para vivir en ambientes con temperaturas extremas.

Su apariencia le permite confundirse con el terreno, tiene un cuerpo aplanado y una coloración que puede parecerse a la arena, las piedras y otros elementos del suelo.

Esta característica, conocida como camuflaje, es una de sus principales formas de evitar a los depredadores que los rodea.

Cuando se siente amenazado puede permanecer inmóvil para pasar desapercibido, también puede inflar su cuerpo para aparentar un mayor tamaño y mostrar las estructuras puntiagudas que cubren su cabeza y cuerpo.

En algunas especies de lagartos cornudos existe además una forma de defensa poco común: pueden expulsar sangre por los ojos cuando son atacados.

El INECOL señala que esta respuesta puede ayudar a disuadir a algunos depredadores, como zorros y coyotes, debido al sabor desagradable de la sangre.

Su tamaño también es reducido, pues dependiendo de la especie, estos reptiles pueden medir apenas unos centímetros y tienen un cuerpo diseñado para desplazarse y esconderse entre la vegetación, arena y piedras de las zonas donde viven.

La capacidad para regular su temperatura es otra de sus características y esto ha sido confirmado por estudios realizados por investigadores del Instituto de Ecología.

En estos muestran que los ejemplares jóvenes y adultos pueden mantener temperaturas corporales similares, aunque los individuos jóvenes tienen una mayor tolerancia a temperaturas extremas.

Esto es importante porque son animales de sangre fría y dependen de las condiciones del ambiente para regular su temperatura; por este motivo, sus horarios de actividad están relacionados con las temperaturas del suelo y del aire.

Foto: Daniel Zamora Miranda / Conanp

Foto: Daniel Zamora Miranda / Conanp

¿De qué se alimenta la lagartija cornuda de Baja California Sur?

Una de las características más particulares de estos reptiles es su alimentación porque tienen una dieta especializada principalmente en hormigas, por lo que pasan parte de su tiempo buscando estos insectos en el suelo.

La información de la CONANP sobre el lagarto cornudo cola plana, Phrynosoma mcallii, señala que sus principales alimentos son hormigas de los géneros Veromessor y Pogonomyrmex.

Al alimentarse de hormigas, estos reptiles participan en la regulación de las poblaciones de estos insectos dentro de los ecosistemas donde viven; por esa razón, la reducción de sus poblaciones puede tener efectos que van más allá de la propia especie.

Su camuflaje es otra de sus principales herramientas para sobrevivir, la forma y coloración de su cuerpo hacen que pueda confundirse con el suelo, mientras que su comportamiento le permite permanecer quieto cuando existe algún peligro.

Los ejemplares también pueden recurrir a sus estructuras puntiagudas como una forma de defensa, si un depredador se acerca, pueden inflar el cuerpo para dificultar que sean capturados.

Entre los depredadores registrados para los lagartos cornudos se encuentran distintas especies de aves y mamíferos.

La dependencia también menciona, entre otros, búhos, cuervos, ardillas del desierto, zorros, coyotes, correcaminos y verdugos.

El ambiente también representa un reto, estos reptiles necesitan temperaturas adecuadas para mantenerse activos, pero pueden ser sensibles al calor extremo.

Por esta razón, suelen estar activas durante las horas en que hace menos calor, también buscan la sombra de los arbustos o se entierran parcialmente en la arena para evitar el exceso de calor.

Aunque estos animales pueden parecer inofensivos o incluso “adorables”, no deben tocarse ni sacarse de su hábitat.

Foto: Daniel Zamora Miranda / Conanp

Foto: Daniel Zamora Miranda / Conanp

¿Qué amenazas enfrenta esta lagartija cornuda en Baja California Sur?

Enfrentan distintas amenazas relacionadas con los cambios en su hábitat; entre ellas, se encuentran la pérdida de zonas naturales, el uso de pesticidas, la presencia de animales domésticos y las modificaciones provocadas por actividades humanas.

El la dependencia de ecología señala que existen 16 especies en México y que al menos seis se encuentran en alguna categoría de riesgo de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana. Entre las amenazas a las que se enfrentan son las siguientes:

  • Pérdida y transformación del hábitat
  • Uso de insecticidas para controlar poblaciones de hormigas
  • Presencia de ganado y animales domésticos
  • Gatos y perros que pueden depredar a estos reptiles

Uso agrícola de las zonas donde habitan

  • Captura para su venta ilegal como mascotas
  • Cambio climático

El uso de insecticidas representa un problema particular debido a la alimentación de estos animales, al depender principalmente de las hormigas, la reducción de sus poblaciones puede afectar directamente la disponibilidad de alimento para los lagartos cornudos.

El cambio climático también es un factor que se estudia debido a la relación que tienen estos reptiles con la temperatura.

Investigaciones sobre su ecología térmica han analizado cómo los ejemplares jóvenes y adultos responden a diferentes condiciones ambientales.

La CONANP también realiza monitoreos de algunas especies de lagartos cornudos en áreas naturales protegidas.

En el caso de esta especie, se realizan recorridos para conocer el tamaño de sus poblaciones, registrar sus características y estudiar los factores que pueden afectar su reproducción y crecimiento.

Durante estos monitoreos pueden utilizarse pequeños dispositivos de identificación conocidos como Pit Tag, que permiten asignar un número único a cada ejemplar.

El dispositivo tiene un tamaño similar al de un grano de arroz y no necesita batería para transmitir información.

Aunque su tamaño puede hacer que pasen desapercibidos, estos reptiles cumplen una función dentro de los ecosistemas donde viven.

Su alimentación basada principalmente en hormigas los relaciona directamente con el equilibrio de las poblaciones de estos insectos.

Por eso, aunque comúnmente se les llame “camaleones”, los lagartos cornudos tienen características propias y una relación particular con los ecosistemas desérticos de la región.

Su capacidad para esconderse, regular su temperatura y defenderse le permite adaptarse a los cambios de temperatura que se presentan durante el día.

Al igual que el babisuri, un pequeño mamífero que vive únicamente en la isla Espíritu Santo y que también enfrenta amenazas en su hábitat por la presencia de especies invasoras.

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