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La presencia de cotorras argentinas en Mérida ha encendido las alertas entre especialistas. De acuerdo con el Monitoreo de Loros Urbanos del Proyecto Santa María, se ha confirmado la presencia de al menos tres ejemplares en libertad de esta especie exótica en la ciudad.
Aunque por ahora su presencia es limitada, especialistas consideran que es una señal de alerta, ya que se trata de una especie con alto potencial invasor. Si no se monitorea a tiempo, podría generar afectaciones ecológicas y urbanas, como ha pasado en otras ciudades.
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¿Por qué la cotorra argentina es considerada una especie invasora?
La cotorra argentina es reconocida a nivel internacional por su alta capacidad de adaptación, rápida reproducción y comportamiento gregario. A diferencia de otros loros, construye nidos de gran tamaño, lo que le permite establecerse con facilidad en zonas urbanas.
Estas características la convierten en una especie con potencial para desplazar a aves nativas, competir por alimento y sitios de anidación, y alterar el equilibrio de la biodiversidad local si no se controla su expansión.
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¿Qué riesgos podría representar su presencia para Mérida?
Especialistas advierten que, de aumentar su población, las cotorras argentinas podrían generar impactos ambientales y urbanos, como la competencia directa con especies locales de loros, daños a árboles y posibles afectaciones a infraestructura eléctrica por la instalación de nidos en postes o transformadores.
Por ello, el monitoreo constante y la concientización ciudadana son fundamentales para prevenir que esta especie exótica pase de ser una curiosidad aislada a un problema ambiental en Mérida.
Como su nombre lo dice, esta especie no es nativa de Yucatán ni de México. Su llegada estaría relacionada con aves que escaparon o fueron liberadas tras ser vendidas como mascotas de manera ilegal; especialistas señalan que detectarlos a tiempo es clave para evitar que su población crezca sin control.