El conflicto en Gaza también ha reavivado el debate sobre el auge del antisemitismo en redes sociales y los límites entre la crítica política y los discursos de odio.
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El infiltramiento del antisemitismo en círculos de izquierda debe ser erradicado.
“Scrolleando” en Instagram me topé con un video que difundía una serie de teorías conspirativas contra la población judía: que se dará una migración masiva israelí a Baja California en 2037; que secretamente las y los judíos están detrás de la fundación de un Nuevo Israel en Jalisco; y que todo el pueblo judío fue responsable del atentado contra la Cámara de Diputados en 2001. Ver esta clase de propaganda ya ni siquiera me sorprende.
El algoritmo de Meta malamente ha aprendido que si yo soy una persona pro- Palestina, también interactuaré con contenido antisemita. De esa forma, se ha radicalizado un sector que alguna vez se identificó como de izquierda, pero que honestamente, a estas alturas profesa retórica neonazi. A la par, personajes de la ultraderecha han ganado simpatía con audiencias teóricamente progresistas.
Esto se observa con creadores tanto en México como en Estados Unidos. Se me vienen a la mente Tucker Carlson y Cande Owens en territorio estadounidense, o Ignacio González Jauregui de “Leo y Nacho Podcast” en México. Todos estos personajes son reprochados dese la izquierda por sus posturas abiertamente fascistas, y simultáneamente son aplaudidos por supuestamente defender la dignidad palestina, a la vez que, entre líneas, ocultan retórica antisemita.
Las afirmaciones de aquel video publicado por el usuario Iván Moreno (@fvgtlaloc) son fácilmente desmentidas. La colonia Nueva Israel en Tonalá, Jalisco fue fundada en la década de los noventa, la mayoría de su población es de origen indígena. Esto es comprobable al revisar las redes sociales del gobierno local.
La teoría de que israelíes invadirán Baja California únicamente se basa en el libro “Éxodo al Nuevo Israel”, texto de ficción del autor Carlos Henri Cohen que imagina un futuro cercano en el que, en 2037, la población israelí se reubica en México por el cambio climático.
Dicho de otra forma, no se trata de un plan de migración masiva, sino de una novela.
El ataque a la Cámara de Diputados en 2001 sí ocurrió. Los responsables en su momento fueron identificados por la prensa como un ciudadano israelí y un mexicano ligado a fuerzas especiales de Israel. Reiterando lo obvio: no, los atacantes no eran representantes del pueblo judío, eran, con la evidencia disponible, extremistas radicalizados por la ideología sionista que tenían lazos al estado israelí.
Criticar a Israel es sencillo. No es necesario recurrir a teorías antisemitas. Es tan simple como afirmar que sí, Israelasesina deliberadamente a bebés, niñas y niños.
No lo digo yo, lo afirma una comisión especializada de las Naciones Unidas que recopiló entrevistas a víctimas y sus familiares, y que tuvo acceso a análisis forenses. El reporte afirma que como mínimo Israel ha asesinado a 20 mil 179 menores, hiriendo a por lo menos 44 mil 143 más.
Los ataques han sido constantes, incluso después del acuerdo de paz pactado en octubre de 2025. De hecho, reportan que el acuerdo fue utilizado por el gobierno de Netanyahu como una herramienta para seguir aniquilando menores. Esto porque delimitaron una supuesta línea amarilla que las y los palestinos tenían prohibido cruzar.
Sin determinar claramente la ubicación de esa línea arbitraria, el ejército israelí justificaba asesinar a cualquier niña o niño que se acercara o accidentalmente cruzara esa barrera inventada.
La comisión también detalla que niños varones y adolescentes palestinos han sido secuestrados y detenidos por crímenes que no han cometido simplemente por ser vistos como una amenaza en potencia. La tortura sexual contra estos menores está documentada. Como si fuera poco, se denuncia que Israel ha atacado intencionalmente escuelas y orfanatos.
El documento incluye casos concretos que estremecen: el 24 de enero de 2024, soldados israelíes asesinaron a un niño de 15 años que entre los escombros ondeaba un paño blanco en señal de paz; el 12 de abril de 2024, el ejército de ocupación atacó y mató a un bebé de 10 días de edad mientras era amamantado; y el 10 de diciembre de 2025, un adolescente de 16 años fue asesinado a tiros en un campo de refugiados de Jabalia, después un tanque israelí lo arrolló, mutilando su cuerpo.
El objetivo de Israel al asesinar a niños y bebés palestinos es claro: destruir el futuro de su nación, erradicar su identidad, su mera existencia. Por eso, desde hace años, es claro que es un genocidio.
A pesar de la evidencia innegable, el gobierno israelí tachó el reporte de ser antisemita. El poder político de Israel niega ser genocida, mientras, en el mismo aliento, difunden abiertamente retórica genocida. Apenas el 19 de junio, Itamar Ben- Gvir, secretario de Seguridad Nacional (el mismo captado burlándose de la tortura de activistas de la Global Sumud Flotilla) tuiteó: “Por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar.
Todo Líbano debe arder (...) En Medio Oriente tienes que enloquecerte, debes obliterar, debes aniquilar el terror”. Qué irónico, cuando es Israel el que, de forma ampliamente documentada, despliega terror en la zona.
Netanyahu no se queda atrás. Mientras se victimiza por los señalamientos en su contra, apenas el 21 de junio, en una convención en Jerusalén, declaró: “Cambiamos la doctrina de seguridad de Israel. Nosotros iniciamos, nosotros atacamos, nosotros sorprendemos (...) Los atacamos antes de que tengan la oportunidad de hacerlo, ¡a matarlos primero!”. ¿Así o más claro? Es el modus operandi dictado desde arriba, no queda duda alguna de ello.
Netanyahu es quien lidera el proyecto colonialista israelí. Permitir que la ignorancia o el odio te lleve a concluir que el sionismo y el judaísmo son términos intercambiables fortalece su plan expansionista.
Finalmente, el antisemitismo es el mejor aliado del sionismo, es la justificación que respalda la existencia del estado israelí, “el único país donde los judíos verdaderamente pueden estar a salvo”. No caigan en la trampa.