Nuevo León

VIDEO | Entre tumbas y recuerdos, don Regino guarda 60 años de historias en los panteones de Monterrey

Entre mausoleos históricos, leyendas y tragedias familiares, los panteones Del Carmen y Dolores también guardan la historia de don Regino, quien ha dedicado 60 años de su vida a estos espacios.


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Caminar por los panteones Del Carmen y Dolores es adentrarse en una parte de la historia de Monterrey.

Entre mausoleos, lápidas antiguas, esculturas y nombres que alguna vez ocuparon un lugar importante en la vida de la ciudad, estos espacios conservan mucho más que los restos de quienes ahí descansan: guardan historias que se niegan a desaparecer con el paso del tiempo.

Durante un recorrido por estos dos de los panteones más antiguos de la capital de Nuevo León, encontramos tumbas de personajes reconocidos, relatos que han pasado de generación en generación y rincones que despiertan la curiosidad de quienes llegan a visitarlos.

¿Qué historias pueden contarnos las tumbas que llevan casi un siglo en estos lugares?

Uno de los espacios que llama la atención es el mausoleo de la familia Garza Sada donde se encuentran los restos de integrantes de una de las familias empresariales más importantes de Nuevo León.

Entre los nombres que forman parte de este lugar está el de don Isaac Garza, quien falleció en 1933, así como referencias a don Eugenio Garza Sada, empresario regiomontano y figura fundamental en el desarrollo industrial de la entidad, vinculado a la historia de la Cervecería Cuauhtémoc.

Los panteones Del Carmen y Dolores guardan gran parte de la historia de Monterrey entre mausoleos, lápidas antiguas y leyendas populares. En sus pasillos descansan restos de figuras emblemáticas, así como víctimas de eventos trágicos que continúan presentes en la memoria de la sociedad. Foto: Rosy Sandoval

Los panteones Del Carmen y Dolores guardan gran parte de la historia de Monterrey entre mausoleos, lápidas antiguas y leyendas populares. En sus pasillos descansan restos de figuras emblemáticas, así como víctimas de eventos trágicos que continúan presentes en la memoria de la sociedad. Foto: Rosy Sandoval

Las inscripciones de las lápidas permiten conocer fechas, nombres y mensajes que familiares dedicaron a sus seres queridos, algunos de ellos con más de 90 años de antigüedad.

Pero no todas las historias están relacionadas con grandes empresarios. También hay tumbas que se han convertido en parte de las leyendas populares de Monterrey.

La tumba conocida popularmente como la del Niño del Violín en Monterrey se ha convertido en un sitio de leyendas que atrae a diversos visitantes. En el lugar se conservan pequeños presentes dejados por la gente, como flores, refrescos y peluches que muestran el paso del tiempo en el sitio. Foto: Rosy Sandoval

La tumba conocida popularmente como la del Niño del Violín en Monterrey se ha convertido en un sitio de leyendas que atrae a diversos visitantes. En el lugar se conservan pequeños presentes dejados por la gente, como flores, refrescos y peluches que muestran el paso del tiempo en el sitio. Foto: Rosy Sandoval

Una de ellas es la conocida como la del Niño del Violín, un sitio que recibe visitantes que dejan pequeños presentes como flores, refrescos e incluso peluches. Algunos de estos objetos permanecen sobre la tumba y muestran el paso del tiempo, pero también el interés de quienes siguen recordando a este pequeño.

Otro sitio que conserva una historia dolorosa es el mausoleo donde descansan Antonia Lozano de Montemayor y su hija Florinda Montemayor, víctimas del trágico crimen ocurrido el 5 de abril de 1933, en la conocida Casa de Aramberri.

Las tumbas de Antonia Lozano de Montemayor y su hija Florinda Montemayor permanecen en el cementerio conservando mensajes en sus lápidas. Ambas fueron víctimas del trágico crimen de la Casa de Aramberri el 5 de abril de 1933, suceso que conmocionó a la comunidad de la capital regia. Foto: Rosy Sandoval

Las tumbas de Antonia Lozano de Montemayor y su hija Florinda Montemayor permanecen en el cementerio conservando mensajes en sus lápidas. Ambas fueron víctimas del trágico crimen de la Casa de Aramberri el 5 de abril de 1933, suceso que conmocionó a la comunidad de la capital regia. Foto: Rosy Sandoval

En sus lápidas todavía pueden leerse mensajes dedicados a su memoria. Uno de ellos recuerda a Florinda como una hija ejemplar, mientras que otro conserva las palabras de su esposo, quien dedicó un recuerdo a Antonia.

A más de nueve décadas de aquel acontecimiento que conmocionó a la sociedad regiomontana, sus nombres siguen presentes en la memoria de una ciudad que ha convertido esta tragedia en parte de su historia popular.

¿Quiénes conocen mejor estos pasillos y las historias de quienes descansan aquí?

Durante el recorrido, trabajadores de ambos panteones nos acompañaron para localizar algunos de estos mausoleos y compartir referencias de los sitios. Fue así como también encontramos a don Regino Rodríguez Rodríguez, un hombre de 83 años que ha dedicado buena parte de su vida a estos lugares.

Tenía apenas 23 años cuando llegó desde San Luis Potosí, ya casado, para comenzar a trabajar como sepulturero. Desde entonces, durante aproximadamente 60 años, ha sido testigo de innumerables despedidas y de los cambios que han vivido los panteones.

Durante la pandemia de COVID-19, don Regino vivió una de las etapas más difíciles en su trabajo como sepulturero al llegar a enterrar a más de 10 personas al día. El temor al contagio cambió los ritos de despedida de las familias, quienes debían decir adiós a sus seres queridos a la distancia. Foto: Rosy Sandoval

Durante la pandemia de COVID-19, don Regino vivió una de las etapas más difíciles en su trabajo como sepulturero al llegar a enterrar a más de 10 personas al día. El temor al contagio cambió los ritos de despedida de las familias, quienes debían decir adiós a sus seres queridos a la distancia. Foto: Rosy Sandoval

Al recordar su trayectoria, reconoce que uno de los periodos más difíciles fue la pandemia por COVID-19.

El miedo al contagio cambió incluso la manera de despedir a los seres queridos. Muchas familias evitaban acercarse a los ataúdes y tenían que decir adiós a sus familiares a la distancia. Fueron días complicados, en los que llegaron a sepultar hasta 10 personas o más en una sola jornada.

A pesar de su avanzada edad, don Regino recorre los pasillos de los panteones en Monterrey con un triciclo donde lleva agua, escoba y trapeador. Tras retirarse de la sepultura, se dedica a la limpieza de tumbas y mausoleos por encargo de las familias que visitan a sus seres queridos. Foto: Rosy Sandoval

A pesar de su avanzada edad, don Regino recorre los pasillos de los panteones en Monterrey con un triciclo donde lleva agua, escoba y trapeador. Tras retirarse de la sepultura, se dedica a la limpieza de tumbas y mausoleos por encargo de las familias que visitan a sus seres queridos. Foto: Rosy Sandoval

Hoy, por su edad, don Regino ya no realiza las labores de sepulturero. Sin embargo, continúa acudiendo al panteón, donde se dedica a limpiar pasillos y tumbas, un trabajo que realiza por encargo.

¿Cómo es un día en la vida de un hombre que ha pasado seis décadas entre tumbas y recuerdos?

Lo acompañamos durante parte de su recorrido. Empuja un triciclo en el que transporta un pequeño tambo con agua, una escoba y un trapeador. Avanza entre los pasillos, se detiene frente a algunas tumbas y comienza a realizar su trabajo con la tranquilidad de quien conoce cada rincón.

En su vida también hay ausencias. Su esposa falleció hace algunos años y descansa en el panteón San Jorge. Juntos formaron una familia de seis hijos, y cuando habla de sus nietos y bisnietos sonríe, aunque reconoce que ya perdió la cuenta de cuántos son.

Los panteones Del Carmen y Dolores albergan tumbas centenarias de figuras industriales, así como sepulcros rodeados de fe y devoción popular. La labor ininterrumpida de don Regino por 60 años ayuda a preservar el cuidado y la memoria de estos recintos emblemáticos de la capital de N. L. Foto: Rosy Sandoval

Los panteones Del Carmen y Dolores albergan tumbas centenarias de figuras industriales, así como sepulcros rodeados de fe y devoción popular. La labor ininterrumpida de don Regino por 60 años ayuda a preservar el cuidado y la memoria de estos recintos emblemáticos de la capital de N. L. Foto: Rosy Sandoval

Mientras recorre los pasillos, don Regino continúa con su rutina. Para muchos visitantes, estos lugares representan una visita ocasional para recordar a quienes se adelantaron; para él, han sido prácticamente toda una vida de trabajo.

El recorrido por los cementerios de Monterrey revela que detrás de cada lápida existe una historia que se niega a desaparecer con el paso de los años. Personajes como don Regino Rodríguez representan la dedicación de quienes cuidan estos espacios donde permanecen la memoria y el recuerdo. Foto: Rosy Sandoval

El recorrido por los cementerios de Monterrey revela que detrás de cada lápida existe una historia que se niega a desaparecer con el paso de los años. Personajes como don Regino Rodríguez representan la dedicación de quienes cuidan estos espacios donde permanecen la memoria y el recuerdo. Foto: Rosy Sandoval

Entre los recuerdos que conserva, también hay experiencias que le han provocado escalofríos. Don Regino contó que en una ocasión una joven muy bella se acercó para preguntarle si había trabajo en el panteón. Él estaba por indicarle a dónde podía dirigirse, pero cuando volteó nuevamente para hablarle, la mujer había desaparecido.

Las lápidas antiguas en los cementerios de Monterrey conservan dedicatorias y mensajes familiares que superan los 90 años de antigüedad. Estos epitafios permiten a los visitantes conocer fechas, nombres e historias de personajes que formaron parte del desarrollo histórico de la región. Foto: Rosy Sandoval

Las lápidas antiguas en los cementerios de Monterrey conservan dedicatorias y mensajes familiares que superan los 90 años de antigüedad. Estos epitafios permiten a los visitantes conocer fechas, nombres e historias de personajes que formaron parte del desarrollo histórico de la región. Foto: Rosy Sandoval

Una experiencia que, después de tantos años entre tumbas y mausoleos, todavía recuerda.

Los trabajadores de los panteones Del Carmen y Dolores en Monterrey acompañan y orientan a los visitantes para ubicar tumbas históricas y leyendas urbanas. Personajes como don Regino han sido testigos de la transformación de estos cementerios y de miles de despedidas a lo largo de los años. Foto: Rosy Sandoval

Los trabajadores de los panteones Del Carmen y Dolores en Monterrey acompañan y orientan a los visitantes para ubicar tumbas históricas y leyendas urbanas. Personajes como don Regino han sido testigos de la transformación de estos cementerios y de miles de despedidas a lo largo de los años. Foto: Rosy Sandoval

Entre mausoleos históricos, leyendas, tragedias familiares y nombres que marcaron el rumbo de Monterrey, su presencia recuerda que detrás de cada tumba existe una historia, y que también hay personas que, como él, han dedicado su vida a cuidar estos espacios donde permanecen tantos recuerdos.


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