Nuevo León

Del miedo al éxito: Don Choy conquistó a sus clientes con tostadas… y con su amistad

Descubre cómo Don Choy logró el éxito con sus tostadas del Choy y su amistad con los clientes.


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Lo que comenzó con incertidumbre hace siete años, hoy se ha convertido en un negocio que reúne a cerca de 100 personas al día. Don Carlos Rodríguez demuestra que cuando un emprendimiento se hace con pasión, calidad y calidez, el éxito llega.

  • “Es muy triste no encontrar el amor, pero es más triste no encontrar las tostadas del Choy.” La frase provoca una sonrisa entre quienes conocen a Don Carlos Rodríguez, mejor conocido como “Don Choy”, un emprendedor que encontró en las tostadas bañadas mucho más que un negocio: encontró una forma de ganarse el cariño de la gente. 

Desde hace siete años instala su puesto sobre el Antiguo Camino a Santo Domingo, muy cerca de Soriana Concordia. Al principio tuvo miedo. Como cualquier persona que decide emprender, no sabía si su producto sería bien recibido o si lograría salir adelante.

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¿Qué hace diferentes a las tostadas de Don Choy?

El tiempo le dio la respuesta. Hoy cerca de 100 clientes llegan diariamente para disfrutar de sus famosas tostadas bañadas, duritos preparados, conchitas, Tostitos, raspados y refrescos.

  • Pero si hay algo que se ha convertido en su sello, son sus salsas.

La roja, preparada con tomate y cilantro, tiene ese sabor casero que invita a seguir comiendo. La verde, elaborada con chile serrano o jalapeño, tomatillo y un toque de aceite que le da una consistencia cremosa, es la favorita de muchos.

Entre bromas, Don Choy dice que esa salsa verde es “la cura para la cruda”, por lo que incluso vende los domingos envases de medio litro para que sus clientes la disfruten en casa por apenas 50 pesos.

¿El secreto del éxito está solo en la comida?

Don Choy asegura que no.

Él está convencido de que sus clientes no regresan únicamente por el sabor de sus tostadas, sino porque encuentran una sonrisa, una buena conversación y un trato amable.

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Su sencillez, su disposición para atender a todos y la amistad que ha construido con quienes lo visitan han hecho que muchas personas se conviertan en clientes de toda la vida.

Incluso hay quienes, dos veces por semana, llegan dispuestos a comprar hasta 100 pesos en tostadas porque saben que siempre recibirán la misma calidad y la misma atención.

¿Qué enseñanza deja la historia de Don Choy?

Su historia demuestra que emprender siempre implica enfrentar el miedo.

No existe negocio que nazca con la certeza del éxito. Lo que marca la diferencia es la constancia, la pasión por hacer bien las cosas y el deseo de servir a los demás.

Hoy, además de atender su puesto diariamente de la una de la tarde hasta las ocho o nueve de la noche, también ofrece servicio para eventos sociales y lleva su sabor a distintos puntos de la ciudad.

Y como dice Don Choy, para todo mal… unas tostadas bien picositas siempre levantan el ánimo. Entre más enchiladas, más ganas dan de seguir comiendo, y para refrescar el momento, nada mejor que uno de sus raspados de vainilla o tamarindo, preparados con ingredientes naturales.

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Historias como la de Don Choy recuerdan que detrás de cada pequeño negocio hay horas de esfuerzo, incertidumbre y mucho trabajo. También nos enseñan que el miedo no debe detener los sueños, porque cuando se trabaja con el corazón, los clientes no solo compran un producto: regresan por la persona que los hace sentir como en casa.

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