De Internet a las quesabirrias: Erick convirtió una receta en un emprendimiento
A sus 28 años, Erick decidió emprender junto con su hermano Eliud. La receta de su birria no pasó de generación en generación: la encontró en Internet y, a base de prueba y error, logró darle su propio sabor.
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¿Quién dijo que una buena receta debirria tiene que heredarse de generación en generación?
Erick tiene 28 años y estudió dos carreras: Enfermería y Música. Ninguna de las dos logró convertirse en su camino profesional, pero hoy encontró en un emprendimiento una nueva oportunidad para salir adelante.
Junto con su hermano Eliud, de 18 años, comenzó en febrero con Quesabirrias “El Flaco”, un pequeño negocio que poco a poco ha ido ganando clientes y que hoy ya recibe pedidos y personas que llegan directamente a comer.
¿Y quién iba a decir que una receta encontrada en Internet terminaría convirtiéndose en el inicio de un negocio?
Hoy, la birria es la especialidad de la casa y tienen diferentes opciones para los clientes: quesabirrias de maíz en órdenes de cinco piezas, además de quesabirrias de harina en tamaños chico, mediano y grande. La más grande cuesta 110 pesos y está pensada para quien llega con buen apetito.
También está la torta de birria, de 90 pesos, que va bien servida con aguacate, queso y la carne de birria, además de esa deliciosa costra de queso que le da un toque especial.
Y no se desperdicia nada del sabor de la preparación. El caldo donde se cocina la birria también se disfruta con un poco de pico de gallo y, de acuerdo con Erick, tiene un sabor que recuerda mucho al tradicional caldo de menudo. Hasta el aroma puede transportarte a una cocina donde se está preparando un buen menudo.
¿Y qué pasa cuando el trabajo se comparte entre hermanos?
Mientras Erick está al frente de buena parte de la preparación y atención del negocio, Eliud está firme en la plancha. No importa si hace calor o frío: de martes a sábado ahí está echándole ganas junto a su hermano.
Han sido meses de trabajo y de irse dando a conocer poco a poco. Hoy ya tienen clientes que regresan, personas que los recomiendan y pedidos que llegan porque quienes ya probaron sus quesabirrias quieren repetir.
Pero para Erick esto apenas comienza.
Por ahora combina este emprendimiento con otro trabajo, pero su sueño es que algún día “El Flaco” se convierta en la principal fuente de ingresos para él y su familia.
¿Puede un pequeño emprendimiento convertirse algún día en un gran negocio?
La historia de Erick y Eliud demuestra que sí es posible, pero también que detrás de cada negocio hay horas de trabajo, aprendizaje, errores, paciencia y muchas ganas de salir adelante.
Porque quizá la receta empezó en Internet, pero el verdadero ingrediente de estas quesabirrias está en ellos: no rendirse y seguir trabajando por un sueño.