Gorditas con historia el negocio familiar que resiste en el Centro de Monterrey
La venta de gorditas de azúcar es el sustento de una pareja de esposos que, además de compartir más de 50 años de vida, sacan adelante a su bisnieto.
Desde hace tres décadas, el aroma de las gorditas de azúcar acompaña las mañanas del Centro de Monterrey.
Detrás de ese antojo sencillo y reconfortante están María del Carmen y Pedro, una pareja que unió su vida hace más de 50 años y que encontró en el trabajo diario una forma de resistir, amar y salir adelante.
La venta de gorditas no solo es su sustento; también es el camino que les ha permitido criar a su bisnieto con discapacidad, un niño que quedó huérfano de padre y fue abandonado por su madre cuando aún era muy pequeño.
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¿Qué tan lejos puede llegar el amor de una pareja cuando el destino les pone una prueba tan grande?
Sin importar si llueve, hace frío o el cielo se llena de relámpagos, María y Pedro salen cada mañana y se instalan en una banca sobre la transitada calle Juárez, en su cruce con Padre Mier.
Ahí, entre el ir y venir de trabajadores y peatones, sus gorditas se han convertido en parte del desayuno y la merienda de quienes pasan con prisa, pero no sin antes detenerse a saludar.
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¿Cuántas historias cotidianas se cruzan cada día frente a su banca sin que muchos sepan lo que hay detrás de ese antojo?
Este emprendimiento nació en un momento de incertidumbre. Ambos se quedaron sin empleo luego de que María perdiera uno de sus ojos durante una jornada laboral en una fábrica.
El miedo al futuro estuvo presente, pero también la determinación. Con sus manos y el conocimiento heredado de la cocina, María comenzó a preparar gorditas de azúcar; Pedro, a acompañarla en cada paso.
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¿Qué se hace cuando la vida obliga a empezar de nuevo y no hay margen para rendirse?
Hoy, 30 años después, cuentan con una clientela fiel y un ingreso que les permite llevar comida a la mesa y cubrir las necesidades de su bisnieto.
La rutina inicia de madrugada: a las 2:00 de la mañana, María comienza a preparar gorditas de harina normal e integral.
Cuando todo está listo, Pedro carga las cajas con paquetitos de cuatro piezas y juntos toman el camión desde la colonia Independencia, donde viven.
Aunque muchos clientes le han pedido la receta, María sonríe cuando regresan a decirle que no les salieron igual.
“Es la mano, y tantos años de prepararlas, lo que da el resultado”, mencionó María.
María asegura que hoy se siente tranquila: su legado ya dio frutos. Una de sus hijas aprendió la preparación y emprendió por su cuenta, conservando el mismo sabor y consistencia.
¿Qué mayor recompensa puede haber que ver cómo el esfuerzo de toda una vida se transforma en herencia y ejemplo?
Si pasas por la calle Juárez, en el cruce con Padre Mier, detente un momento. Por 30 pesos, puedes llevarte un paquete de cuatro gorditas de azúcar, pero también ser parte de una historia construida con constancia, dignidad y amor desde hace 30 años.











