Taxidermia con alma: cuando decir adiós a una mascota se convierte en un acto de amor
Celina recorre el país para recibir mascotas que fueron familia y en su taller, la taxidermia se convierte en un acto ético, legal y profundamente humano.
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El taller no parece un lugar de despedidas, sino de permanencias.
Entre herramientas, materiales especializados y un silencio que se respeta, Celina trabaja con una convicción clara: no disecaanimales, preservahistorias.
Llegué como reportera para conocer su oficio, el arte de la taxidermia aplicada a mascotas. Me fui con una historia profundamente humana.
¿De qué manera un trabajo técnico se convierte en un acto de acompañamiento emocional?
Celina está disponible las 24 horas del día.
Si una familia pierde a su mascota en cualquier punto de la República, ella acude. Recibe al animal, lo traslada a Monterrey y, ya en su taller, pone manos a la obra. Nada se improvisa.
Celina al mostrar su labor como taxidermista. Foto: Rosy Sandoval.
¿Cómo es el trabajo de Celina en las personas que la buscan?
Mientras conversábamos sobre su experiencia, llegaron los papás de Matito, MarthaCortez y Arturo, un pequeño chihuahua que los acompañó durante 15 años.
No hubo prisa. Celina les dio tiempo, el necesario para admirarlo, para tocarlo, y verlo de cerca.
Después de tres semanas que lo entregaron, por fin lo reciben de vuelta, acomodado en un cojín y con una pose de dormido. Así lo querían ellos, su familia.
Matito, un pequeño chihuahua que los acompañó durante 15 años. Foto: Rosy Sandoval.
Cuando lo vieron terminado, agradecieron. Estaban tranquilos, contentos. Pues Matito ahora permanecerá con ellos para siempre.
La escena no tuvo lágrimas públicas, pero sí una calma que solo llega cuando la despedida fue respetada.
“La gente considera a sus mascotas como familia”, explica Celina. Y su trabajo lo demuestra.
Está en contra de vender piezas disecadas: cada encargo tiene un nombre, una historia y una familia detrás.
Cuando se trata de animales de mayor tamaño, exige siempre el permiso de caza correspondiente. Todo es legal. Todo es transparente.
Celina con Matito el chihuahua. Foto: Rosy Sandoval.
Los materiales que utiliza provienen de Estados Unidos y Canadá, seleccionados para garantizar conservación y calidad. Pero más allá de la técnica, hay algo que no se importa ni se aprende en manuales. ¿Quién cuida emocionalmente a quienes entregan su último adiós?
Las personas se van del taller complacidas.
Con la certeza de que su mascota, esa que fue compañía, rutina y afecto, no desapareció, sino que encontró otra forma de quedarse.