¿Por qué es tan difícil caminar en México? El problema de las banquetas que pocos voltean a ver
Pese a una legislación nacional que reconoce al peatón como una prioridad de la movilidad, la dificultad para caminar en espacios públicos sigue siendo un reto.
El problema de las banquetas no se limita a la falta de mantenimiento, también involucra décadas de planeación urbana enfocada en el automóvil.| Foto: Canva
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Caminar debería ser una de las formas más sencillas y accesibles de movilidad. Sin embargo, en México, desplazarse a pie todavía puede significar esquivar obstáculos, compartir espacio con automóviles y enfrentar banquetas que no fueron diseñadas para todas las personas.
Uno de los principales problemas que enfrentan los peatones es el estado físico de las banquetas. Grietas, baches, desniveles, raíces de árboles, registros sin tapa y superficies deterioradas pueden provocar tropiezos y caídas, especialmente entre personas mayores o quienes tienen alguna dificultad para desplazarse.
A esto se suma la falta de continuidad. En distintas zonas urbanas existen banquetas tan estrechas que dos personas difícilmente pueden caminar al mismo tiempo. En otros puntos simplemente desaparecen, obligando a los peatones a utilizar la calle para continuar su recorrido.
Los obstáculos también forman parte del paisaje cotidiano: postes de electricidad, cableado, contenedores de basura, mobiliario urbano, puestos comerciales y vehículos estacionados pueden reducir todavía más el espacio disponible.
La situación se vuelve particularmente complicada para personas con discapacidad, usuarios de silla de ruedas, adultos mayores, niñas y niños o quienes llevan una carriola. Una rampa demasiado inclinada, un escalón improvisado o la ausencia de pavimento podotáctil puede hacer que un trayecto aparentemente sencillo resulte prácticamente imposible.
El problema contrasta con lo establecido por la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial (LGMSV), que plantea una transformación en la manera de planear y construir las calles del país.
La legislación reconoce una jerarquía de movilidad en la que las personas peatonas tienen una posición prioritaria, con especial atención a quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad o movilidad reducida.
Caminar en México todavía implica sortear obstáculos. Solo 37.2% de las manzanas urbanas tiene banquetas en todas sus calles y más de ocho de cada 10 carecen de suficientes rampas. Banquetas rotas, desniveles y obstáculos pueden afectar especialmente a personas mayores y a… pic.twitter.com/6JDjSwTIyL
Esto significa que las calles no deberían diseñarse únicamente pensando en el flujo de automóviles. La infraestructura peatonal debe formar parte de la planeación urbana y garantizar desplazamientos seguros, accesibles y continuos.
A pesar de los avances legales, transformar las calles representa un desafío que va más allá de construir banquetas nuevas. Durante décadas, buena parte del desarrollo urbano estuvo condicionado por las necesidades del automóvil, con grandes inversiones en avenidas, pasos elevados, estacionamientos y vialidades destinadas a incrementar la capacidad vehicular.
Mientras tanto, las banquetas quedaron en numerosos casos como espacios secundarios cuya conservación se fragmentó entre distintas autoridades y particulares.
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Esta situación también ha permitido que persista una práctica cotidiana: utilizar la banqueta como estacionamiento. Un automóvil colocado sobre el paso peatonal puede obligar a una persona a caminar por la calle, exponiéndola directamente al tránsito vehicular.
El problema tampoco es exclusivamente de infraestructura. La falta de educación y cultura vial contribuye a que algunos conductores consideren la banqueta como una extensión del espacio para estacionarse, mientras que comercios y particulares pueden colocar objetos que reducen el área de circulación.
La NOM-004-SEDATU, relacionada con la estructura y diseño de las vías urbanas, establece criterios técnicos para que la infraestructura vial considere las necesidades de quienes caminan. El reto está en llevar esas disposiciones del papel a las calles.