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La expansión de la Ciudad de México no sólo modifica calles y colonias, sino que también avanza sobre espacios naturales que cumplen funciones vitales para la capital.
El crecimiento urbano en CDMX ejerce presión sobre el suelo de conservación, ya que nuevos desarrollos habitacionales, cambios de uso de suelo y asentamientos ocupan zonas que antes estaban dominadas por bosques, humedales y otras áreas ambientales.
Existen cuatro alcaldías en Ciudad de México que forman parte crucial para la absorción de agua. Foto: Canva
¿Qué zonas de CDMX enfrentan mayor presión por el crecimiento urbano?
El sur y poniente de la Ciudad de México albergan gran parte de las áreas que actúan como barrera contra la expansión de la mancha urbana. Alcaldías como Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac, Magdalena Contreras y Cuajimalpa poseen zonas de alto valor ambiental, pero también enfrentan procesos de urbanización.
Una investigación de la UNAM reveló la conversión de bosques en zonas habitacionales, la reducción de humedales y cuerpos de agua, la apertura de caminos y una expansión urbana acelerada en diversas partes del suelo de conservación.
Cuajimalpa, en particular, ha experimentado una transformación urbana significativa en las últimas décadas. En esta zona, la presión inmobiliaria convive con barrancas y espacios naturales que cumplen funciones ambientales cruciales para la ciudad.
¿Cuántos árboles han sido afectados por nuevos desarrollos inmobiliarios?
La presión sobre el medio ambiente no se limita a las zonas periféricas. Un análisis de dictámenes ambientales del periodo 2019-2024 reveló la autorización para derribar mil 607 árboles en relación con 92 desarrollos inmobiliarios en diversos puntos de la capital.
El desarrollo y crecimiento de la Ciudad de México afecta directamente a la eliminación de espacios naturales. Foto: Canva
En Cuajimalpa, se identificaron 619 árboles relacionados con ocho proyectos; en Álvaro Obregón, 270 árboles asociados con 14 construcciones; y en Miguel Hidalgo, 232 árboles afectados por 13 desarrollos.
Estos datos ponen de manifiesto una problemática que va más allá de la simple cantidad de árboles derribados. Cuando una superficie natural se reemplaza por concreto, también se altera la forma en que el agua de lluvia llega al subsuelo.
¿Por qué perder áreas verdes representa un riesgo para toda la CDMX?
El suelo de conservación de la Ciudad de México actúa como una infraestructura natural vital, con bosques, zonas agrícolas, humedales y otros ecosistemas que desempeñan papeles cruciales en la captación de agua, el almacenamiento de carbono, la regulación de temperaturas y el mantenimiento de la biodiversidad.
Sin embargo, cuando estas superficies se ven afectadas por la construcción, su capacidad para absorber agua disminuye. Un estudio de la UNAM reveló una reducción de la infiltración y un aumento del escurrimiento superficial en las zonas analizadas entre 2015 y 2023.
El ritmo acelerado de tala de árboles es una preocupación alarmante para la conservación del medio ambiente. Foto: Canva
Esta disminución en la capacidad de absorción de agua puede generar mayores dificultades para la gestión del agua, contribuir al deterioro ambiental y resultar en la pérdida de servicios ecosistémicos esenciales. En respuesta a estas preocupaciones, la Ciudad de México ha reforzado la protección de su arbolado.
En agosto de 2026, se publicaron reformas a la Ley Ambiental para limitar, restringir e incluso negar afectaciones al arbolado y a las áreas verdes cuando los proyectos no cumplan con criterios de sustentabilidad y adecuación del diseño arquitectónico.