México

“El Chapo”, “El Mencho” y más: ¿qué hay detrás de los alias del crimen organizado?

De “El Chapo” a códigos como “03”, los alias del crimen organizado evolucionaron hasta convertirse en símbolos de identidad y jerarquía.

Los alias del crimen organizado han pasado de simples apodos a códigos que pueden reflejar jerarquía, funciones e identidad dentro de un grupo. (Foto: @Facebook/ lmneuquen | Canva)
Los alias del crimen organizado han pasado de simples apodos a códigos que pueden reflejar jerarquía, funciones e identidad dentro de un grupo. (Foto: @Facebook/ lmneuquen | Canva)

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Dentro de las organizaciones criminales, un nombre puede terminar sustituido por una palabra, una letra o incluso un número. Lo que inicialmente podría parecer un simple sobrenombre tiene, en muchos casos, una función que va mucho más allá de identificar a una persona.

Especialistas en seguridad explican que los alias pueden reflejar características físicas, actividades, jerarquías o pertenencia. Con el paso del tiempo, además, la forma de construir estas identidades ha cambiado junto con las propias estructuras del crimen organizado.

¿Cómo nacen los alias dentro del crimen organizado?

Fernando Jiménez Sánchez, investigador y consultor especializado en seguridad nacional, explica que durante décadas los sobrenombres estuvieron vinculados principalmente con características físicas, animales, lugares de procedencia o habilidades particulares.

“Los de la vieja guardia eran más descriptivos y ahora son más crípticos, lo que tiene que ver con un proceso de globalización”, señala el especialista.

David Saucedo, especialista en seguridad pública y crimen organizado, agrega que estas identidades también pueden convertirse en símbolos de estatus, fuerza y reconocimiento dentro de una estructura.

¿Por qué Joaquín Guzmán recibió el apodo de “El Chapo”?

Uno de los ejemplos más conocidos es Joaquín Guzmán Loera. Su sobrenombre surgió como una referencia a su baja estatura y terminó convirtiéndose en una identidad reconocida internacionalmente conforme aumentó su relevancia dentro del Cártel de Sinaloa.

Guzmán cumple cadena perpetua en Estados Unidos. Para Saucedo, su caso demuestra cómo un apodo inicialmente relacionado con una característica personal puede adquirir una dimensión completamente distinta dentro de una organización criminal.

“Cuando ‘El Chapo Guzmán’ inició su carrera criminal, él recibía el nombre de Chapo por ser una persona de baja estatura. Era una etiqueta peyorativa, un apodo. Pero ahora ‘Chapo’ ya tiene una connotación completamente diferente”, explicó.

¿Qué cambiaron Los Zetas en la manera de utilizar los alias?

La aparición de Los Zetas marcó otra transformación. La organización, integrada originalmente por exmilitares, trasladó al mundo criminal códigos e indicativos relacionados con estructuras castrenses.

Según Jiménez Sánchez, algunos grupos comenzaron a adoptar formas de identificación similares a las utilizadas dentro de instituciones militares. Los sobrenombres dejaron entonces de depender exclusivamente de características personales y comenzaron a funcionar también como códigos operativos.

Ese cambio alcanzó otros elementos, desde la vestimenta hasta las estrategias utilizadas para desplazarse y comunicarse en determinados territorios.

¿Por qué algunos alias describen actividades criminales?

Otros sobrenombres están directamente relacionados con las actividades atribuidas a determinadas personas. Saucedo utiliza como ejemplo a Santiago Meza López, conocido como “El Pozolero”, quien fue relacionado con el Cártel de Tijuana y con la disolución de cadáveres.

En estos casos, explica el especialista, el alias puede hacer referencia a una función específica dentro de una organización. También existen nombres relacionados con animales como “El Tigre”, “El Lobo” o “El Coyote”, utilizados para proyectar características como fuerza, velocidad o ferocidad.

¿Por qué los grupos criminales utilizan ahora letras y números?

La evolución de estas identidades ha llevado a utilizar códigos cada vez más breves. Letras, números y combinaciones de ambos permiten identificar integrantes y facilitar determinadas comunicaciones sin recurrir necesariamente a nombres completos.

Un ejemplo mencionado por Saucedo es Juan Carlos Valencia González, identificado por autoridades estadounidenses como una figura relevante del Cártel Jalisco Nueva Generación y conocido también mediante la clave “03”. Ricardo Ruiz Velasco, señalado como otro integrante relevante de esa estructura, ha sido identificado con las iniciales “RR”.

La tendencia muestra una diferencia frente a los sobrenombres descriptivos de décadas anteriores: la identidad puede quedar reducida prácticamente a un código.

¿Por qué algunos alias parecen insultos?

No todos los apodos buscan transmitir poder. Algunos nacen de características físicas, burlas o expresiones impuestas por otros miembros del mismo grupo.

Jiménez Sánchez sostiene que estos nombres pueden otorgar un sentido de pertenencia y, con el tiempo, acompañar el ascenso de una persona dentro de una organización. Saucedo considera que también existe una dinámica de camaradería en la que el grupo termina funcionando como una nueva estructura de identidad para sus integrantes.

Así, detrás de nombres conocidos como “El Chapo” o de códigos más recientes como “03” existe una transformación que acompaña la evolución del propio crimen organizado. De características físicas y lugares de origen a claves cada vez más difíciles de interpretar, los alias han terminado funcionando como identificadores de pertenencia, actividad y posición dentro de estas estructuras.

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