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Antes de Netflix y el WiFi: así eran las tardes de marzo en los 90 y 2000

Antes del streaming, marzo significaba regreso a clases y tardes de televisión por cable, videoclubes, radio y ocio sin internet. Rebobinar VHS, grabar canciones en casete y esperar el próximo capítulo eran rituales cotidianos en los años 90 y 2000

Antes del streaming, elegir una película en el videoclub, grabar música de la radio y ver televisión con horario fijo eran parte de las tardes de marzo en los años 90 y 2000 (Foto: IG @blockbuster__video / Canva)
Antes del streaming, elegir una película en el videoclub, grabar música de la radio y ver televisión con horario fijo eran parte de las tardes de marzo en los años 90 y 2000 (Foto: IG @blockbuster__video / Canva)

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Copiar Liga
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Marzo llegaba con el sol tibio, el uniforme recién planchado y la promesa de tardes largas frente a la televisión o en el videoclub. Sin plataformas "on demand", todo tenía horario fijo: si te perdías un episodio, tocaba esperar meses a la repetición.

La radio era el soundtrack del regreso a casa, el VHS el rey del fin de semana y el aburrimiento se combatía con juegos de mesa, revistas o simplemente saliendo a la calle sin celular. Era una época más lenta, pero llena de rituales que hoy muchos recuerdan con nostalgia.

¿Cuáles eran los rituales favoritos de marzo antes del streaming?

  • El ritual del videoclub: Los viernes o sábados eran sagrados: llegar de la escuela, tirar la mochila y correr al videoclub de la esquina. Recorrer pasillos buscando el estreno del mes en VHS o DVD era parte de la emoción. Si no llegabas temprano, la película que querías ya estaba rentada y tocaba elegir otra. Y claro, había que rebobinar la cinta antes de devolverla para evitar el reclamo del encargado. Si la cinta se enredaba, el drama estaba garantizado.
  • Televisión “en vivo” y sin control: La programación era fija. Si te perdías un capítulo de tu serie favorita, solo quedaba esperar la repetición semanas o meses después. Los domingos por la tarde solían estar reservados para películas en televisión abierta, con pausas comerciales interminables que daban tiempo para ir por palomitas o refresco. Y en muchas casas, discutir por el control remoto era casi una tradición familiar.
  • Música y radio: grabar esperando el silencio del locutor.La radio era la gran curadora musical. Muchos pasaban horas esperando que sonara la canción del momento para grabarla en un casete, con la esperanza de que el locutor no hablara encima del final. Después venían los Walkman o Discman para escuchar la música camino a la escuela. Marzo también era el momento de renovar el soundtrack del regreso a clases.
  • Ocio desconectado: cuando el aburrimiento era creativo: Sin celulares ni internet, el tiempo libre se llenaba con crucigramas, rompecabezas,  revistas juveniles, juegos de mesa o salidas improvisadas con amigos. Las llamadas se hacían al teléfono fijo de la casa y podían durar horas. Incluso los resultados deportivos se seguían en el periódico o en los noticieros nocturnos.

¿Por qué esas tardes se recuerdan con tanta nostalgia?

Más allá de la tecnología, lo que muchos extrañan es el ritmo de esa época. Ver una serie implicaba esperar, compartir teorías con amigos en la escuela y comentar el episodio al día siguiente.

Las películas del fin de semana eran un pequeño evento familiar y la música se descubrían lentamente en la radio.

Hoy el streaming permite ver todo al instante, pero aquellas tardes de marzo tenían algo especial: la emoción de la espera y la sensación de que cada programa o película era un momento único.


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