Ejidos de Saltillo concentran violencia intrafamiliar; mujeres prefieren que 'no sepa el pueblo'
El machismo continúa siendo un factor determinante que limita la posibilidad de que las víctimas busquen ayuda o denuncien.

La violencia intrafamiliar sigue siendo una problemática silenciosa en los ejidos de Saltillo, donde muchas mujeres optan por no denunciar por temor a la exposición pública y al juicio social.
Así lo advierte la Fundación Luz y Esperanza AC, que ha extendido sus servicios de atención a comunidades rurales tras detectar una fuerte resistencia para hablar abiertamente sobre el maltrato que se vive dentro de los hogares.
De acuerdo con su directora, Rosa María Salazar Rivera, esta situación se evidenció durante un proyecto piloto realizado en el ejido Los Lirios de Arteaga, donde se brindaron talleres, pláticas y asesoría a mujeres, niñas y niños víctimas de violencia.
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¿Por qué los ejidos concentran violencia intrafamiliar?
Según la fundación, en muchas comunidades rurales persiste una normalización de la violencia, arraigada en usos y costumbres que colocan a la mujer en un plano secundario. El machismo continúa siendo un factor determinante que limita la posibilidad de que las víctimas busquen ayuda o denuncien.
“En comunidades pequeñas todos se conocen y eso genera miedo. Las mujeres nos dicen que no quieren que el pueblo sepa que tienen problemas”, explicó Salazar Rivera. Este contexto provoca que el maltrato, que va desde la violencia verbal hasta la física, se mantenga oculto durante años.
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¿Por qué las mujeres prefieren que “no sepa el pueblo”?
La principal barrera para denunciar es el temor al señalamiento social. Las víctimas expresan sentirse observadas, juzgadas o criticadas si acuden a pedir apoyo, lo que las lleva a guardar silencio incluso ante situaciones graves.
“Es que me van a ver llegar y van a saber que tengo un problema”, es una de las frases más recurrentes que escucha el personal de la fundación. Esta percepción se agrava en ejidos donde la vida comunitaria es muy cercana y la privacidad resulta limitada.
¿Qué acciones realiza la Fundación Luz y Esperanza?
La Fundación Luz y Esperanza AC impulsa un proyecto integral de atención financiado con recursos del Patronato del Empresariado Coahuilense. El objetivo es instalar un Centro de la Mujer, donde las víctimas puedan recibir atención psicológica, legal y social, además de acompañamiento para sus hijos.
A través de talleres impartidos por profesionales, se busca fortalecer el tejido social, prevenir la violencia y brindar herramientas que permitan a las mujeres romper el círculo de abuso que enfrentan en sus hogares y comunidades.
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¿Cómo buscan romper el ciclo de violencia en comunidades rurales?
Salazar Rivera explicó que el trabajo comunitario es clave. Más allá de la denuncia formal, se prioriza generar confianza, cohesión social y conciencia sobre los derechos de las mujeres. Reconoció que los retos culturales son grandes, pero aseguró que estas dificultades refuerzan el compromiso de la fundación.
“Lejos de desalentarnos, esta resistencia nos impulsa a seguir ahí, a no abandonar a las mujeres del campo que viven violencia”, afirmó.








