8M en CDMX: donde quisieron dejar cicatrices, hoy hay flores; exposición resignifica la violencia ácida
La exposición Cicatrices, flores y reflejos reúne retratos de mujeres sobrevivientes de ataques con ácido que buscan mostrar algo más que la violencia: su proceso de reconstrucción
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Cuando Yasmín Hernández, de 37 años, entró a la sala de la exposición Cicatrices, flores y reflejos, no pudo contener las lágrimas. Frente a ella estaba uno de los retratos que forman parte del proyecto: una fotografía donde aparece rodeada de flores junto a su hijo, una de las personas que, asegura, se convirtió en su mayor fortaleza para seguir adelante después del ataque con ácido que vivió hace 5 años en la alcaldía Iztapalapa.
Para Yasmín, sobrevivir a una agresión de esta naturaleza fue apenas el comienzo de un proceso largo y complejo. “Tenemos que reconstruirnos día a día”, comparte.
En México, los ataques con ácido (o con sustancias corrosivas) representan una de las formas más extremas de violencia contra las mujeres. Aunque no existe un registro oficial único, organizaciones civiles han documentado casos en distintos estados del país, incluida la Ciudad de México.
Yasmín Hernández, sobreviviente a ataque con ácido Foto: Paola Atziri Paz
Las cicatrices aparecen rodeadas de flores, de luz y de miradas firmes. Lo que antes se quiso convertir en estigma ahora se transforma en memoria, resistencia y belleza.
Para la fotógrafa y periodista Aranza Bustamante, el origen del proyecto está en una cobertura que la dejó con más preguntas que respuestas.
En 2022 fue enviada a documentar tratamientos médicos para mujeres sobrevivientes de ataques con ácido. Lo que encontró la hizo cuestionar la forma en que estas historias suelen retratarse en los medios.
Había mujeres recibiendo tratamientos muy dolorosos y alrededor de ellas había muchos fotógrafos retratando todo... Yo sentía que formaba parte del problema”.
Aranza Bustamante - Fotógrafa y periodista
Después de esa cobertura decidió quedarse a conversar con una de las mujeres.
Ahí escuchó algo que cambiaría la forma en que pensaba el tema.“Ella decía que su historia siempre se contaba desde el morbo, desde el dolor, y que parecía que no podía decidir cómo quería ser retratada”.
Aranza Bustamante, fotógrafa y periodista. Foto: Paola Atziri Paz
Carmen Sánchez es sobreviviente de violencia ácida y una de las pioneras en la lucha por la visibilización y búsqueda de justicia en este delito.
Las sesiones fotográficas buscaban romper con la imagen habitual que suele acompañar estas historias.
Flores, luz natural y espacios abiertos se convirtieron en parte de los retratos.“Ellas querían mostrar ese otro lado que no siempre es el dolor”, explica la fotógrafa.
Con el paso del tiempo, el proyecto también se convirtió en una forma de acompañamiento entre mujeres. “La colectividad salva y el acompañamiento entre mujeres salva”, dice Bustamante.
La exposición cuenta con más de 20 fotografías de cuatro sobrevivientes: Carmen Sánchez, Yazmín Hernández, Martha Ávila y Esmeralda Millán. Todas acompañadas por sus propios textos impresos con su escritura a mano. Además, la obra está compuesta con infografías y activaciones, así como un corto documental.
Mujeres que participan en la exposición Cicatrices, flores y reflejos Foto: Paola Atziri Paz
Martha Ávila sobrevivió a un ataque con ácido el 8 de marzo de 2017. Hace 9 años su yerno la lastimó al no encontrar a su ex pareja: la hija de Martha. Cuando Ávila vio uno de sus retratos, la fotografía de su reflejo en un espejo, no pudo contener las lágrimas y es que nunca se imaginó que podía posar y menos formar parte de una exposición. “Somos mucho más que un rostro y cuerpo bonito”, aseguró.
Para Yasmín Hernández, participar en el proyecto ha sido parte de su propio proceso de recuperación. “Que sobrevivamos no quiere decir que estemos al 100”, señala, y pese a que ha encontrado muchos obstáculos, incluyendo negligencia y revictimización por parte de las autoridades, sigue con dignidad y fortaleza.
Después de una agresión de este tipo, explica, incluso las actividades más simples pueden convertirse en retos cotidianos. “A veces poner un pie fuera de la cama ya es ganancia. Es mucho trabajo de aceptación de uno mismo”.
Aun así, el acompañamiento de otras sobrevivientes y el paso del tiempo han abierto espacio para algo más. “Vamos floreciendo conforme pasa el tiempo”.
Eposición Cicatrices, flores y reflejos Foto: Paola Atziri Paz
En el marco del 8M, Día Internacional de la Mujer, la exposición no solo muestra retratos: también abre una conversación sobre una violencia que muchas veces pasa desapercibida.
Porque detrás de cada caso hay mujeres que siguen reconstruyendo su vida, enfrentando el estigma y exigiendo justicia.