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El Grupo Espeleológico Ajau llegó hasta el municipio de Homún para realizar la prospección de la Cueva del Jmeen, ubicada en la zona del cenote Balmil, en la que se encontraron pinturas de manos, vestigios arqueológicos y posibles evidencias de uso ritual maya.
La exploración fue realizada este domingo 24 de mayo por los espeleólogos Addy Loría Uc, Lily Cárdenas Garza y Carlos Evia Cervantes, luego de una invitación hecha por Doroteo Hau Kuuk, quien junto con su familia resguarda esta caverna localizada en una rehollada de la comunidad.
De acuerdo con los exploradores, la entrada de la cueva presenta modificaciones realizadas para evitar que se azolve. Al ingresar, encontraron una pequeña bóveda donde destacan varias pinturas de manos plasmadas tanto con técnica positiva como negativa, asociado a prácticas humanas y ceremoniales.
Aunque los conductos posteriores son estrechos, permitieron observar que algunas piedras fueron acomodadas para facilitar el paso, lo que indicaría intervención humana desde tiempos prehispánicos. Además, se detectaron muros que podrían pertenecer a la época maya.
Durante la prospección también fueron hallados fragmentos de cerámica y una mano de moler, piezas que refuerzan la posibilidad de que el sitio fuera utilizado por antiguos habitantes de la región.
Foto: Grupo Espeleológico Ajau
¿Por qué creen que la cueva tuvo un uso ritual?
Los especialistas señalaron que el suelo de la cueva muestra señales de formación de pequeños cuerpos de agua estacionales, recurso que habría sido aprovechado por las comunidades mayas debido a la importancia del agua en la región peninsular.
La combinación de modificaciones en la gruta, vestigios arqueológicos y la presencia de espacios asociados al agua llevó a los exploradores a considerar que la probabilidad de que la cueva tuviera un uso ritual.
Foto: Grupo Espeleológico Ajau
Además de su relevancia histórica, la cavidad conserva diversos espeleotemas, como cortinas minerales, pequeñas columnas y estalactitas, formaciones creadas por el constante flujo de agua a lo largo de miles de años.
La expedición en la Cueva del Jmeen documentó también la presencia de fauna característica de ecosistemas subterráneos, entre ellos mariposas negras, grillos, arácnidos y murciélagos.
Otro de los hallazgos destacados fueron diversos fósiles marinos incrustados en partes de la cueva, evidencia de que la Península de Yucatán estuvo sumergida bajo el mar hace millones de años.
Foto: Grupo Espeleológico Ajau
El Grupo Espeleológico Ajau destacó la importancia de preservar estos espacios naturales y arqueológicos, especialmente en comunidades organizadas como Homún, donde familias y ejidatarios impulsan proyectos de conservación y turismo de manera autónoma.
La Cueva del Jmeen se suma así a los sitios subterráneos de Yucatán que resguardan parte de la historia natural y cultural de la región.