¿Tampico y Ciudad Madero tendrán casas flotantes? esto se sabe
Un arquitecto planteó construir viviendas ligeras y con base flotante que permitan elevarse cuando sube el nivel del agua, como solución para colonias que cada año se inundan en el sur de Tamaulipas.
Estos eventos, que para zonas como Moralillo, Moscú y Vicente Guerrero se repite cada año, llevó al arquitecto Francisco Ortega Gutiérrez a plantear una alternativa radical. Foto: Freepik
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Estos eventos, que para zonas como Moralillo, Moscú y Vicente Guerrero se repite cada año, llevó al arquitectoFrancisco Ortega Gutiérrez a plantear una alternativa radical: viviendas construidas para flotar cuando hay inundación.
“Si la casa puede flotar, desaparece el trámite del rescate: flota con todo y muebles”, explicó el especialista, cuya propuesta busca evitar pérdidas económicas y el desplazamiento forzado temporal de las familias.
¿Cómo funcionaría una vivienda que flota con todo y muebles?
El principio no es improvisado. Francisco Ortega detalló que el sistema inicia por reducir el peso del inmueble al usar losas colaborantes, hasta 10 veces más ligeras que una losa tradicional, y recubrir la estructura inferior con fibra de vidrio, similar a la que se utiliza en embarcaciones.
“Una losa de concreto de un metro pesa 240 kilos. Una losa colaborante pesa 25. Toda esa reducción ayuda en la flotación”, señaló. Para evitar que la casa se desplace por la corriente, explicó que la cimentación se ancla al suelo con un torniquete y un tubo camisa que permite el movimiento solo en sentido vertical cuando el nivel del agua sube.
¿Son caras las casas flotantes?
Según el arquitecto, el costo no sería un problema. Dijo haber logrado que el precio de una vivienda flotante sea equivalente al de una casa estándar de interés social o media, dependiendo de los acabados.
¿En qué colonias del sur de Tamaulipas podrían aplicarse primero?
Las zonas bajas del área metropolitana de Tampico, Ciudad Madero y Altamira son candidatas naturales. El arquitecto citó como ejemplo el sector Moscú de la colonia Vicente Guerrero, donde en julio pasado, tras la crecida del río Tamesí, niños llegaron incluso a instalar un tobogán improvisado para deslizarse sobre el agua.
“En colonias como Vicente Guerrero o Moscú, donde ya asumieron que cada año el agua entra a sus casas, sería el primer lugar donde habría que comenzar”, señaló Ortega.
También mencionó a los residentes de Moralillo, quienes con frecuencia suben sus muebles a plantas superiores en cada creciente y han normalizado el daño recurrente como parte de su vida cotidiana.
¿Qué tan viable es aplicar esta idea en la región más corrosiva del país?
El especialista recordó que la zona sur de Tamaulipas es considerada la segunda región con mayor corrosión del mundo, solo debajo de una franja de Sri Lanka, lo que obliga a cualquier proyecto a considerar materiales resistentes al agua salina, humedad y óxido.
Francisco Ortega afirmó que su concepto ya fue probado en un “conejillo de indias”: la casa de su madre, con sistemas de aligeramiento estructural que han funcionado como prototipo para dar paso al proyecto de flotación controlada.
Para comunidades enteras que cada año ven los mismos estragos, el debate no es si la idea es extravagante, sino si no vale más construir distinto que pagar eternamente por reparar los mismos daños.