Falta de presupuesto y trámites lentos complican la operación de la Escuela Náutica de Tampico
Egresados y alumnos advierten que la Escuela Náutica de Tampico enfrenta limitaciones presupuestales que impactan su operación diaria y su futuro académico.
Actualmente, la Escuela Náutica de Tampico atiende a cerca de 250 alumnos en las especialidades de máquina y cubierta. Foto / Gobierno de México
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A la par del orgullo por su historia, persisten carencias que pesan en aulas, pasillos y talleres. Son problemas cotidianos que, dicen alumnos y egresados, no deberían existir en una institución estratégica para el país.
Escuela Náutica de Tampico. Foto / Gobierno de México
¿Qué tipo de carencias enfrentan hoy alumnos y docentes de la Escuela Náutica de Tampico?
La Escuela Náutica Mercante Capitán de Altura Luis Gonzaga Priego González enfrenta desde hace meses señalamientos por deficiencias en servicios básicos, falta de mantenimiento y condiciones que han llegado a considerarse insalubres en algunas áreas del plantel.
Estudiantes han denunciado fallas constantes en los sistemas de aire acondicionado, problemas de higiene y desgaste visible en instalaciones que ya resienten el paso del tiempo.
Para los alumnos, no se trata de comodidades, sino de condiciones mínimas para poder concentrarse y formarse como futuros oficiales de la Marina Mercante.
El capitán en retiro Guillermo Parra Avello, exalumno y voz activa entre los egresados, ha reconocido públicamente estos problemas, aunque asegura que algunas fallas ya han sido atendidas en gran medida. Sin embargo, admite que las denuncias no surgieron de la nada y reflejan un malestar real.
Escuela Náutica de Tampico. Foto / Gobierno de México
¿Por qué el presupuesto no alcanza y dónde se atora el recurso?
El problema de fondo, coinciden egresados y especialistas, está en el modelo administrativo. La educación náutica opera bajo un esquema federalizado: los recursos se ejercen a través de un fideicomiso con sede en la Ciudad de México, desde donde se cubren salarios del personal docente, mientras que el mantenimiento cotidiano queda en manos de cada escuela.
A esto se suma que, tras su incorporación a la Secretaría de Marina, las cuotas estudiantiles fueron reducidas. Aunque esto alivió la carga económica de los alumnos, también dejó a la escuela con menos margen para cubrir gastos operativos, sin que ese faltante haya sido compensado con mayor presupuesto federal.
Escuela Náutica de Tampico. Foto / Gobierno de México
¿Qué incertidumbre enfrenta la escuela tras su paso a la Secretaría de Marina?
Desde el final del sexenio de Enrique Peña Nieto, las escuelas náuticas dejaron de depender de la extinta Secretaría de Comunicaciones y Transportes para pasar a la Secretaría de Marina. El cambio trajo orden en algunos aspectos, pero también incertidumbre.
El reciente reglamento interior de la dependencia apenas menciona a las escuelas náuticas y deja sin claridad su futuro académico: no se define si evolucionarán hacia una universidad formal ni bajo qué esquema.
Para muchos, estudiar ahí sigue siendo un privilegio, pero también un sacrificio: aún pagan por su formación, bajo un esquema fiscalizado que no siempre se traduce en mejores condiciones.