Tamaulipas y la siembra del algodón en el 2026, una actividad que se niega a desaparecer
El algodón, antes motor económico del norte del estado, enfrenta una fuerte caída, pero productores buscan rescatar su valor productivo.
Productores de la región luchan por mantener vivo un cultivo que marcó generaciones, aunque ahora enfrenta uno de sus momentos más complicados. Foto / Gobierno del Estado
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Hubo un tiempo en que los campos del norte de Tamaulipas se pintaban de blanco. El algodón no solo era un cultivo, era símbolo de prosperidad, empleo y desarrollo. Hoy, esa imagen parece lejana, pero no olvidada. Productores de la región luchan por mantener vivo un cultivo que marcó generaciones, aunque ahora enfrenta uno de sus momentos más complicados.
De acuerdo con datos de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT), durante las décadas de 1940 a 1960 se llegaron a sembrar más de 425 mil hectáreas de algodón en municipios como Matamoros, Valle Hermoso y Reynosa. Era el llamado “oro blanco”, comparable en importancia económica con el petróleo en su momento.
Productores de la región luchan por mantener vivo un cultivo que marcó generaciones. Foto / Gobierno de Tamaulipas
¿Está condenado a desaparecer el algodón en Tamaulipas?
Hoy la realidad es distinta. En los últimos años, la superficie sembrada ha caído de forma drástica, pasando de miles de hectáreas a apenas unas 2 mil 200 en 2024. Esta reducción refleja los desafíos que enfrentan los productores, quienes ven cada vez más complicado sostener este cultivo.
Las plagas han sido uno de los principales factores. El picudo algodonero, considerado el enemigo número uno del algodón, obligó durante años a aplicar hasta 40 tratamientos por siembra, elevando considerablemente los costos de producción.
Productores de la región luchan por mantener vivo un cultivo que marcó generaciones. Foto / Gobierno de Tamaulipas
¿Por qué cayó drásticamente la siembra del llamado “oro blanco”?
El problema no es solo biológico, también es económico. Sembrar algodón implica una fuerte inversión en maquinaria, insumos y tecnología, lo que ha llevado a muchos productores a abandonar el cultivo. Tan solo entre 2023 y 2024, la superficie de siembra disminuyó un 30%, reflejando una crisis que se arrastra desde hace décadas.
Productores de la región luchan por mantener vivo un cultivo que marcó generaciones. Foto / Gobierno de Tamaulipas
¿Aún hay esperanza para que este cultivo vuelva a florecer?
La respuesta, para muchos productores, es sí. Aunque el panorama es complejo, existen señales alentadoras. Tamaulipas participa en una campaña binacional con Texas para erradicar el picudo algodonero, y en la última temporada no se detectó la presencia de esta plaga en la región norte.
Además, la calidad del algodón tamaulipeco sigue siendo reconocida por la industria textil nacional, lo que mantiene abierta la posibilidad de su recuperación. Empresas como Alpura también demandan la semilla, lo que agrega valor al cultivo.
Sin embargo, los productores coinciden en que el resurgimiento del “oro blanco” dependerá del respaldo institucional, acceso a financiamiento y condiciones más favorables en el mercado.