Día Mundial de la Alimentación: la rematriación de los maíces nativos
Cada 16 de octubre, el mundo se une para reflexionar sobre la seguridad alimentaria, la soberanía agrícola y la distribución justa de los recursos alimenticios.
Día Mundial de la Alimentación: el maíz, parte de nuestra cultura e identidad mexicana | FOTO: Secretaría de Agricultura
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El Día Mundial de la Alimentación, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), es una jornada global orientada a concientizar a la sociedad sobre la erradicación del hambre, la lucha contra la malnutrición y la urgente necesidad de consolidar sistemas agroalimentarios sostenibles, justos y resilientes.
El objetivo central de esta fecha va más allá de la celebración: busca movilizar la acción comunitaria e institucional para garantizar que el acceso a alimentos nutritivos e inocuos sea un derecho universal efectivamente garantizado.
Asimismo, promueve la protección de los recursos naturales, el apoyo directo a los pequeños productores y el rescate de las técnicas agrícolas tradicionales que han preservado la biodiversidad alimentaria a lo largo de los siglos.
¿Cuál es la importancia de la Rematriación de Maíces Nativos?
Para este 2026, el eje rector de la conmemoración en México se centra en un concepto transformador y de justicia histórica: la rematriación de los maíces nativos.
A diferencia del término "repatriación", la rematriación enfatiza el retorno de las semillas a la Madre Tierra y a las comunidades originarias y campesinas —históricamente lideradas por mujeres custodias del germoplasma— que las crearon, adaptaron y resguardaron por milenios.
Este enfoque busca proteger la inmensa variedad de razas criollas e indígenas frente a la privatización, la contaminación transgénica y la pérdida de biodiversidad por la producción industrial intensiva. Defender los maíces nativos es defender la soberanía alimentaria, la diversidad nutricional, la resistencia climática y la memoria viva de nuestros pueblos.
El proceso de su domesticación representa una de las hazañas agronómicas más prodigiosas de la humanidad: a partir de un pasto silvestre llamado teocintle, los antiguos pobladores mesoamericanos seleccionaron pacientemente y durante generaciones las mejores espigas hasta transformar la planta en el grano abundante que hoy sostiene a millones de personas.
El maíz moldeó la cosmogonía de las culturas prehispánicas, los ciclos calendáricos, la organización social y la gastronomía que hoy es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Cada raza criolla representa una adaptación perfecta a microclimas, suelos y altitudes específicos.
El maíz no es solo un cultivo fundamental en la dieta mexicana | FOTO: Secretaría de Agricultura
¿Tamaulipas es la cuna ancestral de la agricultura en la región?
En este mapa de historia agrícola mundial, Tamaulipas ocupa un lugar privilegiado e histórico.
A través de rigurosas investigaciones arqueológicas realizadas en la región —como los hallazgos en las cuevas de la Sierra de Tamaulipas y en la Sierra Madre Oriental, especialistas han recuperado restos de mazorcas fosilizadas y polen de maíz con una antigüedad que abarca varios milenios.
Estos vestigios representan una de las evidencias más remotas de la transición del nomadismo recolector al asentamiento agrícola en el noreste de México y el sur de los Estados Unidos.
Los hallazgos demuestran que los antiguos pobladores de la región tamaulipeca no solo conocieron y consumieron estas variedades primitivas, sino que formaron parte activa del proceso primigenio de cultivo y conservación del grano.
Honrar este 16 de octubre la rematriación de los maíces nativos es, para Tamaulipas, un acto de reencuentro con sus raíces más profundas, reafirmando el compromiso de cuidar la tierra, valorar a sus productores y preservar el patrimonio genético y cultural que ha alimentado a nuestra gente desde tiempos inmemoriales.
Especialistas han recuperado restos de mazorcas fosilizadas y polen de maíz | FOTO: INAH Tamaulipas