
Ambos equipos encontraron en el Estadio Cuauhtémoc un punto en común antes de conquistar sus respectivos títulos durante un año que quedó marcado por sorprendentes coincidencias.

Ambos equipos encontraron en el Estadio Cuauhtémoc un punto en común antes de conquistar sus respectivos títulos durante un año que quedó marcado por sorprendentes coincidencias.

Antes de cada partido, los jugadores franceses repetían un ritual que terminó convirtiéndose en una tradición durante su camino hacia el título mundial.

Aunque no se tiene una base científica, este día es considerado de "mala suerte" y se ha mantenido en la cultura popular.