¿Qué pasa con las mujeres migrantes cuando regresan a México en la vejez, según la UNAM?
Miles de mujeres mexicanas que migraron a Estados Unidos durante su juventud regresan o permanecen en México durante la vejez con enfermedades crónicas y necesidades de cuidado.
¿Qué pasa con las mujeres migrantes cuando regresan a México en la vejez, según la UNAM? Foto: Gemini | POST-IA
Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
Durante décadas, hablar de migración mexicana hacia Estados Unidos ha significado hablar de empleos, remesas, cruces fronterizos y separación familiar. Sin embargo, existe otra parte de esta historia que suele quedar fuera de las estadísticas: ¿qué sucede con quienes dedicaron buena parte de su vida a trabajar fuera del país cuando llegan a la vejez?
El caso de las mujeres resulta particularmente complejo. Datos analizados por especialistas del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM muestran que en 2021 había en México más de 259 mil 900 mujeresmayores de 65 años que habían migrado laboralmente a Estados Unidos.
Foto: Gemini | POST-IA
Las cifras también muestran una realidad marcada por problemas de salud y dependencia, además de una relación muy estrecha con las responsabilidades familiares y de cuidado.
¿Cómo llegan a la vejez las mujeres que trabajaron en Estados Unidos?
De acuerdo con los datos citados, 43.9 % de las mujeres migrantes mayores de 65 años presentaba al menos dos enfermedades crónicas.
Además, casi tres de cada 10 necesitaban ayuda para realizar actividades de la vida cotidiana, una situación que refleja que el proceso de envejecimiento puede estar acompañado por una mayor necesidad de apoyo.
La diferencia con los hombres resulta significativa. Entre los hombres migrantes de esa misma edad, la dependencia funcional era de 19.4 %.
Estos datos permiten observar que la experiencia migratoria no termina necesariamente cuando una persona deja de trabajar o regresa a México. Las condiciones laborales acumuladas durante décadas pueden formar parte del contexto en el que las mujeres enfrentan su vejez.
¿Por qué muchas de estas mujeres viven en ciudades?
Otro dato relevante es que 77.2 % de estas mujeres vive en zonas urbanas.
Una de las razones está relacionada con la cercanía con sus redes familiares. Permanecer en ciudades puede facilitar el contacto con hijas, hijos, nietas y nietos, además de permitirles continuar participando en diferentes tareas dentro del hogar.
Esto genera una contradicción importante: algunas mujeres pudieron pasar buena parte de su juventud trabajando para sostener económicamente a sus familias, y al llegar a la vejez continúan desempeñando tareas de cuidado.
El problema aparece cuando ellas mismas comienzan a necesitar ayuda.
Foto: Gemini | POST-IA
¿Quién cuida a las mujeres que durante años cuidaron a otros?
La pregunta adquiere mayor relevancia cuando se considera que muchas mujeres mayores continúan vinculadas a responsabilidades familiares incluso cuando su estado de salud requiere atención.
Una mujer que durante años estuvo a cargo del cuidado de otras personas puede encontrarse posteriormente en una situación en la que necesita ser cuidada. Esto plantea nuevos desafíos para las familias, pero también para los sistemas de salud y protección social.
La vejez de las mujeres migrantes no puede entenderse únicamente a partir de si regresaron o no a México. También es necesario considerar dónde trabajaron, cuánto tiempo trabajaron, qué condiciones enfrentaron y qué acceso tuvieron a servicios de salud y seguridad social.
¿Qué deja en el cuerpo una vida de trabajo migrante?
La migración suele analizarse a partir de cifras económicas: cuánto dinero se envía, cuántas personas cruzan la frontera o cuántos trabajadores regresan. Pero detrás de esas estadísticas existen trayectorias personales.
Las condiciones laborales, las jornadas extensas y la posibilidad, o imposibilidad, de acceder a atención médica pueden influir en la manera en que una persona llega a la vejez.
En el caso de las mujeres, los especialistas de la UNAM señalan que sus trayectorias laborales son fundamentales para comprender las condiciones en las que envejecen.
Por eso, hablar de migración también implica preguntarse qué ocurre con el cuerpo después de décadas de trabajo y qué recursos existen cuando ya no es posible mantener el mismo ritmo.
Foto: Gemini | POST-IA
¿Por qué se ha estudiado menos el retorno de las mujeres migrantes?
El retorno femenino también ha recibido históricamente menos atención académica que el masculino.
Una investigación publicada en junio señala que buena parte de los estudios sobre migración de retorno desde Estados Unidos han utilizado una perspectiva centrada en los hombres.
Cuando las mujeres aparecen en estas investigaciones, el hogar y las relaciones de cuidado adquieren especial importancia para comprender las razones y las condiciones de su regreso.
Esto permite ampliar la conversación sobre la migración: no todas las historias terminan con el regreso a México ni todas las personas regresan bajo las mismas condiciones.
Para muchas mujeres, volver puede significar reencontrarse con su familia, pero también enfrentarse a una etapa de la vida marcada por enfermedades, dependencia y nuevas necesidades económicas y de cuidado.
¿Qué deuda queda con las mujeres migrantes cuando envejecen?
Las historias de estas mujeres muestran una dimensión de la migración que suele permanecer invisible.
Durante años, su trabajo pudo contribuir al sostenimiento de sus familias y a la economía de ambos países. Sin embargo, las remesas y los ingresos obtenidos durante la vida laboral no necesariamente garantizan una vejez con salud, seguridad económica o cuidados suficientes.
Por eso, la pregunta no solamente es cuánto aportaron mientras trabajaban, sino qué redes existen para acompañarlas cuando ellas necesitan apoyo.
La vejez de las mujeres migrantes plantea así un desafío que involucra a las familias, las instituciones y las políticas públicas: reconocer que detrás de cada historia de migración existe también una historia de trabajo, desgaste, cuidados y envejecimiento.