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¿Por qué octubre tiene fama de ser un mes “mágico”? Esta es la historia

Entre el final de las cosechas, las antiguas celebraciones celtas y Halloween, octubre quedó rodeado de historias sobre espíritus, cambios de estación y mundos que parecían estar más cerca.

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Hay algo en octubre que hace que todo parezca un poquito distinto; llegan las noches más largas, aparecen las decoraciones de Halloween, las historias de fantasmas vuelven a todas partes y hasta las películas, series y libros parecen ponerse de acuerdo para hablar de brujas, espíritus y cosas que preferiríamos no encontrarnos cuando se apagan las luces.

Pero la idea de que octubre es un mes “mágico” no nació con las películas de terror ni con las fiestas de disfraces.

La relación entre este periodo del año y lo sobrenatural tiene raíces mucho más antiguas, relacionadas con el cambio de estación, el final de las cosechas y una celebración celta que terminó dando origen a buena parte de las tradiciones de Halloween.

¿Por qué octubre se relaciona con lo sobrenatural?

Para entenderlo hay que viajar hasta las antiguas comunidades celtas de Europa y, específicamente, hasta Samhain, una celebración que marcaba el final de la temporada de cosechas y el inicio de la mitad oscura del año.

Samhain se celebraba alrededor del 31 de octubre y tenía una enorme importancia dentro del calendario celta. El cambio no era solamente climático: terminaba el periodo de cosecha y comenzaban los meses de invierno, una época asociada con la oscuridad, la escasez y la incertidumbre.

De acuerdo con las creencias asociadas con Samhain, durante esa noche la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos podía volverse más delgada, permitiendo que los espíritus regresaran al mundo de los vivos.

Por eso las celebraciones incluían grandes fogatas, disfraces y diferentes prácticas destinadas a proteger a las personas de aquello que pudiera encontrarse afuera. Algunas tradiciones incluso contemplaban dejar comida como ofrenda para evitar que los espíritus causaran problemas.

Ahí comienza a entenderse por qué octubre terminó cargándose de esa atmósfera misteriosa que todavía conserva.

Del antiguo Samhain a Halloween, ¿cómo cambió la tradición?

Con la expansión del cristianismo por las regiones donde se practicaba Samhain, varias de esas costumbres fueron incorporándose o reinterpretándose dentro de nuevas celebraciones religiosas.

La Iglesia estableció el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, mientras que la noche anterior pasó a conocerse como All Hallows’ Eve. Con el paso del tiempo, ese nombre terminó transformándose en Halloween.

Foto: NotebookLM.

Foto: NotebookLM.

Sin embargo, las antiguas asociaciones con los muertos, los espíritus y las celebraciones de otoño no desaparecieron por completo.

De ahí también vienen algunas de las costumbres que hoy parecen inseparables de Halloween. Los disfraces, por ejemplo, tienen antecedentes en prácticas en las que las personas se caracterizaban para evitar ser reconocidas por los espíritus.

El famoso recorrido de puerta en puerta también tiene vínculos con antiguas tradiciones europeas relacionadas con pedir comida o recibir obsequios durante estas celebraciones.

Con los siglos, todo aquello se transformó hasta convertirse en la versión de Halloween que conocemos actualmente: una celebración mucho más festiva, llena de dulces, disfraces, fiestas y entretenimiento.

Foto: Canva.

Foto: Canva.

¿Y qué tiene que ver octubre con la tradición de Día de Muertos?

El Día de Muertos, celebrado principalmente el 1 y 2 de noviembre, tiene raíces en antiguas tradiciones de los pueblos mesoamericanos que honraban a sus muertos y que posteriormente se mezclaron con celebraciones católicas introducidas durante la época colonial.

Por eso, para muchas personas en México, los últimos días de octubre y los primeros de noviembre forman parte de una temporada especialmente relacionada con la memoria de quienes ya murieron.

Eso no significa que Halloween y Día de Muertos sean la misma celebración ni que tengan exactamente el mismo origen. Son tradiciones distintas que evolucionaron en contextos diferentes, aunque ambas terminaron vinculándose con estas fechas y con la idea de recordar o representar a los muertos.

Foto: Canva.

Foto: Canva.

Así que cuando octubre comienza a sentirse diferente, hay una explicación histórica detrás. Entre el cambio de estación, las antiguas celebraciones de cosecha, Samhain, Halloween y la cercanía del Día de Muertos, este periodo del calendario acumuló durante siglos símbolos relacionados con la oscuridad, la muerte, la memoria y lo desconocido.

Tal vez por eso octubre tiene esa fama de ser un mes “mágico”, no es que haya aparecido de repente una temporada sobrenatural, sino que durante muchísimo tiempo distintas culturas encontraron en estas fechas un momento para hablar de aquello que normalmente permanece al otro lado de la vida cotidiana.

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