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Durante la Cuaresma en México, los platillos sin carne y las bebidas frescas toman protagonismo en la mesa, entre ellas hay una que no siempre es tan conocida fuera de ciertas regiones, pero que tiene un fuerte arraigo cultural: el Agua de Obispo.
Se trata de una bebida preparada con frutas frescas, piloncillo y especias, que destaca por su color rojo intenso y su sabor ligeramente dulce y aromático.
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Es común verla en viernes de vigilia y en reuniones familiares propias de la temporada, donde acompaña desde tortitas de papa hasta pescado o empanadas de mariscos.
Su nombre tiene una raíz eclesiástica; el tono rojizo que le da el betabel suele asociarse con la sotana de los obispos o con el simbolismo del sacrificio religioso.
Primero, lava, pela y corta el betabel en cubos pequeños.
En una olla coloca el litro de agua junto con el piloncillo, la canela y el betabel.
Hierve a fuego medio hasta que el piloncillo se disuelva y el líquido adquiera un tono rojizo intenso.
Deja enfriar.
Pica las frutas en cubos pequeños.
Una vez frío el jarabe, retira la canela y parte del betabel, y mézclalo en una jarra con las frutas.
Añade el jugo de limón y, si lo prefieres menos dulce, un poco más de agua.
Agrega hielo y refrigera al menos 30 minutos antes de servir.
El resultado es una bebida fresca, colorida y llena de tradición, perfecta para disfrutar esta Cuaresma en familia.
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¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de 40 días de preparación antes de la Pascua en el cristianismo, caracterizado por la oración, el ayuno, la abstinencia y la limosna.
Comienza el Miércoles de Ceniza, en 2026 fue el 18 de febrero y finaliza antes de la misa de la Cena del Señor el Jueves Santo, simbolizando los 40 días de ayuno de Jesús en el desierto.