Raúl Torres: la voz de los migrantes que hoy se escucha en el Congreso de la CDMX
La migración no solo es una historia de ida, también es una historia de familia, identidad y regreso.
Raúl Torres, diputado migrante del Congreso de la Ciudad de México, una figura que nace para representar a quienes viven en el extranjero, pero mantienen su corazón, su trabajo y su compromiso con México.
Con 36 años de edad, Raúl Torres conoce la migración desde la infancia. Su padre, de origen peruano, llegó a México huyendo de las dictaduras sudamericanas y, tras la crisis económica de 1994, tomó la difícil decisión de migrar a Estados Unidos con apenas 100 dólares. Esa decisión marcó la vida de toda su familia.
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“De niño no entiendes de visas ni fronteras, solo sabes que tu papá ya no está”, relata.
Durante casi diez años vivió la primera etapa de la migración: la separación familiar, una realidad que pocas veces se cuenta desde quienes se quedan.
La segunda etapa llegó con la reunificación. Raúl se trasladó a Estados Unidos, vivió en Nueva York, estudió Relaciones Internacionales en Boston y continuó su formación académica en Francia.
Más tarde regresó a México para completar sus estudios desde la visión de la política exterior mexicana, convencido de que para representar bien al país había que entender cómo piensan Estados Unidos, Europa y México.
Sin embargo, el regreso no fue sencillo. Vivió la tercera etapa de la migración: el retorno. “Muchos regresamos preparados y nos sentimos extranjeros en nuestra propia casa”, señala. Una experiencia que, asegura, viven miles de mexicanos que deciden volver al país tras formarse en el extranjero.
Esa vivencia lo llevó a involucrarse en la vida pública. Sin invitaciones ni padrinos políticos, tocó las puertas del Partido Acción Nacional y comenzó a trabajar con jóvenes y primeros votantes.
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A la par de sus estudios, mantuvo contacto con legisladores mexicanos y participó activamente en temas binacionales, como la defensa de los derechos de los migrantes frente a la ley SB1070 en Arizona.
Desde entonces, Raúl Torres se convirtió en un puente entre dos realidades: la política mexicana y la experiencia migrante en Estados Unidos.
Impulsó redes de estudiantes mexicanos en universidades, promovió una nueva narrativa sobre la diáspora —más joven, profesional y mayoritariamente documentada— y cuestionó la visión reducida que limita a los migrantes únicamente al envío de remesas.
Hoy, como diputado migrante del Congreso capitalino, su trabajo se ha centrado en resolver problemas reales para los chilangos en el exterior.
Entre sus principales logros destacan la digitalización de trámites del Registro Civil, la licencia de conducir digital, la firma de contratos mercantiles a distancia y la posibilidad de denunciar violencia de género desde el extranjero, acciones que han cambiado la vida de miles de personas.
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Raúl Torres también ha sido crítico con la postura del gobierno federal hacia los migrantes, señalando la falta de una estrategia integral y los recortes presupuestales a consulados. “Ya no somos el migrante de los ochentas. Hoy somos una fuerza económica, profesional y política”, afirma.
A pesar de las limitaciones presupuestales de su encargo, asegura que su compromiso va más allá de una curul. Con recursos propios, realiza giras constantes por Estados Unidos, Europa y otros países para escuchar directamente a las comunidades mexicanas, dormir en sus casas y mantener un contacto cercano con quienes representa.
Sobre su legado, es claro: cambiar la narrativa. “Si México se conecta con su diáspora, puede detonar desarrollo económico, cultural y social. No somos el ‘pobre migrante’. Somos talento, somos voz y somos parte del futuro del país”.
Así, Raúl Torres se consolida como un líder que representa a una nueva generación de mexicanos en el exterior, demostrando que la migración también es liderazgo, experiencia y visión de futuro.
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