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En una publicación, se grabó posando con el arma. De fondo, colocó una canción llamada “Tomorrowland” de Alex Favela, Victor Mendivil y “El Padrinito Toys”.
La letra se compone de explícita apología al delito, con frases como: “polvo meto hasta Detroit”, “equipo exclusivo de puro uso militar”, “bolsas de un kilo de bombón, cuernos cortos con tambor”, “encapuchados que traigo aquí con un barretson”, y “Ya cayó la policía, pero me vale verga, me les pelo todo el día”.
Hay otro elemento crucial en la temática de “Tomorrowland”. La canción plantea al narrador como un sujeto con éxito “conquistando” mujeres, gracias al dinero que consiguió a través de la delincuencia organizada.
Se expone claramente en ciertos fragmentos: “Una bolsita Birkin que salió una feria, todo tranqui mi reina, lo que pidas yo te compro” y “Yo aquí tengo la manera, de agencia los carritos que te voy a regalar”.
En otra historia, el agresor colocó la canción “Morir en el intento” de un artista poco conocido llamado “Chicote”.
Ahí se recitan frases como: “Quiero que me quieras pero no sé lo que tú quieres que yo sea para hacerte feliz” y “quieres que yo sea algo que yo nunca podría ser, podría morir en el intento”.
Con esto, puedo deducir el perfil del feminicida: un adolescente que se sentía solo, que quería tener relaciones con niñas de su edad pero no lo conseguía, y alguien que glorificaba la violencia.
Para evitar deducciones en la prensa, el joven publicó una tercera historia en Instagram donde aparece la palabra “incel”, en referencia a las comunidades extremistas en línea que se definen a sí mismas como “involuntariamente en celibato”.
En el video publicado previo al doble feminicidio, aparece una frase crucial: “He decidido enviar a las feministas que siempre han arruinado mi vida a su creador. En 7 años, la vida no me ha dado alegría. Odio a las feministas”.
Esta frase no pertenece al feminicida michoacano. Es lo que dijo el feminicida que atacó el Politécnico de Montreal en 1989, asesinando a 14 alumnas.
Ese es el primer atentado “incel” del que se tiene registro. Actualmente, comunidades radicales en línea glorifican este ataque, retomando escenas de la película “Politécnico” de 2009, basada en los testimonios de las sobrevivientes.
El video publicado por el adolescente contiene gráficas, caricaturas e imágenes que establecen una serie de creencias a las que se suscriben los incels.
Por ejemplo, se incluye una escala de “atractivo”, donde se plantea que las mujeres, a pesar de no ser “increíblemente hermosas”, gozan de privilegios sociales y económicos, a los cuales no pueden acceder los hombres.
Sobra decir que no se incluye ninguna evidencia de esto, y que por el contrario, está ampliamente documentado cómo persiste la brecha salarial en perjuicio de las mujeres.
Continuando con los planteamientos absurdos, en otra imagen, se afirma que para las mujeres no son atractivos los hombres que midan menos de 1.87.
Sobra decir que creerse esto particularmente en México, donde la altura promedio de un hombre es 1.70, es ridículo. Si fuera cierto, probablemente estaríamos en camino a la extinción.
Capturas de pantalla del video publicado por el feminicida en Michoacán.
Hay otro término que aparece en el video: Looksmaxing. Los “incels” creen que vivimos en un sistema donde todas las personas son categorizadas numéricamente por su “nivel de atractivo”. Consideran que para los hombres, su éxito al conseguir pareja, se define por sus ingresos y por su físico.
De estar debajo de ciertos estándares, estas comunidades radicalizadas proponen soluciones: cirugía plástica y/o actos de autolesión como literalmente romperse los huesos faciales. Estas prácticas son lo que componen al “Looksmaxing” que incentiva llegar al mejor físico posible a través de cualquier medio necesario.
El “Looksmaxing” apenas ganó tracción en redes y uno de sus principales promotores es un creador de contenido de 20 años llamado Braden Eric Peters, mejor conocido como “Clavicular”.
Él promueve el consumo de heroína para mantener la delgadez, afirma que se ha sometido a distintos procedimientos y presumió asesinar a un hombre con su vehículo, suceso que quedó grabado durante una de sus transmisiones en vivo.
Peters no fue detenido por ese asesinato, pero este viernes 27 de marzo se confirmó que fue arrestado en Florida por una presunta agresión a un joven de 19 años.
(Izq.) Captura de pantalla de video publicado por el atacante de Michoacán, (Derecha) foto de Braden Eric Peters alias “Clavicular”, arrestado.
Lo que motivó al joven feminicida es claro: un odio consecuencia de una radicalización digital promovida por influencers que necesitan mantener a los hombres en su miseria emocional para seguir facturando.
El debate ahora es si los feminicidas (particularmente aquellos motivados por ideología “incel”) deben ser juzgados como adultos. Las consecuencias penales actuales parecen insuficientes. El atacante de Michoacán, al ser un menor, sólo podrá pasar 3 años en prisión. Evidentemente, esto ha generado indignación.
En consecuencia, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, de Morena, propuso que en estos casos los feminicidas no sean juzgados como menores. La modificación tendría que ser federal. La posibilidad de aprobar una ley así existe si la 4T y la oposición se unen.
Además, justamente se plantea esta iniciativa a días de que, el martes 24 de marzo, la fiscal general Ernestina Godoy presentara desde la “mañanera” una reforma para la investigación y sanción de los feminicidios.
Valdría la pena revisar esta iniciativa antes de que se discuta. Tendría que sumar la ideología “incel” dentro de los agravantes. No reconocer legalmente a estos grupos de odio es cerrar los ojos e intentar minimizar su creciente peligro.