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Una experiencia durante un sismo llevó a Diego Ramírez a preguntarse cómo funcionaba la alerta sísmica. A los 11 años comenzó a investigar, aprendió programación por su cuenta y desarrolló SASSLA, una plataforma digital que hoy difunde la alerta sísmica oficial de México y también genera alertamientos relacionados con otros riesgos.
Sismos, lluvias, inundaciones, actividad volcánica, caída de ceniza y contingencias ambientales son algunos de los fenómenos que contempla la plataforma creada por Ramírez, quien comenzó el proyecto sin un equipo de desarrollo ni respaldo institucional.
“SASSLA es la plataforma digital que difunde y retransmite la alerta sísmica oficial de México. También ofrecemos otro tipo de alertas para fenómenos meteorológicos, que la lluvia, que la inundación, que el volcán, que la ceniza, que la contingencia ambiental; todo eso lo cubrimos y lo difundimos a través de la aplicación”, explicó.
Actualmente, SASSLA reporta más de 20 millones de descargas. Su creador asegura que uno de los principales retos desde el inicio fue conseguir que una alerta crítica pudiera llegar al mayor número posible de usuarios en el menor tiempo.
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La llamada que cambió todo
La historia comenzó el 18 de abril de 2014. Diego tenía 11 años y se encontraba en casa con su tía cuando recibió una llamada de su madre.
“Salte porque va a temblar”, le dijo.
Poco después comenzó el movimiento.
Diego intentó salir junto con su tía, pero no encontraron las llaves de la puerta. El edificio comenzó a moverse con mayor intensidad y el elevador golpeaba contra las paredes.
“Ahí el escenario cambió por completo, porque no era un balanceo suavecito, ya era definitivamente un zangoloteo violento”, recordó.
Cuando terminó el sismo, quedó una pregunta en su cabeza: ¿cómo había sabido su madre que iba a temblar?
A partir de ahí comenzó a investigar cómo funcionaba la alerta sísmica. Descubrió que no se trataba de una predicción: el sistema detecta el movimiento en el lugar donde comienza el sismo y permite alertar a zonas más alejadas.
“Yo no tenía idea de nada. Entonces fueron semanas de, yo creo, que terminé mis vacaciones obsesionado con eso”, relató.
Su curiosidad lo llevó a investigar sobre programación, aplicaciones y sistemas de comunicación. Aprendió principalmente por internet y comenzó a desarrollar sus primeros prototipos.
De un proyecto familiar a una plataforma nacional
Entre 2014 y 2015, Diego creó una primera versión de la aplicación. Era un proyecto sencillo que buscaba llevar la alerta hasta su teléfono y utilizarla con su familia.
“Era una aplicación así fea, fea, fea, fea, que bueno que nadie ha visto”, recordó entre risas.
El prototipo funcionó y decidió continuar desarrollándolo. En 2016 logró publicar la aplicación en Android.
El proyecto comenzó a crecer y, para 2017, ya contaba con cientos 300 mil usuarios. Los sismos de septiembre de ese año marcaron un nuevo momento para la plataforma y también pusieron a prueba su capacidad tecnológica.
Conforme aumentó el número de usuarios, apareció otro problema: cómo enviar una alerta prácticamente al mismo tiempo a cientos de miles de teléfonos.
En 2018, un sismo evidenció esa limitación.
“Ese día la red, la aplicación se murió y yo dije: a ver, ¿pero por qué? ¿Qué pasó? ¿Por qué llegó tarde?”, contó.
A partir de esa experiencia comenzó a buscar una solución tecnológica propia.
Ramírez explica que una alerta sísmica requiere una infraestructura capaz de manejar una enorme cantidad de conexiones de manera simultánea.
Buscó asesoría y apoyo en empresas tecnológicas, pero encontró una respuesta que parecía cerrar la puerta al proyecto.
“Me decían: es imposible lo que quieres hacer si eres tú solo; a menos que seas un gobierno con millones de dólares lo podrías hacer”, relató.
La respuesta fue desarrollar su propio sistema.
“Como te dije al inicio, que soy un terco para todo, decidí iniciar un protocolo y un sistema dedicado hecho precisamente para la alerta”, señaló.
El resultado fue un sistema de difusión masiva diseñado para reducir los tiempos de transmisión y aprovechar al máximo las capacidades de las redes, los dispositivos y los sistemas de notificaciones.
La plataforma también ha sido descrita en medios como una aplicación que recibe la alerta emitida por el sistema oficial y la retransmite a los usuarios.
19 de septiembre: poner a prueba los protocolos
Con el simulacro del 19 de septiembre, el llamado de Ramírez no se limita a descargar una aplicación. Su principal recomendación es utilizar el ejercicio para comprobar qué tan preparada está cada familia.
“Es un examen para las familias para poner a prueba sus protocolos, sus tiempos y medirse”, afirmó.
La idea, explicó, es saber qué hacer cuando suena una alerta, identificar las rutas de evacuación, tener lista una mochila de emergencia y contemplar también a las mascotas.
“Debe estar pensado con anticipación; no improvisar al momento de la emergencia”, enfatizó.
Para Ramírez, los simulacros permiten detectar errores antes de que ocurra una emergencia real.
“Los simulacros son la única herramienta para probar nuestra capacidad”, concluyó.