El político narcisita ¿hay otros?
Narcisismo Político: Cuando la percepción importa más que la realidad.
Cuando se habla de narcisismo se describen cinco rasgos centrales: necesidad de admiración, control, culto a la imagen, rechazo a la crítica y uso de la confrontación como combustible emocional. Vamos pensando en algunos personajes.
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La admiración constante no es opcional, mítines centrados en su figura, lealtad personal por encima de las instituciones y un discurso donde esa persona siempre es protagonista, no hay nosotros, sino yo. El control aparece en la forma de gobernar.
pública, descalificación del disenso, castigo político a quien no se alinea, la obediencia se premia, la crítica se expulsa. La imagen de grandes es clave, éxito, fuerza. Aunque los datos contradicen el relato, el mensaje se mantiene. Para el narcisismo la percepción importa mucho más que la realidad.

El rechazo a la crítica es inmediato, la prensa es enemiga, los jueces son parciales, los expertos corruptos, no hay error propio, siempre hay un culpable externo. Y finalmente la confrontación.
El conflicto no se evita, se explota, divide, moviliza. El caos mantiene la atención y refuerza la centralidad de liderazgo. Esto no es un diagnóstico clínico, por ejemplo, es una observación, pero explicaría por qué hay liderazgos que no buscan consensos, sino seguidores, no persiguen acuerdos, sino lealtades y no gobiernan para conversar, gobiernan para dominar.
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El poder se ejerce viéndose al espejo, lo que menos importa es el país. Ustedes pónganle nombre, ¿en quién piensa?







