En México, alrededor de 35 millones de personas han vivido un episodio depresivo y 19.3% de los adultos presentan ansiedad severa, lo que obliga a las organizaciones a replantear la productividad con un enfoque verdaderamente humano y no solo orientado al rendimiento.
Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
En el transcurso de los años hemos visto como las empresas y los colaboradores ponen mayor atención a este tema: Bienestar integral y Salud Mental; y no es para menos, de acuerdo a datos del INEGI aproximadamente 35 millones de personas han experimentado un episodio depresivo y el 19.3% de la población adulta tiene síntomas de ansiedad severa en el país.
Por lo anterior, es importante y necesario considerar que el enfoque de productividad de las personas sea visto más allá que el de una máquina, revisando si estamos tratando el cuerpo como una máquina y con un enfoque constante de rendir más, ser mejores en todos o en muchos aspectos, independientemente de las condiciones en las que estemos.
Incluso, desafortunadamente, algunas iniciativas de bienestar y salud mental se adoptan de una forma contraria a lo que en realidad deberían estar buscando, ya que tienen el enfoque primario de ayudarte para que sigas rindiendo más, no con un enfoque humano en el centro.
Además, suelen estar impulsadas con la intensidad de querer “estar bien” o solamente cumplir “normas”, sin ser conscientes de que es un proceso humano (mente-cuerpo-espíritu) y que requiere darle espacio primero a “habitar” nuestro cuerpo, darnos cuenta y aceptar que, a veces, “no estamos bien”.
Y “no estamos bien”, tanto los individuos y las organizaciones, cuando nos involucramos en espacios en donde no se promueve la confianza, la apertura e incluso la valentía de decir “no me siento bien” .
Afortunadamente y de acuerdo a información pública cada vez más empresas (vg. Cemex, Femsa, HEB, etc.) están enfocando iniciativas hacia este tema de una manera integral que permiten construir desde un enfoque humano en el centro, con apoyos integrales y puntuales a los colaboradores.
Para Byun Chul Han, filósofo y autor del libro “La sociedad del cansancio”, vivimos en una sociedad del rendimiento, donde la presión viene de uno mismo, no de un otro punitivo. Esto genera agotamiento, ansiedad, depresión y burnout. Por lo tanto, habría que detenernos a reflexionar si hemos caído cada uno en este paradigma, en esa exigencia interna de ser mejor y donde el éxito se convierte en norma y el fracaso o el error en culpa personal. Y como lo dice, Brené Brown en su libro “Los dones de la imperfección”, habrá que soltar el agotamiento como símbolo de estatus y la productividad como base para la autoestima.
Por otro lado, se requiere revisar el trabajo interno que hay que hacer en las organizaciones para identificar prácticas que parecen normalizadas donde solamente se orienta al agotamiento de las personas, creyendo que son productivas, y no al trabajo pleno y orientado.
También tendríamos que observar con atención cómo los espacios de ejecución en las empresas se han convertido algunas veces en ambientes donde se fortalece la norma de recriminar el error o equivocación, donde no hay la atmósfera para opinar libremente y/o propiciar la creatividad, o donde el colaborador no puede expresar sus inquietudes laborales o personales para apoyarlo; a fin de poder ir transformando esos espacios para generar mayor vinculación, conexión humana, motivación y creación.
Para lo anterior, tendríamos que desarrollar liderazgos más empáticos que, a través de su ejemplo, observación y acompañamiento, conecten más con sus equipos desde una dimensión humana.
También implica revisar y adoptar prácticas orientadas al equilibrio vida-trabajo, asegurar condiciones y herramientas de trabajo adecuadas, y promover prácticas de bienestar y salud mental.
Asimismo, es necesario mejorar la comunicación mediante la apertura, la participación y la retroalimentación; todo con el fin de crear espacios de colaboración dignos entre las personas.
Pero, sobre todo, reconociendo que somos humanos y que, aunque tenemos múltiples capacidades, a veces las condiciones o exigencias nos rebasan.
Y para cerrar, una pregunta que te invite a reflexionar y actuar: ¿Cuál sería un pequeño paso que puedes dar en lo personal y/o cómo líder dentro de tu organización, para contribuir al bienestar y la salud mental?