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Azucena Uresti: Felicia perdonó a su agresor, pero la pregunta es otra; ¿quién la protegió?

Felicia otorgó el perdón a su agresor, una decisión que reabre el debate sobre la vulnerabilidad económica, el miedo y la falta de protección para las mujeres.


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Sí, efectivamente, la esposa del ex director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, le otorgó el perdón. Felicia otorgó el perdón a su agresor, a este hombre que la venía violentando, según ella misma ha dicho en diferentes conversaciones, desde tiempos de la pandemia. La más reciente agresión quedó grabada en un video de una cámara de seguridad en una casa de Morelos donde estaban pasando un fin de semana.

Felicia le otorgó el perdón a este hombre, pero antes de juzgarla y antes de decir que las mujeres tenemos la responsabilidad sobre los actores y por eso siguen impunes, hay que entender el contexto en el que estamos las mujeres. En este caso particular, ella no tiene un trabajo estable, no tiene con qué pagar la luz, los recibos, la escuela, la renta, no tiene con qué dar de comer a sus hijos.

Ella está contratada en la UNAM como maestra suplente y gana 100 pesos por hora cuando requieren sus servicios. Felicia también está asustada porque este señor es un hombre poderoso, un señor que era director de la empresa más importante del estado y que estuvo muchas veces en Palacio Nacional junto a la presidenta Claudia Sheinbaum.

El Estado la abandonó porque cuando ella pidió ayuda psicológica y ayuda económica, nadie se acercó para ofrecerle un trabajo, un empleo, nadie se acercó para hacerla sentir segura, nadie la arropó.

No, no juzguemos a Felicia por haber otorgado el perdón a su agresor, juzguemos al Estado por no ser capaz de proteger a las mujeres vulnerables, a muchas mujeres que prefieren, entre comillas, soportar los malos tratos a quedar en el desamparo, a quedar en el desamparo junto con sus hijos o con su familia, a ser estigmatizadas para siempre.

Sí, aunque no lo crean, las mujeres seguimos siendo violadas de muchas formas, de la manera económica, emocional, física. Es un tema que tenemos pendiente y que no hemos podido resolver. No juzguemos a ninguna mujer que da el perdón a su agresor o que se doblega ante su agresor. Primero investiguemos las circunstancias económicas, emocionales, físicas y de poder que la pudieron llevar a tomar esta decisión.

Un abrazo, Felicia, para ti.



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