México

Azucena Uresti: Mansión del ‘Negro’ Durazo será escuela, ¿deberían conservar una parte para recordar su historia?

La antigua mansión del ‘Negro’ Durazo será convertida en escuela, pero surge el debate sobre conservar parte del inmueble como espacio de memoria histórica.


Publicado el

Copiar Liga
Síguenos en Google Discover - POSTA MX
Síguenos en Google Search - POSTA MX

Por:



¿Ustedes qué harían con la mansión de un funcionario corrupto? ¿La transformarían por completo o dejarían una parte para recordar lo que pasó? La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que la antigua propiedad de Arturo el Negro Durazo en Tlalpan se convertiría en una sede de la Universidad Rosario Castellanos y un bachillerato. Y claro, que ese espacio sirva para que los jóvenes estudien es una gran noticia. ¿Pero la historia del lugar merecería contarse?

Durazo fue jefe de la policía de la Ciudad de México entre 1976 y 1982 durante el gobierno de su amigo José López Portillo. Se convirtió en uno de los personajes más conocidos por la corrupción y los abusos de aquella época. Su casa era una muestra del tamaño de sus excesos. Más de 6 hectáreas, discoteca, casino, helipuerto, caballerizas, alberca, lagos artificiales y hasta una plaza de toros. Todo esto siendo funcionario público.

¿Cómo terminó el Negro Durazo? Después de dejar el cargo salió del país. En 1984 lo detuvieron en Puerto Rico y en el 86 fue extraditado a México. Enfrentó procesos y condenas por delitos como extorsión y acopio de armas. Salió de prisión en el 92 y sus últimos años estuvo en Acapulco donde murió en el año 20.

La propiedad de Tlalpan pasó al patrimonio público y desde finales de los 90 una parte fue destinada a la Academia Mexicana de Ciencias, es decir, ya tenía un uso relacionado con el conocimiento antes de este proyecto que anuncia hoy el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Me deja pensando y no he podido llegar a una conclusión. ¿Qué hacemos con los sitios que nos recuerdan lo peor de nuestra historia?

No estoy segura de que demolerlos o borrar sus huellas sea siempre lo más conveniente y ojo, el anuncio de la escuela no significa que se haya confirmado la demolición de toda la mansión, pero sería valioso, me parece, conservar una parte y contar la historia. Que los estudiantes, los jóvenes, las nuevas generaciones sepan quién vivió ahí, cómo acumuló esos privilegios y qué pasó después. Imagínense tomar una clase sobre corrupción y poder en el mismo lugar ver hasta dónde pueden llegar los excesos. A mí me gustaría que hubiera aulas y también un espacio de memoria.

Que los jóvenes puedan recorrerlo y entender por qué importa poner límites al poder. Porque si cambiamos el uso de la propiedad, pues sí beneficia a muchas personas desde luego, pero también hay que explicar el pasado. También esa es una forma de educar y de no volver a repetir los mismos errores. Bienvenida a la escuela, bienvenido al proyecto, ojalá sea un éxito, pero también hay que tener en cuenta que hay que construir lugares para recordar lo que no queremos repetir.


Síguenos en Google News