Pez diablo sigue avanzando en Nuevo León y preocupa por daño a especies nativas
La especie invasora ya se encuentra en distintos cuerpos de agua del estado y pescadores han retirado miles de ejemplares del Río La Silla.
El pez diablo continúa extendiéndose por los cuerpos de agua de Nuevo León, generando alerta por los daños que ocasiona a las especies nativas. En el Río La Silla, pescadores voluntarios han retirado miles de ejemplares para reducir el impacto ambiental. Foto: Juan Garza
Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
El pez diablo sigue ganando espacio en aguas de Nuevo León y cada vez genera más preocupación por el impacto que puede tener en los peces y otros animales que viven en estos lugares.
En el Río La Silla ya sacaron miles
Uno de los puntos donde más se ha trabajado para frenar a esta especie es el Río La Silla.
Ahí, pescadores voluntarios de “Pescadores en Ríos de Nuevo León” han realizado jornadas para sacar peces diablo y evitar que sigan aumentando. Durante septiembre y octubre se han reportado capturas de cientos de ejemplares.
Integrantes del grupo “Pescadores en Ríos de Nuevo León” mantienen jornadas de captura para contener la población del pez diablo. Durante septiembre y octubre se han retirado cientos de estos peces para proteger la biodiversidad local del sitio. Foto: Juan Garza
La idea es reducir la cantidad de estos peces sin llevarse también a las especies que sí son propias de la zona.
Y es que encontrar tantos ejemplares cambia el panorama: ya no se trata solamente de que alguien haya visto uno, sino de una especie que logró adaptarse y permanecer en el lugar.
El pez diablo, también conocido como pleco, no es originario de Nuevo León. Viene de Sudamérica y llegó a diferentes lugares fuera de su hábitat natural.
De acuerdo con Erick Cristóbal Oñate González, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), uno de los principales problemas del pez diablo es que puede competir con las especies nativas por alimento y espacio.
De acuerdo con especialistas de la UANL, el pez diablo o pleco compite directamente por alimento y espacio con la fauna autóctona. Además, excava madrigueras que provocan la erosión de los suelos y modifican la vegetación en ríos y presas. Foto: Juan Garza
Además, esta especie tiene una gran capacidad de adaptación, lo que le permite sobrevivir en diferentes condiciones y establecerse en lugares donde tiene pocos enemigos naturales. Esto puede favorecer su reproducción y dificultar el control de sus poblaciones.
Otro aspecto importante es que el pez diablo construye madrigueras en el sustrato de ríos y presas, lo que puede provocar erosión y modificar la vegetación de estos lugares. Por ello, su presencia representa un reto para el equilibrio de los ecosistemas acuáticos de Nuevo León.
También puede cambiar el lugar donde vive
El problema no solamente está en que haya más peces diablo.
Mientras busca comida y construye espacios para refugiarse, puede mover tierra y sedimentos del fondo del río. Esto puede cambiar poco a poco las condiciones del lugar donde viven otras especies.
El hallazgo de un ejemplar en la Presa La Boca encendió las alarmas sobre la expansión de esta especie originaria de Sudamérica. Aunque se vigilan otros embalses, las autoridades recuerdan la importancia de no liberar peces de acuarios en los ríos. Foto: Juan Garza
Además, al alimentarse de algas y materia orgánica, puede competir por los recursos disponibles en el agua.
Eso no significa que cada pez diablo vaya a destruir por sí solo un ecosistema, pero cuando existe una población grande, el efecto puede ser mucho mayor.
El Río La Silla no es el único sitio donde se ha detectado esta especie.
En 2025 se reportó la captura de un pez diablo en la Presa La Boca, por parte de un pescador, lo que encendió las alertas sobre la posibilidad de que pueda extenderse hacia otros cuerpos de agua.
Retirar los peces no basta si no se mantiene una constante vigilancia en los ecosistemas acuáticos de Nuevo León. Científicos y autoridades coinciden en frenar la reproducción y propagación del pleco para preservar el equilibrio natural. Foto: Juan Garza
Pero hay que hacer una aclaración importante: que se haya encontrado en algunos sitios no significa que esté confirmado en todas las presas de Nuevo León.
En el caso de la Presa El Cuchillo, por ejemplo, se han realizado trabajos de vigilancia para detectar la especie, pero anteriormente las autoridades señalaron que no había evidencia científica que confirmara su presencia.
Frenarlo antes de que llegue a más lugares
Uno de los principales retos es saber exactamente dónde está el pez diablo y cuántos ejemplares existen.
Las jornadas de pesca ayudan a sacar peces, pero no resuelven por completo el problema si siguen quedando ejemplares capaces de reproducirse.
Por eso, además de retirarlos, es necesario mantener vigilados los ríos, presas y otros cuerpos de agua para detectar nuevos puntos donde aparezca.
También es importante evitar liberar peces de acuario en ríos o presas. Un animal que puede parecer inofensivo dentro de una pecera puede convertirse en un problema cuando llega a un lugar donde no pertenece.
El pez diablo ya está presente en distintos puntos de Nuevo León y las acciones para controlarlo continúan.