No están en casa, están cumpliendo: así viven el Año Nuevo quienes pagan el predial en Guadalupe
Mientras muchos celebran en casa, decenas de ciudadanos reciben el Año Nuevo formados para pagar el predial y cumplir con su deber cívico en Guadalupe.
Para muchas familias, la cena de Año Nuevo significa abrazos, uvas y brindis en casa, para otras, implica cobijas, termos con café y largas horas de espera frente a la Tesorería municipal.
En Guadalupe, Nuevo León, hay ciudadanos que desde hace años reciben el Año Nuevo formados para pagar el impuesto predial, una práctica que con el tiempo dejó de ser una obligación administrativa y se convirtió en una tradición compartida.
El equipo de POSTA realizó un recorrido por la fila de contribuyentes y constató que, pese al frío y la espera, el ambiente es de compañerismo, orgullo ciudadano y convivencia.
Aquí te dejamos lo que nos dijeron los “5 buenos”, como se hicieron referencia.
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¿Por qué hay personas que pasan Año Nuevo formadas para pagar el predial?
Para quienes encabezan la fila, pagar el predial es una muestra de responsabilidad y compromiso ciudadano.
Coinciden en que iniciar el año al corriente les da tranquilidad y la autoridad moral para exigir que el municipio cumpla con obras y servicios.
“Es mejor empezar el año cumpliendo, no dejarlo para el último mes”, compartió Manuel Rivera de la Rosa, quien lleva siete años realizando esta práctica y en esta ocasión llegó desde las seis de la mañana del día anterior.
¿Cómo se convirtió esta espera en una tradición de años?
Entre los entrevistados hay historias que abarcan décadas, por ejemplo la de Ignacio Botello, vecino que asegura que lleva 36 años pagando puntualmente el predial, sin importar la administración en turno.
Para él, hacer fila es una tradición y una satisfacción personal.
“Cumplir como ciudadano también te da derecho a exigir”, expresó, mientras identificaba a quienes cada año llegan primero como “los cinco buenos”, un grupo que se repite y compite sanamente por ser los primeros.
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¿Qué sucede durante la noche de espera?
La fila no solo es una espera silenciosa. Se transforma en un espacio de convivencia comunitaria.
Algunos ciudadanos celebran el Año Nuevo ahí mismo, compartiendo sidra, uvas y alimentos.
Yolanda García, quien lleva cinco años asistiendo, relató que ya se conocen entre quienes acuden cada año y que la convivencia hace más llevadera la espera.
“Mis papás también lo hacían, pero yo decidí llegar más temprano”, comentó.
Durante la noche, autoridades municipales brindaron apoyo con cobijas, chocolate caliente y alimentos, además de la presencia de Protección Civil para atender las bajas temperaturas.
¿Qué incentivos motivan a los primeros contribuyentes?
Además del compromiso cívico, algunos ciudadanos reconocen que los incentivos influyen.
Yolanda ha sido premiada en tres ocasiones por estar entre los primeros lugares, obteniendo pantallas y un equipo de sonido.
Sin embargo, más allá de los premios, los entrevistados coincidieron en que el verdadero valor está en contribuir al municipio y dar ejemplo.
Por ello, exhortaron a la población a no dejar el pago para el último momento y cumplir a tiempo con esta obligación.
Cada año, esta fila funciona como un relevo social, como ciudadanos que entregan su aportación con la esperanza de que el gobierno tome la estafeta y continúe la carrera por mejorar Guadalupe.
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