¡La cumbia no muere! Rinden homenaje a Celso Piña con altar de muertos en secundaria de Guadalupe
La Escuela Secundaria Técnica 64 dedicó su altar de muertos 2026 al “Rebelde del Acordeón”, con música, bailables y una muestra inspirada en su legado. Las hijas del músico regiomontano agradecieron el homenaje y destacaron que su memoria continúa viva.
La intención fue establecer un vínculo entre la memoria, la vida y la muerte, elementos presentes tanto en la tradición del Día de Muertos como en el universo literario de Macondo. Foto: POSTA.
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La música de Celso Piña volvió a reunir a sus seguidores, esta vez a través de una tradición mexicana. La Escuela Secundaria Técnica 64 “Jaime Sabines Gutiérrez”, en Guadalupe, Nuevo León, dedicó su Altar de Muertos 2026 al llamado “Rebelde del Acordeón”, con una muestra que combinó su legado musical con la literatura latinoamericana y la identidad regiomontana.
La actividad se realizó este jueves 29 de octubre y contó con la presencia de familiares del músico, integrantes de la agrupación La Pasión Vallenata y representantes del municipio de Guadalupe.
La propuesta fue desarrollada por la maestra Nereida García, del área de Artes Visuales, quien planteó un concepto que conectó la figura de Celso Piña con la novela Cien años de soledad, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, y la canción “Macondo”.
La intención fue establecer un vínculo entre la memoria, la vida y la muerte, elementos presentes tanto en la tradición del Día de Muertos como en el universo literario de Macondo.
El altar incluyó fotografías, alimentos y elementos representativos de esta celebración mexicana, además de un acordeón de gran tamaño que destacaba entre los objetos dedicados al músico.
Como parte del homenaje, estudiantes de la secundaria participaron en bailables y una pasarela. También entregaron a la familia Piña un reconocimiento elaborado por un alumno, con un dibujo de Celso Piña como muestra de agradecimiento.
¿Qué dijeron las hijas de Celso Piña sobre el homenaje?
Martha Cecilia Piña Ortiz y Katia Denise Piña Ortiz, hijas del músico, acudieron a la presentación y expresaron su agradecimiento a los estudiantes y docentes por dedicar tiempo y esfuerzo a recordar a su padre.
“Les quedó hermoso, de todo corazón, de parte de la familia Piña les agradecemos el tiempo y la dedicación; todo les quedó chulísimo”, compartieron.
Katia Denise también destacó que el legado de su padre logró llevar el nombre de Monterrey a distintos lugares del mundo, gracias a su música y a la manera en que llevó la cumbia colombiana a nuevos públicos.
“Él era muy alegre y yo creo que esto le cayó súper, súper padre”, comentó sobre el homenaje.
Por su parte, Martha Cecilia invitó a los jóvenes a continuar acercándose a la música y mantener presente la trayectoria del acordeonista.
“Que sigan con la música, que sigan recordándolo, que alguien que digo, no se muere, no se olvida; hay que seguirlo recordando, alegre”, expresó.
¿Qué significa Celso Piña para las nuevas generaciones de músicos?
El homenaje también contó con la participación de Pepo López, vocalista y acordeonista de La Pasión Vallenata, agrupación que se sumó de manera voluntaria a la celebración.
El músico consideró que Celso Piña fue uno de los grandes referentes para quienes crecieron escuchando cumbia y posteriormente decidieron dedicarse a este género.
“Yo creo que fue el pionero, fue la inspiración de muchos, como en mi persona que soy acordeonero. Nosotros crecimos con música de Celso Piña y su Ronda Bogotá”, señaló.
López explicó que para la agrupación participar en este homenaje representó una experiencia especial, al tratarse de la primera ocasión en que forman parte de una celebración de esta magnitud dedicada al músico regiomontano.
Además, destacó la importancia de continuar impulsando la cumbia colombiana en Monterrey y mantener vigente el género entre las nuevas generaciones.
Durante su mensaje, recordó una de las frases atribuidas a Celso Piña: “Se muere quien se olvida”, al señalar que la música también puede convertirse en una forma de mantener presente a quienes ya no están.
¿Por qué relacionaron a Celso Piña con Macondo?
Uno de los aspectos más particulares del altar fue la conexión entre el músico regiomontano y Cien años de soledad, obra publicada en 1967 por Gabriel García Márquez.
La propuesta tomó como referencia a Macondo, el pueblo ficticio de la novela, y su relación con la memoria, las generaciones y la convivencia simbólica entre los vivos y los muertos.
La conexión también llegó a través de la canción “Macondo”, compuesta por el peruano Daniel Camino Diez Canseco en 1969 y popularizada por distintas interpretaciones, entre ellas la de Celso Piña.
De esta manera, el proyecto buscó unir elementos de la cultura colombiana, la música popular y las tradiciones mexicanas, sin perder de vista la identidad regiomontana que representó el acordeonista.
Guadalupe busca mantener vivas las tradiciones del Día de Muertos
Durante la actividad también estuvo presente Polo Urdiales, director en la Secretaría de Administración del municipio de Guadalupe, quien destacó el valor de impulsar actividades culturales y escolares que permitan a niñas, niños y jóvenes acercarse a las tradiciones mexicanas.
A nombre del alcalde Héctor García, señaló que el municipio busca respaldar este tipo de iniciativas y reconoció la participación de La Pasión Vallenata en el homenaje.
Por su parte, Anelis Elizondo Martínez, secretaria de Bienestar de Guadalupe, invitó a las familias a participar en las actividades organizadas en la plaza principal por el Día de Muertos.
Mientras que Sonia Mancillas González, secretaria de Educación municipal, destacó que los altares escolares permiten que los estudiantes conozcan y compartan estas tradiciones con sus familias.
La funcionaria también invitó a la ciudadanía al concurso de altares programado para el domingo 1 de noviembre en la plaza principal de Guadalupe, con la participación de más de 20 escuelas.
Con música, recuerdos y la participación de sus estudiantes, la Secundaria Técnica 64 convirtió su altar de muertos en un reconocimiento a uno de los artistas que marcaron la identidad musical de Monterrey: Celso Piña, cuyo acordeón continúa sonando a través de las nuevas generaciones.