El espejismo del "Skyline" regio: Edificios llenos de luces, pero vacíos de gente
Existe una desconexión total entre los salarios promedio en Nuevo León de 12 a 18 mil pesos y los nuevos departamentos, cuyos costos de venta los 3 millones de pesos.
El horizonte del centro de Monterrey y sus zonas aledañas se ha transformado radicalmente en la última década.
Rascacielos de cristal y complejos de departamentos de lujo prometen una "vida urbana moderna"; sin embargo, al caer la noche, la realidad se hace evidente: cientos de ventanas permanecen a oscuras.
Monterrey enfrenta una paradoja inmobiliaria donde la oferta de vivienda vertical crece, pero el regio promedio no puede pagarla.
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¿Precios de lujo para salarios promedio?
Mientras que el salario promedio en Nuevo León oscila entre los 12 mil y 18 mil pesos mensuales, las rentas en los nuevos desarrollos del centro difícilmente bajan de los 20 mil pesos por departamentos tipo "estudio" de apenas 40 metros cuadrados.
En preventa, los departamentos superan los 3 o 4 millones de pesos, cifras que los hacen inalcanzables para el trabajador que busca su primer crédito Infonavit.
Esta brecha ha convertido a estos edificios en activos financieros para inversionistas —que compran para rentar en plataformas como Airbnb— en lugar de hogares para las familias regias que realmente necesitan vivir cerca de sus centros de trabajo.
¿El abandono del centro vs. la periferia?
Irónicamente, mientras estos edificios de lujo lucen semivacíos, miles de ciudadanos son desplazados a las periferias en municipios como García, Juárez o El Carmen, enfrentando traslados de hasta 4 horas diarias.
Expertos en urbanismo señalan que el "repoblamiento del centro", bandera de las últimas administraciones, está fracasando en su aspecto social. Se está construyendo para un mercado de alto poder adquisitivo o para el turismo de negocios, ignorando la necesidad de vivienda social o de interés medio en el corazón de la ciudad.
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¿Inversión sin habitantes?
Caminar por sectores como la calle Ocampo o la zona de La Purísima revela una ciudad de contrastes: infraestructura de primer nivel que convive con banquetas rotas y, sobre todo, una alarmante falta de vida vecinal.
Si los edificios no se habitan, la seguridad y el comercio local no terminan de consolidarse, dejando al centro como una zona de paso y no como un hogar.
El reto para el Gobierno y las cámaras inmobiliarias es claro: o se ajustan los modelos de vivienda para que el regio pueda pagar el sueño de vivir en el centro, o Monterrey seguirá creciendo como una ciudad de rascacielos vacíos y ciudadanos exhaustos por la distancia.
¿Tres datos clave que explican la crisis?
- Costo vs. Ingreso: Una renta promedio en el centro consume más del 80% del salario de un profesionista joven.
- Uso para plataformas: Gran parte de los departamentos ocupados no son viviendas fijas, sino rentas temporales de corto plazo.
- Desplazamiento: Monterrey es una de las ciudades que más expulsa a su población joven hacia los municipios periféricos por falta de oferta económica.
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