Nuevo León

Soriana cierra sucursal en San Nicolás y revive la nostalgia por Gigante, Carrefour y Famsa

La sucursal de Soriana en San Nicolás cerrará, evocando recuerdos de tiendas como Gigante, Carrefour y Famsa que ya no existen.


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El próximo cierre de la sucursal Soriana en San Nicolás reaviva la memoria colectiva de los regiomontanos, abriendo las puertas al recuerdo de aquellos titanes del comercio como Gigante, Carrefour, Famsa, Woolworth y Astra que alguna vez dominaron el paisaje urbano de Nuevo León y hoy están completamente extintos.

El paisaje urbano de Nuevo León se mide en panorámicos, avenidas en constante transformación y, de manera muy especial, en las fachadas de los lugares donde las familias hacen su despensa o compran los muebles del hogar.

Las tiendas de autoservicio y los grandes comercios locales funcionan como la coordenada exacta de nuestra rutina diaria; por ello, cuando una de ellas anuncia su fin, se desata un efecto dominó que va directo a la memoria colectiva.

  • El próximo cierre definitivo de la emblemática sucursal de Soriana en el municipio de San Nicolás, programado para este 21 de julio, ha encendido las alarmas de la nostalgia regiomontana, sirviendo como el recordatorio perfecto de que el mercado es implacable y que el estado posee un vasto "cementerio" de marcas que alguna vez reinaron y hoy solo viven en el recuerdo.

¿Qué pasó con las marcas que marcaron la historia comercial de Nuevo León?

El adiós de la sucursal nicolaíta —impulsado por las nuevas estrategias de optimización de espacios y el giro inmobiliario de la cadena— es solo el último capítulo de una larga lista de mutaciones comerciales en el estado.

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Para las generaciones actuales, es normal ver los mismos logotipos en cada esquina, pero el Monterrey de finales del siglo pasado y principios de este se abastecía en pasillos que hoy parecen sacados de una máquina del tiempo.

Gigante: El titán que Soriana devoró

Para entender el mapa comercial de Nuevo León, es obligatorio recordar a Gigante. Con sus enormes sucursales de tonos llamativos y su icónica letra "G", esta cadena era la opción indiscutible para las compras de fin de mes de miles de familias regias.

Durante décadas, disputó pasillo a pasillo la preferencia del consumidor norteño. La historia de Gigante terminó de golpe en 2007, cuando Organización Soriana concretó la compra de más de 200 sucursales de esta marca a nivel nacional.

  • Prácticamente de la noche a la mañana, los letreros fueron desmontados, transformando por completo la geografía del consumo local.
  • Carrefour: El breve y sofisticado romance francés 

A finales de los noventa, las familias regiomontanas vivieron una experiencia de compra muy distinta con la llegada de la cadena francesa Carrefour.

Con un concepto de hipermercado que incluía pasillos kilométricos, una notable oferta de productos importados europeos, vinos selectos y una estética vanguardista para la época, Carrefour intentó conquistar el exigente mercado de Nuevo León.

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A pesar del entusiasmo inicial, la feroz competencia de las cadenas locales y una estrategia que no logró consolidar la lealtad del grueso de la población obligaron a los franceses a replegarse. En 2005, Carrefour vendió todas sus tiendas en México, dejando el recuerdo de un supermercado que se sentía "del futuro".

  • Famsa: El desplome del orgullo y el crédito regiomontano
  • A diferencia de las anteriores, Famsa (Famsa Monterrey, S.A.) no era una tienda de abarrotes, pero su impacto en la cultura popular y económica de Nuevo León fue masivo.

Nacida en casa, esta empresa se convirtió en el sinónimo del crédito accesible para las familias de las colonias más populares del estado. Si necesitabas una estufa, una recámara o el estreno de Navidad, "Famsa te lo daba".

Su crecimiento la llevó a expandirse por todo el país e incluso a cruzar la frontera hacia Estados Unidos, impulsada por su propio brazo bancario. Sin embargo, una serie de severas crisis financieras y el retiro de su licencia bancaria desencadenaron un colapso acelerado.

Las últimas tiendas icónicas de las esquinas regiomontanas bajaron la cortina para siempre, dejando un vacío comercial enorme.

El dinamismo comercial de Nuevo León no se detiene. Mientras el consumidor actual se muda a las plataformas digitales y a los formatos exprés, el asfalto de San Nicolás se prepara para despedir otra coordenada de su historia.

Las luces de esa sucursal se apagarán en unos días, y pasará a formarse en esa fila del recuerdo donde Gigante, Carrefour y Famsa ya esperan pacientemente.

Astra: El sello local de la modernidad setentera y ochentera

Antes de que los hipermercados actuales monopolizaran las avenidas, los regios de cepa recuerdan con enorme cariño a las tiendas Astra. Esta cadena, que formaba parte del Grupo Monterrey (bajo la operación de la emblemática Gentor), se convirtió en un símbolo de modernidad para las familias locales en los años 70 y 80.

Con sucursales icónicas que dinamizaron zonas clave del área metropolitana, Astra no solo ofrecía abarrotes, sino una experiencia de comunidad muy regia.

Su historia dio un giro definitivo cuando, a principios de los años 90, la cadena fue adquirida por Grupo Gigante, comenzando así una metamorfosis de marcas que hoy en día ha dejado sus antiguas ubicaciones bajo el sello de Soriana.

Woolworth: Los domingos de fuente de sodas en el Centro

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Hablar de compras en el corazón de Monterrey durante décadas era sinónimo de visitar Woolworth. Esta famosa cadena de tiendas de departamentos estadounidense encontró en Nuevo León un público sumamente fiel, especialmente en su mítica sucursal del Centro de la ciudad (sobre la icónica calle Morelos). Ir a Woolworth era todo un ritual dominical

  • Los regios no solo acudían a buscar juguetes importados, ropa o discos, sino a disfrutar de su legendaria fuente de sodas, comer un helado o pedir una malteada. 

Aunque la marca original estadounidense desapareció tras una fuerte crisis a finales de los 90, el formato en México cambió de manos operativas, pero aquellas sucursales tradicionales de la vieja escuela regia cerraron sus puertas, quedando grabadas en la memoria del Monterrey que caminaba el centro los fines de semana.

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