Nuevo León

“¡Ahí va el diablo!”: así trabajan entre gritos y mercancía en el Mesón Estrella

El bullicio de comerciantes y cargadores del Mesón Estrella mantiene la vitalidad en el tradicional punto de compras de Monterrey.

La actividad diaria de trabajadores y comerciantes preserva el movimiento constante en el emblemático sector comercial del Centro regiomontano. Foto: Juan Garza
La actividad diaria de trabajadores y comerciantes preserva el movimiento constante en el emblemático sector comercial del Centro regiomontano. Foto: Juan Garza

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“¡Pásele, pásele!” y “¡ahí va el diablo!” son frases que se escuchan todos los días entre los locales del Mesón Estrella, donde comerciantes y cargadores trabajan mientras decenas de personas realizan sus compras.

“¡Pásele, pásele!” para atraer clientes

Desde los diferentes establecimientos, los vendedores llaman a las personas que caminan por la zona para invitarlas a entrar y conocer los productos que ofrecen.

“¡Pásele, pásele!” es uno de los llamados que más se repite durante el día.

Los comerciantes buscan llamar la atención de quienes recorren el lugar, ya sea para mostrarles alguna oferta o para que comparen los precios y la variedad que tienen disponible.

En algunos momentos, varias voces se escuchan al mismo tiempo, mientras los clientes avanzan de un establecimiento a otro.

Para quienes trabajan ahí, levantar la voz y ofrecer los productos es parte de sus actividades diarias.

¿Cuál es la frase conocida entre los visitantes y comerciantes del Mesón Estrella?

Pero entre los llamados para vender también hay una frase que tiene otra función.

“¡Ahí va el diablo!” se escucha cuando los cargadores se preparan para pasar con mercancía por las zonas donde también caminan los clientes.

El aviso sirve para que las personas estén atentas y se hagan a un lado, ya que en ocasiones quienes recorren el lugar no alcanzan a ver que detrás o a un costado se aproxima uno de estos medios de transporte.

Los cargadores necesitan avanzar entre la gente para llevar los productos hasta los establecimientos, por lo que la advertencia se convierte en una forma de abrirse paso.

Así, quienes visitan el Mesón Estrella pueden escuchar el grito en diferentes momentos mientras realizan sus compras.

¿Por qué el trabajo en el Mesón Estrella no se detiene?

Mientras los vendedores atienden a los clientes, otros empleados se encargan de mover y acomodar los productos.

Cajas y mercancía pasan constantemente de un punto a otro, por lo que el movimiento es continuo durante la jornada.

Los trabajadores deben estar pendientes de los espacios disponibles para avanzar y, al mismo tiempo, de las personas que caminan por el lugar.

Cuando necesitan pasar, el aviso permite que quienes están enfrente sepan que deben dejar espacio.

Después de que los cargadores avanzan, la actividad continúa con normalidad: los comerciantes siguen atendiendo y los clientes continúan con sus compras.

¿Qué trabajo complementa el de los comerciantes del Mesón Estrella?

El trabajo de los comerciantes no consiste únicamente en esperar a que alguien entre a su establecimiento. También deben acercarse a quienes pasan, ofrecer sus productos y explicar las opciones disponibles.

Por eso, los llamados forman parte de la rutina que se vive diariamente. Mientras una persona pregunta por algún producto, otra puede estar comparando precios y, a unos metros, un vendedor continúa invitando a los demás a pasar.

Todo ocurre al mismo tiempo. La actividad aumenta conforme llegan más personas, especialmente durante los horarios de mayor afluencia.

Para quienes acuden con frecuencia, escuchar estas expresiones es algo habitual.

El “¡pásele, pásele!” está relacionado con las ventas y con la intención de atraer clientes, mientras que el “¡ahí va el diablo!” funciona como una advertencia cuando se transportan productos.

Ambas frases se escuchan entre el movimiento de los establecimientos y forman parte de la manera en que comerciantes y cargadores realizan su trabajo.

Así transcurre buena parte de la jornada en el Mesón Estrella: vendedores ofreciendo sus productos, clientes buscando qué comprar y trabajadores trasladando mercancía de un lugar a otro.


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