México

¿Qué hacían los mayas con aguijones de raya? Un hallazgo del Tren Maya da pistas

Los hallazgos fueron localizados en 2021, durante las obras del Tramo 1 del Tren Maya en Tabasco, según precisaron los expoertos del INAH

Las prácticas de autosacrificio estaban extendidas a lo largo del área maya desde el Preclásico Tardío hasta el Posclásico. Foto: Facebook (Instituto Nacional de Antropología e Historia)
Las prácticas de autosacrificio estaban extendidas a lo largo del área maya desde el Preclásico Tardío hasta el Posclásico. Foto: Facebook (Instituto Nacional de Antropología e Historia)

Publicado el

Copiar Liga
Síguenos en Google Discover - POSTA MX
Síguenos en Google Search - POSTA MX

Por:



Recientemente, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el análisis de cuatro piezas recuperadas en contextos funerarios durante las obras del Tramo 1 del Tren Maya.

Estas piezas forman parte de los miles de vestigios arqueológicos recuperados desde junio de 2020 durante la construcción del megaproyecto, inaugurado el 15 de diciembre de 2023. Muestra de ello es que tan solo en 2022, el INAH reportó la localización de 62 955 tiestos cerámicos y tres entierros humanos en el Tramo 6, entre otros descubrimientos.

¿Dónde y cuándo fueron hallados estos cuatro vestigios?

Las piezas corresponden a tres fragmentos de aguijones de raya y una espina de bagre, hallados en contextos funerarios registrados a las orillas del río Usumacinta, cerca del poblado de Tenosique, Tabasco.

Los vestigios fueron recuperados en junio de 2021 en un área de cerca de tres hectáreas, durante labores de salvamento arqueológico realizadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del INAH.

Las piezas fueron recuperadas en junio de 2021 en Tenosique, Tabasco. Foto: X (@INAHmx / Aldo Dena y Amiel Luna)

Las piezas fueron recuperadas en junio de 2021 en Tenosique, Tabasco. Foto: X (@INAHmx / Aldo Dena y Amiel Luna)

De acuerdo con lo reportado, el análisis de estos elementos permitirá ampliar el conocimiento sobre las prácticas de autosacrificio en la región durante el periodo prehispánico.

“Estos objetos, localizados durante los trabajos del Tren Maya y hoy bajo investigación del INAH, aportan evidencias para conocer las prácticas rituales de estas sociedades antiguas.

Ahí está el valor de estudiar y preservar estos materiales: el conocimiento no termina con su recuperación, sino que continúa en los laboratorios y puede seguir dando resultados durante años”, expresó la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, sobre el estudio.

¿Cuáles fueron las cuatro piezas analizadas por el INAH?

La difusión del caso corresponde a una investigación aún en desarrollo, tal como especificaron, la cual se encuentra dirigida por la titular del Laboratorio de Zooarqueología del Proyecto Marco de Salvamento Arqueológico Tren Maya, Marisol Arce Acosta, con la participación del arqueólogo Said Amiel Luna Limón.

Según se destactó, esta se trata de una investigación en proceso. Foto: X (@INAHmx/ Aldo Dena y Amiel Luna)

Según se destactó, esta se trata de una investigación en proceso. Foto: X (@INAHmx/ Aldo Dena y Amiel Luna)

Según explicó el arqueólogo, el primer hallazgo se trata de la región media de una espina de raya, fracturada en las zonas distal y proximal debido a la presión sedimentaria, la cual se relacionó con el entierro de una persona.

Esta mide cerca de tres centímetros y presenta una superficie pulida por el contacto con sedimentos abrasivos, lo que para los expertos confirmó que pertenece a la misma capa del entierro, aunque, como puntualizó Luna Limón, no pueden descartar que se “trate de una ofrenda funeraria”.

La segunda pieza, también una espina de raya, al igual que la anterior tiene aspecto pulido, aunque con fracturas en la zona media. La tercera espina de raya fue asociada a un entierro; cuenta con fracturas perpendiculares por presión sedimentaria y un aspecto estriado, con alta adhesión de sedimentos en la superficie.

En el caso de la espina de bagre, se señaló que es un elemento menos común en los registros arqueológicos de autosacrificio. Pese a ello, se dijo que mantiene una unidad temática con objetos marinos asociados al inframundo en la mitología maya, el llamado Xibalbá. De acuerdo con el lugar en el que fue encontrado, se conoció que era parte de un entierro con restos de un adulto masculino.

Una de las espinas de raya encontrada dentro de los contextos de entierro del Tramo 1 del Tren Maya. Foto: X (@INAHmx / Aldo Dena y Amiel Luna)

Una de las espinas de raya encontrada dentro de los contextos de entierro del Tramo 1 del Tren Maya. Foto: X (@INAHmx / Aldo Dena y Amiel Luna)

Por su parte, Arce Acosta señaló que los aguijones de raya corresponden a las familias Dasyatidae (raya látigo) y Myliobatidae (raya águila), que son especies de agua salada, mientras que la del bagre es de la familia Ictaluridae, de agua dulce.

“Esta diferencia es una línea de investigación interesante porque se desconoce si el bagre fue usado como herramienta para el autosacrificio; sin embargo, se presenta en contextos similares a las espinas de raya y funcionalmente es apta para el ritual”, dijo.

¿Qué era el autosacrificio realizado por los mayas?

Según explicaron los expertos, la evidencia y la bibliografía señalan que las prácticas de autosacrificio se extendían por toda el área maya desde el periodo Preclásico Tardío hasta el Posclásico (500 a. C.-1520 d. C.).

Luna Limón definió este ritual como “la efusión voluntaria, más o menos dolorosa, de la propia sangre, presentada como ofrenda a los seres sobrenaturales, así como forma de purificación para realizar un rito de mayor envergadura”.

Desde el periodo Preclásico Tardío hasta el Posclásico, las prácticas de autosacrificio se extendieron por toda el área maya. Foto: X (@INAHmx/Aldo Dena y Amiel Luna)

Desde el periodo Preclásico Tardío hasta el Posclásico, las prácticas de autosacrificio se extendieron por toda el área maya. Foto: X (@INAHmx/Aldo Dena y Amiel Luna)

Se cree que esta ceremonia era ejecutada por las élites en beneficio del orden cosmogónico. Las partes del cuerpo elegidas dependían del género: en las mujeres, la lengua, asociada a la fertilidad; en los hombres, el pene, vinculado con la creación. Asimismo, otras áreas laceradas eran los lóbulos de las orejas y las yemas de los dedos, zonas de alto valor simbólico y sensibilidad.

“En las Tierras Bajas del Sur, el aguijón de raya fue el instrumento predilecto, como ha quedado plasmado en dinteles y documentos donde se describe que la sangre se recolectaba en recipientes que contenían hojas de corteza de árbol, la cual, una vez seca, se quemaba y, de esta forma ascendía, inmaterializada, al ‘otro mundo’”, dijo Luna Limón


Síguenos en Google News
General