México

Nuestra chamba está en la calle: Waldo Fernández

Waldo Fernández, senador de Nuevo León, asegura que recorrer municipios, escuchar problemas reales y mantener contacto directo con la ciudadanía son claves para construir una agenda pública con sentido social.

El senador afirma que la política debe hacerse con más territorio y menos escritorio. Foto: Mauricio Luna | KLM 16.
El senador afirma que la política debe hacerse con más territorio y menos escritorio. Foto: Mauricio Luna | KLM 16.

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Waldo Fernández no se presenta primero como senador, y antes que hablar del cargo, habla de su familia, de sus hijos y de las preocupaciones que comparte con cualquier ciudadano: la seguridad, el futuro, la salud, el medio ambiente y la posibilidad de que las nuevas generaciones vivan mejor.

“Soy un ciudadano común y corriente, soy papá de Waldo, de Ana Sofía y de Mariana, tres hijos increíbles, y como cualquier ciudadano tengo las mismas preocupaciones: que tus hijos lleguen a un lugar seguro, que estén tranquilos, que se desarrollen en la vida, que tengan un mejor medio ambiente”, expresa.

Abogado de profesión y empresario antes de llegar al servicio público, Fernández González reconoce que su entrada a la política no fue una ruta planeada desde joven, sino una circunstancia que terminó por revelarle una vocación.

“La política llegó un poco por accidente. Tuvo que ver mucho con mi gestión como abogado postulante; por ahí recibí una invitación para ser diputado federal y cuando llego a ser diputado federal realmente encontré una vocación que no sabía que tenía”, recuerda.

Esa vocación, dice, nació del contacto con la gente, de salir del ámbito privado, donde dirigía empresas, y enfrentarse a una realidad distinta: la de ciudadanos que ven en un servidor público a alguien que puede escuchar, gestionar o resolver, aunque no siempre tenga en sus manos todas las respuestas.

Desde entonces, asegura, entendió que la política no puede encerrarse en oficinas ni limitarse a discursos, para él, el trabajo público se mide en territorio.

“El mantra de nuestro movimiento es más territorio, menos escritorio, y tiene mucho que ver porque nosotros andamos tocando puertas. El primer termómetro de si estás haciendo un buen trabajo o no es cómo te recibe la gente”, señala.

La calle como origen de las iniciativas

Fernández González afirma que muchas de sus propuestas legislativas no nacieron en un escritorio, sino en recorridos, encuentros y conversaciones con ciudadanos. La calle, dice, le ha dado insumos que difícilmente habría encontrado desde la comodidad de una oficina.

Recuerda, por ejemplo, el caso de una madre de familia que conoció durante un evento de una asociación civil dedicada a personas con síndrome de Down. Ahí le hablaron de un niño con discapacidad auditiva que no podía convivir con otros compañeros durante el recreo por la falta de herramientas de comunicación. De esa experiencia surgió una iniciativa para promover la lengua de señas mexicana de manera optativa.

También menciona a un médico que le explicó el problema de los medicamentos vendidos únicamente por caja, cuando muchas personas sólo pueden comprar el tratamiento por los días que necesitan o por los recursos que tienen disponibles. De esa conversación surgió una propuesta para permitir la venta de medicamentos a granel.

“Yo como senador o como abogado no sé todo de todo. Entonces, cuando andas en la calle, vas recibiendo experiencias de otras personas que te hacen tener la posibilidad de presentar iniciativas de ley”, explica.

El senador también habla de una iniciativa relacionada con la modalidad 40 del Seguro Social, planteada a partir de una inquietud ciudadana sobre la posibilidad de utilizar recursos de la Afore para continuar pagando el seguro.

Para Fernández, esos ejemplos muestran que la representación pública no sólo consiste en votar reformas, sino en convertir problemas cotidianos en soluciones posibles.

El otro Nuevo León

En sus recorridos por el norte y sur del estado, Waldo Fernández dice haber encontrado un Nuevo León que muchas veces no aparece en la conversación metropolitana. Municipios alejados, comunidades rurales, carreteras deterioradas, falta de transporte, servicios de salud insuficientes y un campo que enfrenta condiciones cada vez más difíciles.

Tras visitar lugares como Mier y Noriega, Aramberri, Galeana, Doctor Arroyo, Zaragoza y Agualeguas, sostiene que el estado debe verse como una maquinaria completa, donde cada región importa.

“Lo que me motiva particularmente es que esos lugares de nuestro estado, que están en la entrada o en la salida de Nuevo León, también son parte de un todo. Si una de las piezas de esa gran maquinaria no funciona, no funciona el estado”, afirma.

Waldo asegura que su trabajo legislativo se alimenta del contacto directo con la ciudadanía y de los recorridos por Nuevo León. Foto: Mauricio Luna | KLM 16.

Waldo asegura que su trabajo legislativo se alimenta del contacto directo con la ciudadanía y de los recorridos por Nuevo León. Foto: Mauricio Luna | KLM 16.

Uno de los momentos que más recuerda ocurrió durante un recorrido entre Aramberri y Galeana, cuando se detuvo en un sembradío de ajo. Los productores habían sembrado 14 hectáreas y ya habían cosechado siete, pero la lluvia afectó el producto antes de que pudiera recogerse. La consecuencia fue una pérdida de calidad que redujo el precio por debajo del costo de producción.

Ahí, dice, dimensionó la fragilidad del campo y la urgencia de contar con programas de protección que permitan a los productores recuperarse cuando pierden una cosecha.

“Cuando tú abres el refrigerador de tu casa das por sentado que todo está ahí: la carne, la leche, el huevo; pero lo que no damos por sentado es de dónde viene y la profundidad de eso”, reflexiona.

El senador también menciona que en Doctor Arroyo algunas personas deben trasladarse hasta Matehuala, San Luis Potosí, para recibir servicios básicos de salud. En casos de emergencia, advierte, moverse durante horas por carreteras en mal estado puede convertirse en un riesgo mayor.

“Lo que más les duele a las personas en general es la inseguridad, más en estas zonas donde no hay muchas policías o hay muy poco resguardo por parte de las autoridades federales y estatales. Eso es lo primero que les duele. Lo segundo es la salud”, sostiene.

Y agrega que “trasladarse en estas carreteras que a veces están en malas condiciones para irse a atender a 200 kilómetros o 150 kilómetros en una urgencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”.

Municipios con potencial

Aunque habla de carencias, Fernández insiste en que los municipios fuera del área metropolitana no deben verse sólo desde sus necesidades, sino también desde sus posibilidades.

En Agualeguas, por ejemplo, ve condiciones para detonar un polo de desarrollo económico, al contar con agua y con un aeropuerto que podría recibir operaciones de mayor escala. En Zaragoza, destaca el potencial turístico de sus cascadas y paisajes naturales.

“Vas municipio por municipio encontrando que hay belleza, pero que sobre todo hay potencial, y ese potencial lo tenemos que impulsar”, asegura.

Para el senador, esa visión implica dejar de concentrar todas las oportunidades en la zona metropolitana de Monterrey y construir proyectos regionales que permitan arraigar población, generar empleo y mejorar la calidad de vida en las comunidades rurales.

Fernández reconoce que muchos ciudadanos están lastimados por la política. En algunos municipios, dice, la gente tiene la percepción de que los servidores públicos sólo aparecen en tiempos electorales y después desaparecen.

Frente a esa desconfianza, afirma que su respuesta ha sido presentarse sin filtros, sin distancia y sin protocolos excesivos.

“Cuando me dicen: ‘es que todos los políticos’, yo les digo: yo soy Waldo. Aquí está mi trabajo. Lo primero que se sorprenden en todos estos municipios es que pregunto si ya había venido un senador y te dicen que no”, relata.

En sus giras, asegura, también llama la atención que llegue sin escoltas ni camionetas blindadas. Para él, esa forma de recorrer el estado permite que la gente lo vea como una persona cercana, expuesta a los mismos problemas y riesgos que cualquier ciudadano.

“La gente se sorprende y dice: ‘oiga, pero viene usted solo’. Solo me refiero a que no traigo escoltas, no traigo carro blindado, no traigo seguridad. Pues no, yo soy como usted, tengo los mismos problemas, me puede pasar lo mismo en carretera”, comenta.

Esa cercanía, sostiene, ayuda a humanizar la política. Fernández insiste en que quienes ocupan cargos públicos no son personas ajenas a la realidad cotidiana, sino ciudadanos con responsabilidades distintas.

“Tengo los mismos problemas que tú o que cualquier ciudadano. Si mi hija más pequeña anda en la noche de fiesta, que tiene derecho a divertirse, tengo la preocupación de que esté segura”, comparte.

Incluso evita el trato solemne del cargo. Prefiere que le llamen por su nombre.

“No me gusta que me digan senador, por ejemplo. Díganme Waldo nada más”, dice.

El escritorio callejero

Una de las iniciativas que más identifica a Fernández es el llamado escritorio callejero, un ejercicio de atención ciudadana que comenzó con asesoría legal y que, con el tiempo, creció gracias a la suma de distintas personas.

Lo que inició como un espacio para orientar jurídicamente a ciudadanos terminó incorporando lentes donados, atención médica preventiva, botiquines y hasta un bazar de ropa nueva proveniente de saldos.

“Empezamos el escritorio callejero con gestión legal. Luego alguien me llamó y me dijo: ‘¿no quiere lentes?’, y después sumamos lentes. Luego algunos médicos me dijeron que querían ayudar y ahora tengo hasta cinco equipos diferentes de médicos que van y hacen medicina preventiva”, explica.

Waldo Fernández señala que los municipios alejados del área metropolitana tienen potencial económico, turístico y social que debe impulsarse. Foto: Mauricio Luna | KLM 16.

Waldo Fernández señala que los municipios alejados del área metropolitana tienen potencial económico, turístico y social que debe impulsarse. Foto: Mauricio Luna | KLM 16.

Fernández afirma que muchas personas que apoyan este esfuerzo prefieren mantenerse fuera de reflectores, pero su participación ha permitido ampliar la ayuda.

Para él, el escritorio callejero también funciona como un punto de escucha. Ahí se reciben gestiones, denuncias, inquietudes y problemas comunitarios que pueden canalizarse con autoridades o convertirse en acciones concretas.

“Ahí en el escritorio callejero recibes muchas problemáticas. Hace unos días me dijeron: ‘en esa esquina venden’, y lo reporté; fue la policía y efectivamente. Entonces vas generando una reconstrucción del tejido social porque confía en la autoridad y la autoridad te da resultados”, señala.

Además del trabajo territorial, Fernández destaca el papel de las redes sociales y, especialmente, de WhatsApp como herramienta de contacto ciudadano. Asegura que comparte su número personal para recibir mensajes, dar seguimiento a casos y conocer de primera mano la opinión de la gente.

“El tema de la comunicación, sobre todo de WhatsApp, es muy importante porque el ciudadano te dice su problema y a veces de ahí salen cosas que hacer de manera positiva, pero también hay una retroalimentación de lo que estás haciendo”, afirma.

El senador recuerda que durante la votación de la reforma al Poder Judicial recibió numerosos mensajes de personas que le pedían votar en contra. Él, dice, respondió explicando que se trataba de un compromiso de campaña de su movimiento.

Para Fernández, incluso cuando no se logra convencer a todos, atender los mensajes tiene valor porque permite que el ciudadano se sienta escuchado.

La política también se vive con humor

Aunque habla de problemas serios, Waldo Fernández también reconoce que las giras le han dejado anécdotas inesperadas. Dice que la calle le ha permitido ver la nobleza de la gente, pero también vivir momentos curiosos, desde reclamos hasta situaciones de campaña que terminan en risas.

“Nuestra chamba está en la calle. Seis meses del año tenemos la obligación de andar en la calle, está en la Constitución; los otros seis meses tenemos la obligación de estar sesionando”, señala.

Para él, ese contacto directo no sólo es una obligación, sino una parte enriquecedora del trabajo público. Las giras pueden terminar de madrugada, entre cansancio y anécdotas, pero también dejan información valiosa para entender el estado.

Rumbo a una nueva etapa

Además de su trabajo legislativo, Fernández adelanta que buscará participar en el proceso interno de su movimiento rumbo a Nuevo León. En la entrevista, señala que se registrará el 22 de junio como coordinador de defensa de la cuarta transformación, paso que considera previo a una eventual aspiración por la gubernatura.

“Me voy a registrar el día 22 de junio para coordinador de defensa de la cuarta transformación, que es un camino previo a después a la aspiración para gobernador, pero voy a ser factor de unión”, afirma.

El senador asegura que participará con entusiasmo y que, en caso de no resultar favorecido, se sumará al proyecto que encabece su movimiento.

“Voy a participar, me voy a sumar, lo voy a hacer muy contento. Estoy seguro que voy a ser el que va a ganar y si no fuera así, vamos a sumarnos porque lo que necesitamos es que Nuevo León llegue a gobiernos con sentido social”, sostiene.

En paralelo, menciona que trabaja en temas relacionados con la agenda económica entre México y Estados Unidos, y que recibirá en el Senado a una delegación de congresistas norteamericanos.

Aunque reconoce que el contexto de seguridad puede influir en la relación bilateral, insiste en que el enfoque debe mantenerse en lo económico.

“Esta es una agenda económica, esta es una agenda económica, esta es una agenda económica”, expresa.

Waldo Fernández dice disfrutar la política, pero también entenderla como una responsabilidad de cercanía. Su apuesta, afirma, está en recorrer, escuchar y construir desde el territorio.

La frase que repite resume su estilo: “nuestra chamba está en la calle”.

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