México

La caída del Cártel de Guadalajara: así se fragmentó el imperio que dominaba el narcotráfico en México

Durante su tiempo, la organización criminal con sede en Jalisco dominó el panorama delictivo del tráfico de drogas en el país

Parte fundamental del poderío de esta agrupación, se basó en sus alianzas con grupos del crimen organziado en Colombia. Foto: X (@keegan_hamilton) /
Parte fundamental del poderío de esta agrupación, se basó en sus alianzas con grupos del crimen organziado en Colombia. Foto: X (@keegan_hamilton) /

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El Cártel de Guadalajara es considerado la organización criminal que sentó las bases en México de lo que hoy se entiende como crimen organizado enfocado en el narcotráfico en el país.

En ese sentido, su operación, que abarcó una década, no solo consolidó el tráfico de drogas como la marihuana, sino que también extendió sus actividades a la cocaína mediante alianzas criminales internacionales para su trasiego hacia Estados Unidos.

¿Cómo se originó el Cártel de Guadalajara?

Los estudios sobre este grupo sitúan su origen a finales de la década de 1970, entre 1978 y 1979, cuando la organización fue fundada por Miguel Ángel Félix Gallardo, un exelemento de la Policía Judicial Estatal de Sinaloa que también se desempeñó como guardaespaldas del gobernador Leopoldo Sánchez Celis.

Antes de ingresar de lleno en el crimen organizado, Félix Gallardo fungió como intermediario en actos de corrupción entre funcionarios estatales y miembros de la red criminal de Pedro Avilés Pérez, alias "Don Pedro" o "El León de la Sierra", grupo asentado en Sinaloa dedicado al tráfico de marihuana y opio.

Retrato de Miguel Ángel Félix Gallardo. Foto: US Federal Government

Retrato de Miguel Ángel Félix Gallardo. Foto: US Federal Government

Posteriormente, Félix Gallardo comenzó a traficar drogas por cuenta propia y se alió con Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, quienes formaban parte de la estructura de Avilés Pérez. Tras el abatimiento de este último en septiembre de 1978 en Culiacán, el grupo asumió el control de sus rutas.

Sin embargo, en ese periodo, correspondiente al sexenio de José López Portillo, el gobierno mexicano ejecutó entre 1977 y 1983 la "Operación Cóndor" en la región del "Triángulo Dorado" (Sinaloa, Durango y Chihuahua), con el impulso de la CIA y la DEA, enfocada en la erradicación de cultivos de marihuana y amapola.

Cabe destacar que esta fue la primera ocasión en que el Ejército Mexicano realizó operaciones de seguridad conjuntas con instituciones civiles, como la entonces Procuraduría General de la República (PGR), la Policía Judicial Federal y la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Retrato de Ernesto Fonseca Carrillo en su detención. Foto: X (@IAmOsmar1916)

Retrato de Ernesto Fonseca Carrillo en su detención. Foto: X (@IAmOsmar1916)

Debido a la presión militar y policial en Sinaloa, el grupo trasladó sus operaciones a Guadalajara, Jalisco, donde terminó de consolidarse el Cártel de Guadalajara.

La consolidación y la expansión al mercado de la cocaína

A partir de este punto, el grupo se consolidó bajo un esquema operativo que más tarde replicarían las organizaciones criminales surgidas en el país. Bajo este modelo, Félix Gallardo coordinaba la producción, el transporte y la distribución de grandes cargamentos de marihuana y opio hacia Estados Unidos.

Por su parte, Fonseca Carrillo y Caro Quintero desempeñaron un rol clave en el control de extensos cultivos de marihuana, los cuales sirvieron como motor económico para expandir las operaciones de la organización.

De este modo, tras dominar el tráfico de marihuana y opio, el grupo diversificó su negocio hacia la cocaína mediante alianzas con cárteles colombianos en la década de 1980. Esta expansión fue posible gracias a que el Cártel de Guadalajara dominaba el escenario criminal en México, prácticamente sin rivales en ese periodo, lo que lo llevó a ser controlara la gran mayoría del tráfico de drogas en México.

Para concretar esta red, Félix Gallardo estableció nexos con el Cártel de Cali y el Cártel de Medellín; este último acuerdo se logró a través del narcotraficante hondureño Juan Matta Ballesteros, quien sirvió de enlace con la estructura liderada por Pablo Escobar.

La alianza resultó favorable para los grupos colombianos, a quienes se les dificultaba cada vez más el envío directo de vuelos con cocaína desde Colombia hacia Miami. Ante ese bloqueo, Félix Gallardo les ofreció una ruta alternativa: transportar la droga desde México hacia territorio estadounidense.

El asesinato de "Kiki" Camarena y la caída de los líderes del Cártel de Guadalajara

El grupo logró operar bajo la protección de autoridades a las que sobornaba, lo que le permitió, entre otras cosas, trasladar sus plantaciones a zonas desérticas.

De este modo, el cártel eludió las restricciones legales que regulaban la excavación de pozos en esos suelos y retrasó la localización de sus campos de cultivo mediante pagos a funcionarios, a pesar de que en esas áreas abiertas quedaba más expuesto a los sobrevuelos de vigilancia estadounidenses.

Es aquí donde entra en escena Enrique “Kiki” Camarena Salazar, un agente encubierto mexicoestadounidense de la DEA que se hizo pasar por agricultor dentro del Cártel de Guadalajara.

La versión oficial señala que, gracias a la inteligencia provista por Camarena, en 1984 se ejecutó un operativo en el Rancho Búfalo, Chihuahua, propiedad de Caro Quintero, donde se cultivaba marihuana y trabajaban más de 3 000 personas. En la acción, 450 soldados mexicanos apoyados por helicópteros destruyeron un complejo agrícola de 1 000 hectáreas.

Como represalia, el 8 de febrero de 1985 Caro Quintero ordenó el secuestro del agente para ser interrogado por la organización, lapso en el que Camarena fue sometido a severas torturas. El 5 de marzo, su cuerpo fue localizado en la zona rural de La Angostura, en el municipio de Vista Hermosa, Michoacán.

El homicidio llevó a la DEA a desplegar la “Operación Leyenda”, la cual identificó a los tres líderes del Cártel de Guadalajara como los principales sospechosos del crimen. 

Tras una intensa presión de Washington sobre el gobierno del presidente Miguel de la Madrid, en abril de 1985 se concretaron dos capturas clave: la de Caro Quintero, el 4 de abril en Alajuela, Costa Rica, y la de Fonseca Carrillo, el 7 de abril en Puerto Vallarta.

La estaca final para la organización llegó cuatro años después, cuando el 8 de abril de 1989 Miguel Ángel Félix Gallardo fue detenido en Guadalajara, Jalisco.


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