"El Chapo" veía ‘Sabadazo’ y escuchaba "El Rey": así fue su fuga del Altiplano
Dentro del material revelado, se encuentran las entrevistas realizadas a otros internos que formaron parte de las investigaciones
Dentro de la celda del exlíder del Cártel de Sinaloa se encontraba un televisor pequeño que sintonizó momentos antes de su fuga. Foto: X (@lopezdoriga)
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No obstante, la atención mediática sobre su figura se acrecentó tras las dos ocasiones en que se fugó de penales federales. La primera, registrada el 18 de enero de 2001 en Puente Grande, Jalisco; y la segunda, el 11 de julio de 2015 en El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México.
Sobre este último escape, la red de noticias N+ estrenó recientemente un documental en la plataforma ViX donde, además de abordar el operativo que llevó a su tercera captura, se revelan nuevos datos sobre la logística de la fuga y se exponen omisiones que implicarían a las autoridades penitenciarias de facilitar la operación.
"El Chapo" veía Sabadazo previo a su fuga del penal del Altiplano
El documentalOperación Cisne Negro fue estrenado el martes 27 de octubre y reúne grabaciones inéditas, documentos, así como testimonios de funcionarios, personal penitenciario e internos.
Si bien en el periodo en que ocurrió la evasión se difundió material de la cámara de videovigilancia instalada en la celda de “El Chapo” Guzmán, en el nuevo metraje se muestra que, antes de escapar aquel sábado 11 de julio de 2015, el capo sintonizaba un fragmento del programa Sabadazo, que en su momento fue conducido por Omar Chaparro, Cecilia Galliano y Laura G.
Asimismo, en las imágenes donde el capo aparece acostado en su cama, se observa un pequeño televisor en el que se escuchaba la canción “El Rey”.
El plan consistió en la excavación de un túnel de 1.5 kilómetros hasta la regadera de la celda 20, obra facilitada por trabajos paralelos de construcción e infraestructura en el penal, como las obras del Sistema Cutzamala, que camuflaron los ruidos del taladrado, además de mantener desocupadas las celdas contiguas a la del capo.
Pese a que las autoridades no actuaron a tiempo, múltiples reclusos del área de máxima seguridad entrevistados por personal gubernamental, entre ellos Salvador Martínez, "Comandante Ardilla", y Óscar Omar Treviño Morales, "Z-42", de Los Zetas; Teodoro García Simental, "El Teo", del Cártel de Tijuana, y José Bernabé Brizuela, "La Bestia", ligado al CJNG, reportaron escuchar fuertes golpes y perforaciones de manera continua.
Sin embargo, las quejas de los internos fueron acalladas bajo advertencias. A la par, se registraron comportamientos irregulares denunciados por , mientras se realizaban supuestos mantenimientos al sistema de videovigilancia y a los inhibidores de señal telefónica, creando así las condiciones idóneas para la fuga.
Entrevistas señalan irregularidades y omisiones en las operaciones del penal del Altiplano
La noche del 11 de julio de 2015, tras reunirse con sus abogados, Guzmán Loera desapareció del radio de visión de la cámara de su celda a las 20:52 horas al descendiente por un conducto vertical en la regadera.
El pasadizo subterráneo contaba con iluminación, ventilación y una motocicleta adaptada sobre rieles, lo que le permitió recorrer los mil 500 metros hacia una propiedad fuera del penal en tan solo 18 minutos, mientras que las autoridades demoraron 37 minutos en ingresar a su celda después de que desapareció de las cámaras de vigilancia.
Grabaciones inéditas muestran la abertura en el piso, tuberías expuestas, pertenencias del capo y un uniforme penitenciario. Entre las particularidades del hallazgo destaca la atmósfera mediática en el lugar: mientras los peritos inspeccionaban la celda se escuchaba de fondo el programa Caso Cerrado.
El documental también recoge el testimonio de Jaime Galindo Hernández, expolicía federal encargado del monitoreo en el Centro de Control, quien denunció detenciones arbitrarias e interrogatorios de más de 100 horas continuas esposado a una silla.
Pese a recibir una condena de 4 años y 4 meses por evasión por omisión, Galindo permaneció encarcelado más de 7 años, reflejando el impacto punitivo sobre el personal de menor jerarquía tras la falla institucional.
Por último, tanto el exfiscal del penal como su entonces director, Valentín Cárdenas, expusieron las severas deficiencias estructurales que imperaban en la cárcel de máxima seguridad al momento del escape, tales como sensores de vibración inservibles, alarmas inactivas y el abandono de 15 de las 20 torres de vigilancia.