Durango

La leyenda del charro que busca a quién dejarle su tesoro escondido en este poblado de Durango

Un charro revolucionario estaría en búsqueda de a quién dejarle su tesoro escondido

Imagen ilustrativa. Foto: META AI
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Dentro del municipio de Nombre de Dios, Durango, existe un pequeño pueblo popular entre la sociedad por ser conocido como una localidad con presencia de brujas, se trata de Tuitán, un poblado que ha aceptado este rumor como propio y en sus letras exhibe una bruja sobre ellas. 

Pese a ser conocido como un pueblo lleno de misterio, brujería y chamanismo, esta fama se le debe a una mujer conocida como Esther, quien se popularizó por ser una curandera efectiva dentro de la comunidad. 

El charro revolucionario que ronda por Tuitán, Durango 

POSTA visitó el poblado de Tuitán, Nombre de Dios, Durango, a fin de conocer más a fondo el rumor que coloca a esta localidad como un pueblo en el que el chamanismo y la brujería van de la mano. 

En la búsqueda de testimonios se encontró al señor Cielito, un hombre de la tercera edad que ha vivido toda su vida en Tuitán, y que conoce como la palma de su mano las historias que rodean al poblado. 

El señor Cielito junto a una de sus hijas, contaron que a otra hija, mientras sus patrones se encontraban en el monte cortando flor de palma, comenzó a sentir un miedo en el ambiente, por lo que decidió subir los vidrios de la camioneta donde estaba. 

En eso escuchó a un caballo acercarse, cuando volteó, vio a un animal negro, brilloso y con un charro sobre él, quien le solicitó algo de comida, ofreciéndole una manzana, que al tomarla, se dio cuenta que las uñas del charro eran totalmente negras, posterior a ello, se despidió y se alejó en el monte, aunque batalló para perderlo de vista. 

Tras lo sucedido, la hija del señor Cielito siguió viendo al caballo del charro pero ahora cerca a la casa de sus patrones, por lo que decidió buscar ayuda con una mujer que hacía limpias en el pueblo.

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Imagen ilustrativa. Foto: META AI

El charro la buscaba para dejarle su tesoro escondido

Al llegar con la mujer que hacía limpias, esta le explicó que el charro que vio era un alma en pena de la época de la Revolución Mexicana, y que la había elegido a ella como la próxima dueña del tesoro que dejó escondido en el pueblo. 

Le mencionó que las constantes apariciones del charro y su caballo eran para que la mujer se acostumbrara a verlos y de alguna manera prepararla para el momento en el que le confesaría donde se encontraba el tesoro escondido.

La mujer con la que acudieron fue clara, le dijo que de aceptar el dinero que el charro quería darle podría perder la vida, lo que la asustó y decidió comenzar con un trabajo espiritual para ayudarse a alejarse a esta alma en pena. 

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Imagen ilustrativa. Foto: META AI

El charro se fue, pero el caballo sigue rondando por Tuitán

Tras el trabajo espiritual que le fue realizado, la mujer dejó de ver a aquel charro revolucionario que se acercaba a ella en su hermoso caballo negro, y con el pasar de los años creció y dejó de vivir en la comunidad de Tuitán. 

Sin embargo explicaron que cuando ella regresa al pueblo, aunque ya no ha visto al charro revolucionario, es común que el caballo de esta alma en pena se pasee muy seguido por lugares cercanos a donde ella se encuentra, por lo que se cree que el charro aún no pierde la esperanza de dejarle su tesoro escondido.

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Imagen ilustrativa. Foto: META AI

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