FOTOS | El Pulpo del parque Sahuatoba luce así a 50 años de su construcción
El Pulpo de Sahuatoba sigue siendo uno de los recuerdos más emblemáticos de la infancia de miles de duranguenses y un símbolo de la historia del parque.
Pulpo del Parque Sahuatoba 2026 - Foto Johan Unzueta
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Durante décadas, el Parque Sahuatoba fue uno de los principales espacios de convivencia para las familias duranguenses. Aunque hoy continúa abierto al público y conserva gran parte de sus atractivos, algunos de sus sitios más emblemáticos han quedado como testigos del paso del tiempo y de la nostalgia de quienes crecieron visitándolo.
Uno de ellos es el famoso Pulpo de Sahuatoba, una estructura metálica que por más de cinco décadas ha permanecido en el corazón del parque y que para miles de habitantes representa uno de los recuerdos más entrañables de su infancia.
Un parque con historia y espacios para toda la familia
El Parque Sahuatoba sigue siendo uno de los pulmones verdes más importantes de la capital duranguense.
En su interior se encuentran diversas áreas destinadas al esparcimiento, como un gimnasio al aire libre, un lago con patos, zonas de juegos infantiles, amplios senderos para caminar o recorrer en bicicleta y espacios donde es posible observar distintas especies de aves características de la región.
A pesar de contar con estos atractivos, la afluencia de visitantes ya no es la misma que durante las décadas de los años 80 y 90, cuando era uno de los puntos de reunión favoritos para las familias durante los fines de semana y las vacaciones de verano.
El Pulpo de Sahuatoba, un símbolo de la nostalgia duranguense
La estructura conocida como El Pulpo fue instalada en 1975, durante el gobierno estatal de Héctor Mayagoitia Domínguez y la administración municipal de Máximo Gámiz Parral. En aquel entonces no era únicamente una escultura, sino el elemento principal de un chapoteadero donde niños y jóvenes disfrutaban de tardes enteras de diversión.
Sus tentáculos funcionaban como resbaladillas que desembocaban en el agua, convirtiéndose en una de las atracciones más populares del parque. Con el paso de los años, el chapoteadero dejó de operar y la fuente quedó sin funcionamiento, mientras que la estructura permaneció como un recuerdo de una época distinta para la ciudad.
Un patrimonio que conserva la memoria de generaciones
Actualmente, el Pulpo se mantiene en buenas condiciones físicas, aunque ya no puede utilizarse como en el pasado. Por motivos de seguridad, las autoridades colocaron protecciones para evitar que los visitantes suban a la estructura, dejando atrás su función recreativa.
Hoy, más que una atracción, el Pulpo de Sahuatoba representa un símbolo de la memoria colectiva de Durango.
Quienes lo conocieron en funcionamiento recuerdan con cariño las tardes de verano, las filas para deslizarse por sus tentáculos y los momentos compartidos en familia, convirtiéndolo en uno de los íconos más representativos de la historia recreativa de la ciudad.