Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
La ciudad de Durango, con sus 462 años de historia, ha sido testigo de todo tipo de historias. En casi 5 siglos se han suscitado todo tipo de relatos, desde los que contribuyen a la Conquista y la Independencia de México, hasta los sucesos paranormales.
3 edificios de Durango que son famosos por leyendas ocurridas entre sus paredes
El Centro Histórico de Durango, junto con varios de sus barrios más antiguos, son los principales lugares que han sido escenario de historias que poco a poco se convirtieron en leyenda. Por mencionar solo 3 ejemplos tenemos los siguientes:
Palacio del conde de Súchil
La casa de los monos (restaurante - bar Leyenda de Analco)
Centro de Convenciones Bicentenario (Ex Internado Juana Villalobos)
Leyenda del Palacio del conde de Súchil en Durango
Joseph Ignacio del Campo y Larrea, nacido en España, llegó a la capital de la Nueva Vizcaya al rededor de 1750. Amasó una cuantiosa fortuna gracias a la explotación minera que tuvo su auge en aquella época dentro del territorio que hoy es Durango.
Gracias a esta fortuna obtuvo los títulos nobiliarios de vizconde de San Juan de las Bocas y conde del Valle de Súchil. Entre sus muchas propiedades, la más notable fue el palacio que se hizo construir en la ciudad de Durango, donde hoy son las calles de Madreo y 5 de Febrero.
En 1985 fue adquirido por el Banco Nacional de México y restaurado en 1988. En 2011, abrió sus puertas al público como Casa Señorial del Banco Nacional de México. Actualmente hay visitas guiadas, entrando por la puerta lateral de calle Madero.
La leyenda circula en torno al apego que tuvo el conde hacia sus riquezas y propiedades, proyectándose su sombra en distintas habitaciones y los dos patios de este palacio. Muchos duranguenses aseguran haberlo visto deambulando, principalmente en horarios en que no debería haber personas dentro.
Casa de los monos (restaurante - Bar Leyenda de Analco)
Esta antigua casona del Barrio de Analco tiene relativamente poco tiempo como sitio comercial y de entretenimiento, pues durante muchos años fue una residencia particular que llamó la atención de cientos de duranguenses por sus peculiaridades.
En su fachada, este edificio tenía un amplio ventanal de piso a techo en planta alta, en el cual se podían ver todo el año dos muñecos extraños de tamaño real, y un árbol de navidad, siempre con las luces encendidas. Además, resalta que había espejos en casi todas sus paredes.
La leyenda cuenta que en esa casa siempre debía haber luces encendidas, pues de lo contrario sucedían cosas aterradoras en su interior cuando quedaba a oscuras: objetos arrojados por los aires, los ventanales vibraban, respiraciones en sitios vacíos, gritos lejanos. Mientras la luz permanezca encendida, hay paz en el edificio, según narran.
Algunas personas señalan que en este domicilio vivía la joven que protagoniza otra leyenda famosa de Durango, la cual se dice que bailó con el diablo en una discoteca al sur de la ciudad durante una velada de Semana Santa.
Centro de Convenciones Bicentenario (Ex Internado Juana Villalobos)
Si hay un lugar en Durango fuera del Centro Histórico que posee una amplia e interesante historia y decenas de leyendas en torno a éste, es el complejo de edificios antiguos del Centro de Convenciones Bicentenario.
Este espacio fue diseñado inicialmente como hospital civil para atender. Posteriormente fue cuartel militar y penitenciaría, después un internado para niños, tanto para huérfanos como para aquellos cuyas madres trabajadoras no podían atenderlos debidamente.
Este recinto ha sido escenario de cientos de sucesos considerados paranormales, entre los que destacan la proyección de sombras infantiles, ruidos de cosas arrojadas al suelo, avistamiento de niños corriendo por los pasillos, a quienes después nadie encuentra.
Hay quienes aseguran que por las noches se escuchan varias risas y llantos infantiles, se escuchan pasos pequeños por los pasillos vacíos y aseguran que se llega a tener la sensación de estar siendo observados cuando se camina por el antiguo patio que hoy es el Aula Magna.
El rumor más escalofriante es acerca del emparedamiento de niños en los muros perimetrales del antiguo internado, principalmente de aquellos cuyo deceso no podía ser justificado por las autoridades del instituto, pero que además no había quien reclamase sus cuerpos.