Coahuila

Termoeléctricas en Nava, Coahuila, generan alerta por contaminación ambiental; recomiendan uso de cubrebocas

Contaminación en Nava: vecinos piden inspeccionar las plantas termoeléctricas en Coahuila y refuerzan uso de cfubreocas.

Contaminación pone en riego a habitantes de Nava, Coahuila / Foto: IA
Contaminación pone en riego a habitantes de Nava, Coahuila / Foto: IA

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La presencia de residuos oscuros sobre superficies de viviendas y vehículos, junto con las columnas de humo observadas en la Región Norte de Coahuila, encendió la preocupación de habitantes y colectivos ambientalistas de Nava. 

Ante esta situación, algunos grupos y planteles educativos recomendaron el uso de cubrebocas, especialmente entre estudiantes, como medida preventiva mientras se solicita una revisión de las emisiones de las centrales termoeléctricas de la zona.

Las denuncias se concentran en las instalaciones José López Portillo, también conocida como Río Escondido, y Carbón II, ambas operadas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y dedicadas a la generación de energía mediante carbón mineral. 

Sin embargo, la composición y concentración de las partículas reportadas deberán determinarse mediante mediciones técnicas para establecer su origen y los posibles efectos ambientales.

¿Por qué existe preocupación por las emisiones de las termoeléctricas en Nava?

Residentes de sectores como el ejido El Encino, el ejido Nava, Bosques de Río Escondido y la colonia del Valle señalaron que partículas de color oscuro se han acumulado en patios, automóviles y otras superficies de uso cotidiano. 

Estos reportes incrementaron la inquietud sobre la calidad del aire y la exposición de las familias a los residuos que llegan desde el entorno industrial.

La alerta también está relacionada con reportes difundidos el 7 de octubre, atribuidos a fuentes internas de la CFE, que apuntan a posibles problemas en los precipitadores electrostáticos de las plantas. Estos equipos sirven para retener cenizas y partículas presentes en los gases antes de que sean liberados por las chimeneas. 

Si su funcionamiento resulta deficiente, podría disminuir la capacidad de captura de contaminantes; no obstante, las fallas señaladas requieren una comprobación técnica oficial.

¿Qué antecedentes existen sobre los sistemas de control de contaminantes?

Las inquietudes actuales se suman a observaciones previas sobre el mantenimiento de equipos en Carbón II. Durante la revisión de la Cuenta Pública 2018, la Auditoría Superior de la Federación documentó retrasos de cinco meses en trabajos relacionados con el reemplazo de precipitadores electrostáticos de dos unidades de la central. El contrato correspondiente tenía un monto de mil 96.2 millones de pesos.

Este antecedente permite contextualizar los cuestionamientos sobre el mantenimiento de los sistemas de control, aunque no demuestra por sí mismo que los equipos presenten actualmente fallas ni que exista una relación directa con los residuos denunciados por los habitantes.

Además de las condiciones de los precipitadores, residentes y colectivos han planteado dudas sobre la calidad del carbón empleado y los mecanismos para recibir, revisar y combinar el combustible que utilizan las instalaciones. Estos aspectos forman parte de los temas que, según los denunciantes, deberían ser aclarados mediante información técnica y una inspección.

¿Qué medidas solicitan los habitantes y qué debe investigarse?

Los habitantes y organizaciones ambientalistas pidieron la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para inspeccionar los sistemas de control de emisiones y realizar mediciones de partículas suspendidas. Con estos estudios buscan conocer qué sustancias están presentes en el aire, en qué concentraciones se encuentran y si las centrales cumplen con los límites establecidos por la normativa ambiental aplicable.

También solicitaron a la CFE que comunique públicamente las condiciones operativas de sus unidades generadoras y los trabajos de mantenimiento realizados. Consideran que contar con información verificable permitiría dimensionar el problema y conocer las acciones previstas para atenderlo.

Mientras no se publiquen resultados técnicos concluyentes, el origen, la composición y la magnitud de las partículas reportadas permanecen pendientes de confirmación. La inspección solicitada podría ayudar a establecer si se requieren ajustes operativos, medidas correctivas o, en caso de acreditarse incumplimientos, procedimientos administrativos.

En tanto, las recomendaciones preventivas difundidas por colectivos y escuelas reflejan la preocupación existente entre las comunidades cercanas. La evaluación de la calidad del aire y la comunicación de resultados serán fundamentales para que la población conozca las condiciones ambientales de la región y las medidas que correspondan.


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