¿Por qué veneran a la Santa Muerte? Un investigador de la UAdeC explica el culto
El culto a la Santa Muerte gana presencia en México. Un investigador de la UAdeC explica qué le piden sus devotos y por qué enfrentan estigmas sociales
Santa Muerte y Día de Muertos se relacionan el 2 de noviembre. Un investigador de la UAdeC explica cómo viven esta devoción sus creyentes en México. (Leslie Delgado)
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Hablar de la Santa Muerte provoca reacciones encontradas, en su mayoría negativas, debido a los estigmas que la vinculan con criminales o con personas que buscan hacer el mal. Sin embargo, detrás de esta devoción existen historias de fe, experiencias personales y distintas formas de comprender la religiosidad popular en México.
Se ha documentado que el culto a la Santa Muerte ha ganado presencia en el país. Muchas de las historias de sus devotos tienen un elemento en común: aseguran que recurrieron a ella después de no encontrar respuesta a sus plegarias ni recibir el milagro que esperaban de Dios o de la intercesión de los santos católicos.
Cada 2 de noviembre, sus devotos celebran una especie de fiesta patronal en su honor. Se congregan para agradecerle los favores que consideran recibidos y, mediante danzas, altares y otras muestras de fe, demuestran su compromiso, pero, sobre todo, su esperanza.
Francesco Gervasi, catedrático e investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), ha estudiado y documentado la devoción a la Santa Muerte con el propósito de comprenderla desde una perspectiva sociocultural, sin recurrir a sensacionalismos ni reproducir los estigmas que enfrentan sus creyentes.
¿Dónde surge el culto a la Santa Muerte y qué relación tiene con el Día de Muertos?
El origen de la devoción a la Santa Muerte suele relacionarse con una combinación de elementos culturalesprehispánicos y europeos. Mientras que los antiguos pueblos mesoamericanos desarrollaron distintas concepciones sobre la muerte y el inframundo, la colonización introdujo una visión cristiana que también influyó en la manera de comprender y representar la muerte.
Durante la época colonial surgieron referencias a prácticas relacionadas con esta figura. Entre los antecedentes que se mencionan se encuentra una calle del Centro Histórico de la Ciudad de México conocida como De la Santa Muerte, donde, según relatos históricos, se ofrecían rezos para que los enfermos tuvieran una muerte tranquila.
Con el tiempo, las representaciones esqueléticas se incorporaron a distintas expresiones de la religiosidad popular. Algunas interpretaciones las relacionan con figuras prehispánicas como Mictlantecuhtli, señor del inframundo mexica. Sin embargo, esta asociación no demuestra por sí misma una continuidad directa entre las antiguas creencias y el culto contemporáneo.
La figura moderna de la Santa Muerte comenzó a adquirir mayor visibilidad a mediados del siglo XX, especialmente durante las décadas de 1950 y 1960, con la circulación de estampas y figurillas. Para la década de 1990, la devoción ganó notoriedad pública y se extendió a distintos sectores de la sociedad mexicana.
En 2005, la Secretaría de Gobernación (Segob) revocó el registro de una organización religiosa vinculada con el culto. Sin embargo, la medida no significó la desaparición de la devoción, que continuó manifestándose mediante altares domésticos, espacios públicos y agrupaciones de creyentes.
Gervasi explica que el Día de Muertos también permite observar la convivencia entre la religiosidad institucional y las prácticas populares, que no siempre coinciden con las interpretaciones oficiales de las iglesias.
«Bueno, el Día de Muertos, obviamente, es uno de los eventos religiosos y culturales más importantes en México y, de manera más general, en buena parte del mundo occidental. Es un evento de religiosidad católica institucional, pero que también tiene características de la religiosidad popular, porque, a pesar de lo que puedan decir las instituciones religiosas, la gente lo vive a su manera.
»Por otro lado, el 2 de noviembre también es un día importante en la devoción a la Santa Muerte, mientras que el primero no es muy aceptado. Se ha convertido hasta en un evento reconocido en todo el mundo; la manera de llevarlo a cabo en México atrae a gente de todo el mundo para ver los colores y la manera de celebrar a los muertos», explicó.
¿Qué estigmas enfrentan los devotos de la Santa Muerte?
Para comprender los estigmas que rodean esta devoción, es necesario observar los espacios donde se manifiesta públicamente, como el barrio de Tepito, en la Ciudad de México.
Uno de los altares más conocidos es el que Doña Queta dedicó a la Santa Muerte en la calle de Alfarería, en la colonia Morelos. Durante los primeros días de cada mes, y especialmente en noviembre, decenas de creyentes de la llamada Niña Blanca acuden al lugar para realizar sus mandas.
Entre las ofrendas que llevan se encuentran bebidas alcohólicas, frutas, cigarros y otros objetos que adquieren un significado particular dentro de sus prácticas religiosas.
Uno de los aspectos más llamativos de esta devoción es su relación con el catolicismo popular. Muchos de sus seguidores mantienen creencias y prácticas católicas, aunque también veneran a la Santa Muerte, una figura que la Iglesia católicano reconoce como santa.
Durante sus investigaciones, Gervasi encontró que las personas entrevistadas eran, al mismo tiempo, devotas de la Santa Muerte y católicas.
El investigador explica que esta convivencia de creencias refleja una característica de la religiosidad popular: las personas construyen sus propias formas de vivir la fe, incluso cuando estas no coinciden con las posturas oficiales de las instituciones religiosas.
«Yo me acuerdo de que, cuando hicimos la investigación, encontramos que todas las personas entrevistadas eran, al mismo tiempo, católicas. Eso es lo interesante: a pesar de que las instituciones católicas rechazan con fuerza esta devoción y no la reconocen, los devotos y las devotas hacen las cosas como les gusta a ellos. Esa es la parte bonita de la religiosidad popular.
»Yo no me puedo permitir decirles cómo debe ser, porque es su religiosidad, su religión. A pesar de esto, yo creo que la grandísima mayoría de los devotos y las devotas de la Santa Muerte son también católicos.
»La Santa Muerte representa, en este pluralismo, una opción más dentro de la oferta religiosa. En esa oferta de santos, algunos reconocidos y otros no, ellos deciden hacerse devotos principalmente de la Santa Muerte.
»Es interesante porque, cuando vas viendo los altares, encuentras que junto a la estatua de la Santa Muerte hay estatuas de San Judas Tadeo e imágenes de la Virgen de Guadalupe. De hecho, hay representaciones de la Santa Muerte con la vestimenta de la Virgen de Guadalupe. Estas mezclas y estos sincretismos son muy comunes. Algunos estudios también han respaldado la idea de que la gran mayoría de los devotos de la Santa Muerte son católicos», señaló.
Esta combinación de símbolos y creencias puede observarse en numerosos altares, donde las imágenes de la Santa Muerte comparten espacio con representaciones de San Judas Tadeo y de la Virgen de Guadalupe. También existen figuras de la Santa Muerte vestidas con atuendos que evocan la iconografía mariana.
Estas expresiones muestran que las creencias religiosas no siempre se viven de manera excluyente. Algunos creyentes incorporan distintas figuras y devociones a su vida espiritual, de acuerdo con sus experiencias y necesidades.
Por ello, asociar automáticamente el culto a la Santa Muerte con la delincuencia deja fuera una realidad más amplia: la diversidad de personas que se acercan a esta figura por motivos que van desde la búsqueda de protección hasta la salud, el amor y el bienestar familiar.
¿Qué le piden a la Santa Muerte y qué significan sus colores?
En la tradición católica, los santos son figuras reconocidas por su vida de virtud y su cercanía con Dios. Los fieles pueden pedir su intercesión mediante la oración, con la esperanza de recibir ayuda espiritual.
La Santa Muerte, sin embargo, ocupa un lugar distinto: la Iglesia católica no la reconoce como santa y su culto no forma parte de la doctrina oficial de esta institución.
Entonces, ¿qué lleva a una persona a buscar su protección?
Para algunos devotos, la respuesta está relacionada con experiencias personales de sufrimiento, enfermedad, dificultades económicas o problemas familiares. Otros explican que se acercaron a ella después de sentir que sus plegarias a otras figuras religiosas no habían sido escuchadas.
Gervasi advierte que uno de los principales estigmas asociados con esta devoción consiste en vincularla casi exclusivamente con el narcotráfico y la delincuencia.
«Generalmente, la Santa Muerte se asocia, de manera equivocada, con ciertos tipos de peticiones que se atribuyen a los narcotraficantes, como no morir en un enfrentamiento con la policía. Pero, en realidad, lo que la gente le pide son cosas muy heterogéneas.
»Principalmente, tienen que ver con la protección. Pero, por ejemplo, hay policías que son devotos de la Santa Muerte. Entonces, no se trata solamente de la protección que uno podría imaginar que busca un delincuente para poder robar sin que lo maten o lo atrapen.
»La protección seguramente tiene una dimensión importante, pero no es la única: también están la salud y el amor. De hecho, hay estatuas de la Santa Muerte de diferentes colores, dependiendo de lo que se le quiera pedir. También se le puede pedir prosperidad en el ámbito laboral».
El investigador recuerda que, durante un estudio realizado en Saltillo, entrevistaron a personas que explicaron las razones por las que se habían convertido en devotas. Una de las historias que más recuerda es la de una mujer cuya hija padecía cáncer.
«En la investigación que hicimos aquí hace ya muchos años, en Saltillo, entrevistamos a devotos y devotas de la Santa Muerte y les preguntamos por qué se habían hecho devotos. Esto también responde a la otra pregunta que me hacías: ¿por qué la gente se hace devota?
»Hay que ver el sistema religioso actual casi como un mercado económico. Hay autores, como Rodney Stark, que dicen que hoy en día la religión funciona como cualquier otro bien de consumo».
El investigador relató que la mujer había pedido ayuda a la Virgen de Guadalupe y a San Judas Tadeo, pero, según su testimonio, la enfermedad de su hija no mejoraba. Posteriormente, una amiga le habló de la devoción a la Santa Muerte y le aseguró que era milagrosa.
«Recuerdo una señora que nos contó que tenía una hija con cáncer. Había pedido a la Virgen de Guadalupe y a San Judas Tadeo, pero la muchacha no se curaba. Después, una amiga le dijo: “Mira, está esta devoción a la Santa Muerte; es muy milagrosa”.
»Entonces, se acerca a la Santa Muerte, se hace devota y le pide. Según lo que nos contó la entrevistada, la Santa Muerte sí le cumplió: su hija se curó».
De acuerdo con el relato de la entrevistada, la joven se recuperó. Para la mujer, aquella experiencia fue determinante para desarrollar su devoción.
Historias como esta permiten comprender por qué algunas personas consideran que la Santa Muerte escucha sus peticiones y responde a sus necesidades. Se trata, sin embargo, de experiencias personales que deben distinguirse de las evidencias médicas sobre la recuperación de una enfermedad.
Gervasi sostiene que la percepción de recibir una respuesta favorable puede convertirse en un motivo fundamental para acercarse a esta figura religiosa.
«Entonces, en realidad, ¿por qué se hacen devotos? ¿Por qué es una santa entre otros santos que sí cumple? Ese es el motivo principal por el cual las personas se hacen devotas de la Santa Muerte. Es una santa que cumple.
»Ese es el punto, pero, obviamente, luego eso se distorsiona y se quiere sugerir que la Santa Muerte sería la santa de los narcos. Hay muchos políticos y muchas personas del espectáculo que son devotos de la Santa Muerte, pero eso se prefiere omitir, porque obviamente vende mucho más decir que la Santa Muerte es la devoción de los narcos», recalcó.
Así, la pregunta sobre si la Santa Muerte es milagrosa encuentra respuestas diferentes según las creencias y experiencias de cada persona. Para sus seguidores, los favores recibidos pueden representar una confirmación de su fe; para quienes no comparten el culto, se trata de interpretaciones religiosas que no necesariamente aceptan.
¿Qué significan los colores de la Santa Muerte?
En las tiendas de artículos esotéricos es común encontrar representaciones de la Santa Muerte con una guadaña y vestimentas de distintos colores. Estas tonalidades suelen asociarse con peticiones o intenciones específicas dentro de las prácticas de sus devotos.
La elección de una figura puede depender de aquello que se desea pedir, desde protección hasta amor, salud o prosperidad económica.
«Hay estatuas blancas que se asocian generalmente con la paz, la armonía y la tranquilidad. La roja, obviamente, es para pedir cosas que tienen que ver con el amor y la pasión.
»El negro, si existe, generalmente es para la protección, para defenderse o protegerse, por ejemplo, de algún tipo de brujería. El dorado es para conseguir dinero. Existe la verde, que tiene que ver con cuestiones de justicia y también de salud. Está el amarillo, que tiene que ver, en general, con la energía y la prosperidad.
»Hay de varios colores. De hecho, también hay una estatua de la Santa Muerte hecha de varios colores, que no es para pedirle un poco de todo. Es la estatua de color arcoíris, que a veces se utiliza en relación con la diversidad sexual. Entonces, hasta eso tiene, ¿no? Es muy interesante. En realidad, las peticiones son muy variadas y muchas veces se quiere encasillar todo en cierto tipo de petición», dijo.
Aunque los significados pueden variar de acuerdo con las tradiciones y los vendedores, algunas de las asociaciones más frecuentes son:
Blanco: paz, armonía y tranquilidad.
Rojo: amor y pasión.
Negro: protección y defensa frente a aquello que los devotos consideran amenazas espirituales.
Dorado: dinero y prosperidad económica.
Verde: justicia y salud.
Amarillo: energía y abundancia.
Multicolor o arcoíris: distintas intenciones y, en determinados contextos, diversidad sexual e inclusión.
También existen representaciones multicolores a las que algunos creyentes atribuyen la posibilidad de reunir distintas intenciones en una sola figura. En determinados contextos, estas imágenes se relacionan con la diversidad sexual y con expresiones de inclusión.
La variedad de colores refleja la amplitud de las peticiones y las interpretaciones que se desarrollan alrededor de esta devoción. Sin embargo, sus significados no necesariamente son universales, pues pueden cambiar según las creencias y prácticas de cada comunidad.
¿Existe un censo de devotos de la Santa Muerte en México?
Pese a la visibilidad que ha adquirido esta devoción en México, no existe una cifra oficial y ampliamente aceptada que permita establecer con precisión cuántas personas la practican.
La falta de registros sistemáticos dificulta conocer el número de creyentes, su distribución geográfica y las características sociales de quienes participan en el culto.
Asimismo, Gervasi señala que el estigma social sigue siendo un obstáculo para comprender la dimensión de esta práctica religiosa. En algunos contextos, los devotos enfrentan señalamientos y rechazo por parte de sectores de la sociedad, lo que puede dificultar que expresen públicamente sus creencias.
«Sí, seguramente. Desafortunadamente, no hay datos ciertos con respecto a los devotos y las devotas de la Santa Muerte, justamente por las estigmatizaciones que existen. Por ejemplo, sigue siendo tristemente muy común ver notas de periódicos donde se dice que personas del barrio piden al gobierno local que quite una estatua de la Santa Muerte. Entonces, siguen siendo personas muy estigmatizadas y señaladas por parte de algunos sectores de la sociedad».
El investigador explica que, aunque en algunos lugares la presencia de altares se ha vuelto cotidiana, la devoción continúa siendo motivo de señalamientos en otros sectores de la sociedad.
«A la gente todavía no le resulta muy fácil expresar esa devoción en público, a pesar de que hay lugares, por ejemplo, como la Ciudad de México, donde eso es cada vez más común. Hay zonas populares donde en cada esquina puedes ver una estatua o un altar dedicado a la Santa Muerte.
»En general, sigue siendo una devoción estigmatizada. Por eso no se tienen números seguros, pero se presume que es una de las devociones que más ha crecido en México».
La ausencia de cifras confiables impide determinar con exactitud el alcance de esta devoción. Aunque se considera que ha ganado presencia en distintas regiones del país, su dimensión requiere estudios sistemáticos que permitan conocer mejor a sus seguidores.
¿La Santa Muerte es una devoción maligna o una expresión de la religiosidad popular?
La Iglesia católica mantiene una postura crítica frente al culto a la Santa Muerte, al considerarlo incompatible con sus enseñanzas religiosas. Esta posición contrasta con la visión de los creyentes, quienes suelen describirla como una figura protectora, justa y cercana, capaz de acompañarlos en momentos de incertidumbre.
En el ámbito social, las críticas al culto también se relacionan con su asociación mediática con la violencia y la delincuencia. Sin embargo, reducir esta devoción a esos contextos impide reconocer la diversidad de motivaciones que llevan a las personas a practicarla.
Otro aspecto es la comercialización de imágenes, veladoras, altares y otros objetos religiosos. Aunque estos productos forman parte de la economía que rodea al culto, su venta no permite concluir que las creencias de sus compradores carezcan de sinceridad.
El investigador cuestiona la idea de que la Santa Muerte sea necesariamente una figura vengativa o maligna por su relación simbólica con la muerte. Desde su perspectiva, las prácticas de sus devotos tienen semejanzas con las que se encuentran en otras expresiones de la religiosidad popular.
«También se ha especulado mucho sobre que la Santa Muerte sería vengativa. Eso tampoco es así, según los devotos. Nuevamente, se tiende a identificar a la Santa Muerte como la santa mala porque representa la muerte, pero, en realidad, ¿cómo funciona? Funciona como cualquier otro santo.
»Lo que se pide tiene que ver con las mandas. A mí me ha tocado ver cosas parecidas, por ejemplo, con respecto a San Judas Tadeo y al Niño Fidencio. Funciona así: se pide algo y se ofrece algo a cambio. Pueden ser muchas cosas; por ejemplo, llegar de rodillas a algún templo o altar dedicado a la Santa Muerte, o dejar de tomar alcohol. Cada quien hace su propia promesa. No es muy diferente de lo que pasa con respecto a otros santos, aunque a veces se salten las…».
Desde la perspectiva de muchos devotos, las mandas y promesas forman parte de un intercambio simbólico: se solicita un favor y, a cambio, se asume un compromiso que puede consistir en visitar un altar, acudir de rodillas a un lugar de culto o abandonar determinados hábitos, como el consumo de alcohol.
La diferencia radica en las figuras a las que se dirigen las peticiones y en los significados que cada comunidad les atribuye.
Comprender la devoción a la Santa Muerte exige, por tanto, ir más allá de los prejuicios y examinar las experiencias de quienes la practican.
Para algunos, representa una esperanza frente a la enfermedad, la incertidumbre económica o los problemas personales. Para otros, es una figura de protección que forma parte de su vida cotidiana.
La pregunta de si es santa o milagrosa depende, en última instancia, de la perspectiva desde la que se analice. La Iglesia católica no la reconoce como santa, mientras que sus devotos interpretan las experiencias que consideran favorables como señales de su protección.
Más allá de las diferencias religiosas, el fenómeno invita a reflexionar sobre la manera en que las personas construyen sus creencias, buscan respuestas ante la adversidad y encuentran sentido a sus experiencias.
Entenderlo desde una perspectiva sociocultural no significa validar todas sus creencias ni rechazar las críticas, sino reconocer que detrás de una figura rodeada de controversia existen personas, historias y formas diversas de vivir la fe.