Coahuila

Gobierno federal pone la mira en el fracking en Coahuila; apunta a la cuenca Sabinas-Burro-Picachos

Gas no convencional en Coahuila: Gobierno federal analiza reservas y disponibilidad de agua antes de considerar el fracking.

Fracking continua sobre la mesa para Coahuila / Foto: WWF | Archivo POSTA MX | Canva
Fracking continua sobre la mesa para Coahuila / Foto: WWF | Archivo POSTA MX | Canva

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El potencial energético del subsuelo de Coahuila volvió a colocarse en el centro de la discusión nacional, luego de que el Gobierno federal confirmara que continúan los estudios sobre la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, una extensa formación geológica que se extiende por territorio coahuilense y parte de Nuevo León.

El objetivo de las investigaciones es determinar si existen condiciones geológicas e hídricas que permitan considerar, en el futuro, el aprovechamiento de gas natural no convencional mediante fracturación hidráulica, técnica conocida como fracking. Sin embargo, el proyecto todavía se encuentra en una fase de evaluación y no existe autorización para comenzar actividades de extracción mediante este procedimiento.

Durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, aclaró que no se han autorizado pruebas piloto de fracking. Por ahora, las investigaciones se concentran en verificar la disponibilidad de agua salina en formaciones profundas y estudiar las características del subsuelo antes de tomar cualquier decisión.

¿Por qué el Gobierno federal tiene interés en la cuenca Sabinas-Burro-Picachos?

El interés por esta región se relaciona con las estimaciones sobre sus reservas de gas de lutitas, un recurso energético atrapado en formaciones rocosas de baja permeabilidad que requiere técnicas especiales para su aprovechamiento.

Estimaciones históricas basadas en información de la Comisión Nacional de Hidrocarburos han situado el potencial de la cuenca en alrededor de 67 billones de pies cúbicos de gas de lutitas. Esta cifra representa un cálculo del recurso potencial y no significa que todo ese volumen pueda extraerse de manera técnica, ambiental y económicamente viable.

La zona de interés comprende una amplia franja del centro y norte de Coahuila, además de una porción de Nuevo León. Entre los municipios mencionados en estudios relacionados con las formaciones gasíferas figuran Acuña, Allende, Monclova, Múzquiz, Nava, Piedras Negras, Sabinas y San Juan de Sabinas, entre otros.

También se han identificado territorios de municipios como Candela, Castaños, Cuatro Ciénegas, Nadadores y San Buenaventura dentro de análisis más amplios de las formaciones geológicas regionales.

No obstante, la presencia de una zona dentro de estos estudios no implica que se haya elegido para realizar perforaciones destinadas a extraer gas. La delimitación de cualquier proyecto futuro dependería de los resultados técnicos y de las evaluaciones correspondientes.

¿Qué estudios se realizarán antes de considerar la fracturación hidráulica?

La primera etapa contempla investigaciones hidrogeológicas y la posible perforación de pozos exploratorios por parte del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), con el propósito de confirmar si existen depósitos profundos de agua salada, conocer sus características y determinar qué volúmenes podrían estar disponibles.

Estos trabajos no deben confundirse con pozos destinados a extraer gas mediante fracking. Su función inicial es recopilar información directa sobre las formaciones subterráneas y comprobar que los cuerpos de agua salina estén hidráulicamente separados de los acuíferos superficiales utilizados para abastecimiento y actividades productivas.

La disponibilidad de agua constituye una de las principales condiciones para evaluar la viabilidad de esta tecnología. Las recomendaciones del comité científico que asesora al Gobierno federal establecen que no se debe utilizar agua dulce comprometida para consumo humano, agricultura o ganadería.

En caso de que el proyecto avanzara en etapas posteriores, las recomendaciones incluyen emplear agua salina profunda o residual, reciclar al menos 75 por ciento del líquido utilizado y aplicar medidas para proteger los acuíferos y los ecosistemas. También se plantea vigilar el manejo de sustancias químicas, los residuos y los posibles riesgos operativos.

Estas condiciones forman parte de los criterios propuestos para evaluar la viabilidad de la técnica; no representan una autorización para comenzar su aplicación en Coahuila.

¿Qué municipios podrían verse involucrados y qué falta para decidir?

Aunque los estudios abarcan una superficie extensa, las autoridades federales han señalado que cualquier posible aprovechamiento se limitaría, en su caso, a zonas específicas que todavía deben identificarse. Por ahora, no se ha definido un municipio de Coahuila donde se vaya a realizar una prueba de extracción mediante fracturación hidráulica.

El comité de especialistas recomendó continuar evaluando el potencial de gas no convencional en Sabinas-Burro-Picachos, compartida por Coahuila y Nuevo León, así como en la cuenca de Burgos, ubicada en el noreste de Tamaulipas. En contraste, recomendó descartar este tipo de aprovechamiento en Tampico-Misantla por consideraciones sociales, ambientales y de biodiversidad.

Antes de avanzar hacia una eventual explotación, también deberán estudiarse la cantidad de gas disponible, los costos de extracción, los posibles impactos ambientales y las condiciones de protección para las comunidades cercanas. Las recomendaciones incluyen realizar consultas previas, libres e informadas con la población de las zonas de influencia antes de iniciar cualquier actividad de producción.

Por lo tanto, el interés energético en Sabinas-Burro-Picachos mantiene a Coahuila dentro de las regiones bajo evaluación, pero el futuro del proyecto dependerá de los resultados de las investigaciones. La existencia de reservas estimadas no garantiza que el recurso pueda aprovecharse y, hasta el momento, no hay autorización para extraer gas mediante fracking en la entidad.


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