Coahuila

¿Cómo prevenir el suicidio? Estas son las señales de alerta y redes de apoyo

La presión social, las expectativas y la comparación en redes pueden afectar la salud mental. Una psicóloga explica cómo reconocer señales de alerta de suicidio

La presión social y las expectativas de éxito pueden afectar la salud mental y aumentar los sentimientos de frustración y desesperanza. (Canva | POST IA)
La presión social y las expectativas de éxito pueden afectar la salud mental y aumentar los sentimientos de frustración y desesperanza. (Canva | POST IA)

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Septiembre es el mes de la prevención del suicidio, una oportunidad para hablar de salud mental, romper estigmas y reconocer las señales de alerta. Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, fecha que busca promover la escucha, el acompañamiento y la atención profesional.

En entrevista exclusiva con POSTA Coahuila, la psicóloga Berenice de la Peña señaló que el suicidio no responde a una sola causa. Se trata de un fenómeno multifactorial en el que pueden acumularse problemas económicos, laborales y familiares, violencia, desempleo, dificultades de transporte y otros factores que afectan la estabilidad emocional.

La especialista destacó que la presión social y las expectativas sobre cómo debería vivirse también pueden tener un impacto importante en la salud mental. Actualmente, muchas personas enfrentan exigencias constantes relacionadas con el éxito, la productividad, la apariencia, la estabilidad económica y la forma en que supuestamente deberían construir su vida.

¿Cómo afectan la presión social y las redes sociales a la salud mental?

A estas exigencias se suma el contenido publicado en redes sociales, donde con frecuencia se muestran logros, estilos de vida, viajes, relaciones y metas alcanzadas. Esta exposición puede llevar a una comparación permanente con influencers, conocidos o personas que proyectan una vida aparentemente exitosa.

Cuando alguien observa que otras personas parecen avanzar mientras no consigue los resultados esperados, puede experimentar sentimientos de:

  • Frustración.
  • Culpa.
  • Insuficiencia.
  • Baja autoestima.
  • Desesperanza.
  • Pérdida de motivación.

Esta percepción puede agravarse cuando la persona ha luchado durante mucho tiempo por cambiar su situación, pero no encuentra respuestas ni mejoras. La sensación de que nada cambia y de que no existen alternativas puede contribuir a pensamientos relacionados con la muerte.

La psicóloga Berenice de la Peña subrayó que esto no significa que la presión social sea una causa única del suicidio. Por el contrario, puede convertirse en un factor más dentro de un conjunto de circunstancias que afectan la salud mental.

Las redes sociales presentan una visión parcial e idealizada de la vida. La comparación constante puede reforzar pensamientos como “no soy suficiente”, “no puedo lograrlo” o “mi vida no tiene solución”.

Aunque estas ideas no significan necesariamente que exista un riesgo suicida, pueden ser señales de sufrimiento emocional que requieren atención, especialmente cuando se acompañan de aislamiento, desesperanza o pérdida de interés por las actividades cotidianas.

La prevención también implica cuestionar las expectativas sociales y recordar que las publicaciones digitales no muestran la totalidad de la vida de una persona.

¿Por qué el suicidio es un fenómeno multifactorial y cómo afecta a hombres y mujeres?

De la Peña insistió en que el suicidio debe entenderse como un fenómeno complejo. Los problemas económicos, laborales y familiares pueden combinarse con violencia intrafamiliar, aislamiento, depresión, ansiedad, pérdidas, conflictos personales o falta de redes de apoyo.

También influyen las exigencias culturales que llevan a muchas personas a ocultar lo que sienten o a considerar que pedir ayuda representa una debilidad.

Por ello, la especialista llamó a no juzgar ni señalar a quienes atraviesan una crisis emocional.

“Cuando escuchemos sobre un intento de suicidio o sobre una persona que decidió quitarse la vida, no debemos señalar ni juzgar”, explicó durante la entrevista.

En lugar de cuestionar o minimizar el sufrimiento, recomendó observar qué factores pudieron acumularse y cómo se encontraba emocionalmente la persona.

La conversación sobre prevención del suicidio también ha puesto atención en los hombres jóvenes. La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones ha señalado que en México existe una problemática importante relacionada con el suicidio y que los hombres jóvenes de entre 18 y 29 años representan un grupo relevante entre los casos registrados.

En este sector, las expectativas sociales pueden estar relacionadas con la obligación de proveer, demostrar fortaleza, resolver los problemas y evitar cualquier muestra de vulnerabilidad.

Estas ideas pueden dificultar que los hombres expresen tristeza, miedo, ansiedad o desesperanza, así como que busquen atención psicológica. La prevención requiere cambiar la percepción de que hablar de las emociones es una señal de debilidad.

Escuchar y preguntar directamente cómo se encuentra una persona puede abrir la puerta a la ayuda profesional.

Durante la entrevista, la psicóloga también abordó la salud mental de las mujeres y explicó que las expectativas sociales pueden generar una carga emocional constante.

A muchas mujeres se les ha enseñado a cuidar a otras personas, atender a la familia y colocar sus propias necesidades en último lugar. La exigencia de cumplir simultáneamente con responsabilidades familiares, laborales y sociales puede provocar agotamiento, tristeza y frustración, especialmente cuando no existen espacios para descansar o expresar lo que sienten.

La especialista explicó que también deben considerarse factores:

  • Hormonales.
  • Familiares.
  • Biológicos.
  • Laborales.
  • Económicos.
  • Sociales.

Las emociones de las mujeres suelen ser invalidadas mediante frases que minimizan sus problemas o les indican que no hay tiempo para hablar de lo que necesitan.

Cuando la tristeza no se atiende y se mantiene durante un periodo prolongado, puede agravarse y convertirse en depresión. Por ello, De la Peña consideró necesario que la atención psicológica y psiquiátrica tenga perspectiva de género.

Uno de sus principales llamados fue evitar frases que invaliden el sufrimiento emocional. Decirle a alguien que “debe ser fuerte”, que “hay personas con problemas peores” o que “todo está en su cabeza” puede aumentar el aislamiento y dificultar que busque ayuda.

En cambio, escuchar sin juzgar, preguntar cómo se siente y acompañar a la persona para recibir atención profesional puede ser un primer paso.


¿Cómo prevenir el suicidio y cuáles son las señales de alerta?

Familiares y amistades deben prestar atención a cambios importantes en el comportamiento, expresiones de desesperanza, aislamiento, despedidas inusuales o comentarios relacionados con la muerte.

Ante una situación de riesgo, no se debe dejar sola a la persona. Es necesario buscar apoyo inmediato y contactar a los servicios de emergencia.

De la Peña señaló que la prevención no depende únicamente de acudir con un psicólogo o psiquiatra. La creación de redes de apoyo también puede ayudar a enfrentar la presión social y las expectativas que afectan la salud mental.

En el caso de las mujeres, destacó la importancia de generar espacios de encuentro para hablar y compartir experiencias. Actividades como tomar un café, pintar, bordar, conversar o reunirse con otras personas pueden fortalecer los vínculos y disminuir el aislamiento.

Estas acciones no sustituyen la atención profesional, pero pueden complementar un tratamiento y ayudar a que una persona se sienta acompañada.

La prevención del suicidio comienza con acciones constantes:

  • Escuchar sin juzgar ni minimizar los sentimientos.
  • Preguntar directamente cómo se encuentra una persona.
  • Tomar en serio las expresiones de desesperanza.
  • Identificar cambios importantes en el comportamiento.
  • Evitar dejar sola a una persona durante una crisis.
  • Buscar atención psicológica o psiquiátrica.
  • Mantener redes de apoyo familiares y comunitarias.
  • Dar seguimiento a los tratamientos indicados.
  • Cuestionar las expectativas sociales que generan culpa o insuficiencia.
  • Hablar de salud mental para reducir el estigma.

La prevención también implica reconocer que nadie debe cumplir con estándares imposibles de éxito, productividad, apariencia o fortaleza.

Recuperar la esperanza puede comenzar con acciones concretas: hablar con alguien de confianza, buscar atención profesional, establecer metas alcanzables y construir redes de apoyo.

Tener un plan para el día siguiente o un proyecto de vida puede ayudar a encontrar alternativas, pero nadie debe enfrentar una crisis en soledad.

La presión social y las expectativas pueden contribuir al deterioro de la salud mental, pero pedir ayuda permite abrir nuevas posibilidades.

En México, la Línea de la Vida ofrece orientación especializada en salud mental durante las 24 horas, los 365 días del año, mediante el número 800 911 2000. Si existe un riesgo inmediato para la integridad de una persona, se debe llamar al 911.


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